lunes, 23 de enero de 2017

(España) Jordi Pujol Jr. se daba autopréstamos con fondos de sus empresas en paraísos fiscales

¿Alguien puede desconfiar de sí mismo? Teóricamente, nadie. Por eso, el 'dinamizador económico' Jordi Pujol Ferrusola debió pensar en un momento determinado que nadie mejor que él mismo para dejarse dinero con el que hacer negocios en Cataluña. De ahí que, ni corto ni perezoso, se solicitase un préstamo para comprar acciones de unos laboratorios. Así consta en la documentación aportada a la causa, aunque oficialmente quiso aparentar que el dinero provenía de una tercera firma, ubicada en el paraíso fiscal de Madeira.
Lo que no figuraba en los documentos oficiales es que él mismo controlaba la empresa pantalla. Un documento fechado el 15 de mayo de 1997 señala un “reconocimiento de deuda de Iberoamericana de Business and Marketing SA (IBMSA) a favor de la sociedad Crena”.

¿Por qué acudir a una sociedad de un paraíso fiscal en vez de a un banco? Porque todo quedaba ‘en familia’. La sociedad Crena estaba controlada por el propio Jordi Pujol Ferrusola

IBMSA era una sociedad del hijo del ‘president’, domiciliada en Madrid, y en aquel momento estaba administrada por Jordi Puig Godes, hermano del entonces dirigente de Convergència, Felip Puig (que ya era alto cargo del Gobierno catalán y poco después se convertiría en consejero de Medio Ambiente, pasando luego a consejero de Política Territorial y Obras Públicas; más recientemente, fue consejero de Interior y de Empresa y Empleo por Artur Mas).

Así pues, en el año 1997 Jordi Pujol admitió un préstamo de Crena, domiciliada en el paraíso fiscal de Madeira, de 11.167.000 pesetas (algo más de 67.000 euros), una cantidad respetable en aquel momento. “El pago se efectuará a través de una única cuota en metálico en el domicilio del acreedor o en la cuenta que se estipule por parte del mismo”, rezaba el documento de reconocimiento de deuda. En otras palabras, que la sociedad española debía devolver el dinero en un paraíso fiscal, aun cuando ese dinero provenía de una sociedad del propio Pujol Ferrusola.

Lo curioso del caso es que el préstamo devengaría intereses sobre el capital adeudado de un interés igual “al interbancario a un año, conocido como Mibor, calculado por el Banco de España”. Y si no se hiciese frente al pago de las cuotas en forma y plazo “se devengará un tipo de interés de demora a un tipo igual al que hubiere resultado vigente más un diferencial de 5 puntos, por el tiempo que transcurra entre la fecha en que se han producido dichos impagados y el reembolso de los mismos”. No deja de ser curioso, por otra parte, que tuviera que pagarse comisión de demora a sí mismo.

Al parecer, el préstamo fue utilizado para comprar acciones de Laboratorios Seres el 4 de julio de 1997, y fue garantizado con acciones de Hipersalud Ibérica SL, una empresa en la que también había invertido dinero. En la documentación que tiene la Audiencia, figura un documento sobre Crena donde se advierte que es una sociedad 'offshore', que es “tenedora del contrato préstamo Seres” y que este está “garantizado con acciones de Hipersalud”. En la misma operación, Pujol Ferrusola realizó por su parte un préstamo personal a su socio Jordi Puig Godes para que este pudiese comprar también acciones de los laboratorios.

¿Por qué acudir a una sociedad de un paraíso fiscal en vez de a un banco? Porque todo quedaba ‘en familia’. La sociedad Crena estaba controlada por el propio Jordi Pujol Ferrusola y fue utilizada por este para canalizar dinero hacia México. Así se desprende de otros documentos que han llegado a la Audiencia Nacional hace algo más de un año. (PULSE AQUÍ PARA VER MÁS)

FUENTE: A. Fernández - http://www.elconfidencial.com