domingo, 23 de abril de 2017

(España - Colombia) Cartagena de Indias, vídeos y sobornos: el viaje de Ignacio González que destapó todo

"Fueron a pagar, no a cobrar". La frase, lapidaria, la repite un extrabajador de Inassa, la filial del Canal de Isabel II al otro lado del Atlántico. Se trata de una fuente solvente que durante años estuvo en uno de los departamentos más sensibles de esta sociedad con sede en Barranquilla (Colombia), que ha decidido explicar a El Confidencial algunos de los pormenores del famoso viaje que Ignacio González y tres de sus colaboradores hicieron a Colombia en el verano de 2008, un viaje que ahora vuelve a cobrar sentido. "Fueron a pagar comisiones, no a recibirlas. Lo de las bolsas eran regalos", señala.

Fue en enero de 2009 cuando el diario El País reveló que González había sido espiado en un reciente viaje a Colombia. Meses después, en abril, la Cadena Ser desvelaba un vídeo de más de cuatro minutos del polémico desplazamiento. González y sus acompañantes paseando por Cartagena de Indias con unas sospechosas bolsas en su poder. Los ánimos estaban muy caldeados entonces por la Comunidad de Madrid. Se acababa de descubrir que Francisco Granados, rival político de González dentro del PP, había creado una especie de servicio secreto para espiar a otros políticos. Para echar más leña al fuego, el diario Público informó también en enero de 2009 la existencia de un dosier de 69 páginas sobre el incremento patrimonial de González. Sin olvidar que en febrero de ese año estallaría uno de los casos de corrupción más mediáticos de los últimos años: la Gürtel.


El viaje a Colombia se realizó entre el 28 de agosto y el 4 de septiembre de 2008. Han pasado casi nueve años y la Guardia Civil, dentro de la 'operación Lezo' que ha provocado la detención de Ignacio González, ha puesto sus ojos sobre las aventuras empresariales del Canal en Suramérica. Los investigadores sospechan que algunas de las operaciones que la empresa pública madrileña hizo al otro lado del Atlántico estaban "hipervaloradas ficticiamente". Es decir, que el Canal compró su participación en sociedades pagando precios inflados para desviar luego parte de esos fondos públicos a paraísos fiscales.

El Canal llegó a Colombia en 2001, bajo el mandato de Ruiz-Gallardón, y luego con Ignacio González consolidó su expansión por Ecuador, Haití, Panamá, República Dominicana, Venezuela, México... realizando la última adquisición en Brasil a finales de 2013, la operación que ha levantado las alfombras y de la que más datos tiene la UCO. ¿Qué hacía González, entonces vicepresidente del Gobierno regional y presidente del Canal, y sus más estrechos colaboradores en Colombia en el verano de 2008?

Mucho se ha escrito sobre ello, sobre todo tras verles pasear tranquilamente por Cartagena de Indias con unas sospechosas bolsas de plástico y escucharles en la cafetería del hotel donde se hospedaron hablando de empresas y bufetes panameños. "¿De verdad la gente se cree que iban a estar tranquilamente andando por la calle con bolsas llenas de dinero?", explica la fuente antes mencionada.

Ildefonso de Miguel, exdirector gerente del Canal entre 2004 y 2009, imputado en el 'caso Lezo', y uno de los protagonistas de ese viaje, dio su explicación el año pasado en la Asamblea tras ser llamado a declarar a la comisión de auditoría de la deuda. "Vamos a ver, el viaje a Colombia, perdónenme la expresión, es una historia ridícula, es decir, nosotros fuimos a ese viaje según marcaba la agenda, para tener una reunión con el presidente de la República de Colombia, y en ese viaje también estaba previsto el contacto con el alcalde de Barranquilla; era un viaje, por tanto, institucional".

De Miguel decía la verdad, a medias. Ignacio González, De Miguel y José María Serra Peris, este último exsecretario de Estado con Aznar, exconsejero de Martinsa (la misma constructora que pegó el pelotazo de la Gürtel en Arganda) y exdirectivo del Canal, llegaron a Bogotá el 28 de agosto en el vuelo AV8548. El objetivo era reunirse con el entonces presidente Álvaro Uribe. Allí les esperaba Edmundo Rodríguez Sobrino, presidente de Inassa (la filial suramericana del Canal), que este fin de semana ha dormido en prisión tras declarar ante el juez Eloy Velasco.

La reunión era importante. Había problemas con la joya de la corona de Inassa, la Sociedad Acueducto, Alcantarillado y Aseo de Barranquilla SA ESP (más conocida como la Triple A colombiana). Inassa tenía y tiene el 67,9% de las acciones de una empresa que hoy suma 464.000 clientes en 15 municipios del departamento del Atlántico. El resto de los socios es el ayuntamiento de la ciudad y algunos accionistas locales. En 2008 la Triple A contaba con 777 empleados e ingresaba 171.600 millones de pesos colombianos (al cambio 58 millones de euros). Un buen negocio que se estaba resintiendo (los ingresos habían bajado un 25% desde 2004) pero que había que mantener como fuese. La Triple A era y es el buque insignia de Inassa (hoy factura 152 millones de euros al año).

La cita con Uribe se produjo. Tres vehículos blindados y escoltas del Gobierno acompañaron a la delegación madrileña por Bogotá. González quería que Uribe les ayudase con el alcalde de Barranquilla, Alejandro Char, que hoy sigue como regidor y sentado en el consejo de administración de la Triple A. Y es que no llegaban buenas noticias desde Colombia. Char, importante político y empresario del país, estaba estudiando que el Canal perdiera peso en el accionariado de la Triple A para que entraran en él otros importantes empresarios del país, los hermanos Nule, hermanos de la mujer de Char, Katia Nule, exreina del carnaval de Barranquilla.

Los hermanos Nule, Manuel Nule Velilla y Miguel Nule Velilla, querían más negocios. Ese mismo año habían ganado el contrato del sistema de recaudación del transporte de Barranquilla, Transmetro, y habían puesto sus ojos en la Triple A. Tras la visita oficial a Bogotá, la delegación madrileña cogió otro vuelo a Barranquilla, la sede de Inassa. Allí había que reunirse con el propio Char. "La información que manejábamos en Inassa es que hubo que pagar para convencer a Char. En Colombia se hacían así las cosas".

Las reuniones tuvieron éxito, ya que el Canal siguió teniendo la mayoría de Inassa. Otro extrabajador de la filial colombiana ha explicado a este diario que Edmundo Rodríguez fue avisado formalmente que empezaba a ser frecuente que importantes directivos de Inassa exigieran de la tesorería de la empresa importantes cantidades de dinero en efectivo para hacer pagos a políticos a cambio de que Inassa siguiera recibiendo adjudicaciones formales en Colombia y otros países, como Haití, República Dominicana o Panamá. Avisos que cayeron en saco roto. "Yo he visto maletines con 300.000 dólares", explica la última fuente antes mencionada.
Tras lo oficial, el placer

Tras la visita oficial el resto de viaje fue de placer. González, De Miguel, Rodríguez Sobrino y Serra Peris contrataron un conductor y un vehículo "ajeno a Inassa, que contaba con su propio equipo de seguridad", para que les llevara a Cartagena de Indias, a 120 kilómetros de distancia, donde fueron grabados por el detective que les siguió (hoy imputado en un juzgado de Madrid por estos seguimientos). Los cuatro se hospedaron en el hotel Santa Clara, aunque la comitiva contó con una casa alquilada muy cerca, en la calle Las Bóvedas, "donde se celebraron con discreción reuniones más íntimas y privadas". Allí les grabó el detective metiendo las bolsas de plástico y saliendo sin ellas. "No llevaban dinero, solo regalos. A Colombia esa vez se fue a pagar, no a cobrar", recalcan las mismas fuentes.

La visita turística a Cartagena de Indias fue organizada por Ramón Navarro Pereira, entonces gerente de la Triple A y que el año pasado fue forzado a dejar el cargo por el Gobierno de Cristina Cifuentes después de que este diario publicara que también aparecía en los 'papeles de Panamá', dirigiendo junto a su mujer una firma opaca en el paraíso fiscal de Islas Vírgenes Británicas. De su estancia en Cartagena solo se conoce el vídeo reproducido por la Ser. Según ha podido saber El Confidencial el detective que les siguió obtuvo más material comprometido, de índole personal, que entregó a la persona que le contrató, material que al parecer ha sido destruido.

Lo más llamativo de ese viaje es que gracias al vídeo se sabe que la delegación madrileña del Canal estaba hablando de unas cuentas en el Anglo Irish Bank de Suiza. Casualidades de la vida, y de las venganzas políticas, un alto cargo de la UCO sabe desde mayo de 2015 que se transfirieron desde una filial de la constructora OHL en México 1,4 millones de euros en septiembre de 2007 (antes del viaje) a una cuenta del Anglo Irish Bank en la sede que tiene en Ginebra. En el auto de prisión de González el juez cree que OHL pagó esa comisión por la adjudicación del contrato millonario del tren a Móstoles y Navalcarnero (hoy un proyecto fallido).

El empresario Adrián de la Joya, imputado en el caso, es el dueño de la empresa Lauryn Group, titular de la cuenta suiza a la que OHL transfirió los 1,4 millones. De la Joya está colaborando con los investigadores y ha asegurado que el dinero era "para un político". González lo ha negado. Y según la investigación judicial, en una conversación teléfono intervenida con el exministro Eduardo Zaplana, González cree que "alguien debió pedir esa comisión en su nombre". Los fantasmas de Cartagena de Indias, donde el almirante español Blas de Lezo (que ha dado nombre a la operación policial) se enfrentó a la Armada británica, regresan más fuertes que nunca. Y el viaje de las famosas bolsas de plástico retorna para nublar el presente y el negro futuro judicial de González. (PULSE AQUÍ PARA VER MÁS)

FUENTE: Con información de David Fernández - http://www.elconfidencial.com