martes, 30 de mayo de 2017

(España) Los acreedores de Prisa fichan al mayor rescatador del mundo para forzar a Cebrián

Con la suspensión de la venta de Santillana, Juan Luís Cebrián gastó el pasado viernes la mejor bala que tenía para conseguir, según sus propias palabras, "el encargo de resolver el problema de la deuda y la estructura de capital” de Prisa. Un objetivo por el que justifica su continuidad como presidente hasta al menos 2018 y por el que se resiste a dejar la presidencia, como le han pedido los accionistas y los acreedores opuestos a su gestión. Según aseguran fuentes financieras, HSBC, BNP Paribas y los 'hedge funds' Angelo Gordon, Avenue y Occ Ziff Capital Management, dueños de dos tercios de la deuda de Prisa, se han puesto en manos de Houlihan Lokey, el mayor banco de negocios especializado en quiebras, para exigir medidas urgentes que eviten que el grupo de comunicación entre el próximo año en 'default'.

Houlihan Lokey ha sido el encargado de monitorizar el rescate de Abengoa, el mayor preconcurso de acreedores de la historia de España, y actualmente trabaja en los casos de la deuda impagada de las autopistas radiales, Isolux, Cortefiel y la quiebra de la concesión del AVE de ACS (TP Ferro) que une España con Francia. Anteriormente, estuvo inmerso en las reestructuraciones de Codere, Itevelesa, Panrico, Martinsa Fadesa y Eroski. Por tanto, se trata de un banco con gran experiencia a la hora de buscar soluciones para empresas en situaciones especiales, como eufemísticamente se denomina a las compañías con graves dificultades para repagar su deuda. En los casos de Abengoa, Isolux, Codere, Itevelesa y Panrico, los accionistas mayoritarios —los Benjumea y los Martínez Sampedro, entre otros— fueron ejecutados y la empresa pasó a manos de los fondos denominados buitre.

Entre HSBC, BNP Paribas, Angelo Gordon, Avenue y Occ Ziff tienen cerca de 1.000 de los 1.480 millones de pasivo que Prisa debe a los acreedores, los cuales estaban esperando a la resolución de la venta de Santillana para saber si el dueño de 'El País' y la Cadena SER podría afrontar el pago de los 958 millones de euros que vencen a finales del próximo año. Sin embargo, el rechazo por parte del consejo de administración de las ofertas presentadas por Abu Dabi en consorcio con Rhône Capital, por una parte, y Carlyle, por otra, ha ahondado el malestar de estos prestamistas con la dirección de Cebrián.

Según fuentes próximas a estos acreedores, la solución para garantizar la viabilidad de Prisa pasa por la venta de Media Capital, su filial portuguesa de televisión, y la realización de una ampliación de capital. Por la subsidiaria lusa se estima que el grupo podría obtener entre 400 y 450 millones, lo que permitiría reducir la deuda a entre 1.000 y 1.100 millones. No obstante, el ebitda disminuiría en unos 42 millones, hasta los 240-250 millones, por lo que la relación entre la deuda bancaria y el beneficio de explotación estaría por encima de las cuatro veces.

Una proporción todavía muy alta —ahora está en 5,3 veces— que requeriría de una ampliación de capital adicional para fortalecer los recursos propios. Una emisión de acciones que previsiblemente se haría con un fuerte descuento sobre la cotización actual —baja cerca de un 40% en lo que va de año— y que supondría una dilución muy relevante para los accionistas actuales. Entre ellos, Telefónica, CaixaBank y Santander, que no han conseguido convencer a Cebrián —respaldado por el Rey emérito y Soraya Sáenz de Santamaria— para que deje sus funciones. De hecho, cuatro de los consejeros no votaron a favor del informe de retribuciones con cargo al ejercicio 2016.

Cambios urgentes en la cúpula

Los acreedores no solo apoyan un cambio en la presidencia, sino que también consideran necesario el relevo del actual consejero delegado, José Luis Sainz, y el de Manuel Polanco, como vicepresidente. Además del generoso plan de jubilación de Cebrián —seis millones de euros como mínimo—, consideran inadmisible que Polanco, que fue presidente de Sogecable y, por tanto, responsable de la situación de Prisa por la deuda, siga en nómina del grupo con un sueldo de más de 630.000 euros. Una cantidad que podría haber sido mayor de no ser porque Cebrián, Sainz y el propio Polanco decidieron voluntariamente reducirse en un 30% su retribución variable tras las presiones de los accionistas disidentes.

La petición de los bancos acreedores y los fondos oportunistas choca con las declaraciones que el septuagenario presidente de Prisa hizo en marzo a la agencia EFE, cuando señaló que el grupo "no se plantea hacer más desinversiones en ningún caso", para desmentir los rumores sobre la venta de los negocios de radio en Latinoamérica o de Media Capital. Cebrián incluso se aventuró a anunciar futuras inversiones una vez que se solucione el problema de la deuda. "No solo queremos mantener todo el perímetro en lo que se refiere a prensa, radio y televisión, sino incluso aumentar ese perímetro en el futuro una vez se haya resuelto el problema de la deuda y estabilizado el capital", una declaración de intenciones que contrasta mucho con lo que opinan sus acreedores.

La Bolsa española ha caído este martes el 0,07 %. En el mercado continuo, Solaria ha sido el valor más alcista, con un avance del 11,11 %, mientras que Prisa, con un desplome del 7,05 %, ha sido el valor que más ha caído.

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FUENTE: Agustín Marco - http://www.elconfidencial.com