jueves, 29 de junio de 2017

(España) Histórico homenaje de un alcalde 'abertzale' a sus tres vecinos asesinados por ETA

Naiara, hija de Manuel Zamarreño, el concejal del PP de Rentería (Guipúzcoa) asesinado por ETA, no puede evitar las lágrimas al recordar cómo su padre le acompañó al hospital cuando de pequeña se rompió el brazo. En varias ocasiones rompe a llorar al revivir las vivencias del pasado junto a su progenitor. “Es el espejo en el que me miro y me encanta reconocerme en él”, concluye, emocionada, entre un mar de aplausos.

El nombre de su padre figura a partir de este miércoles, a modo de homenaje, en una placa colocada en el Ayuntamiento de este municipio guipuzcoano. Como también los de José Luis Casco, el también edil del PP asesinado por ETA, y de Vicente Gajate, el guardia municipal y afiliado del PSE a quien la banda terrorista le arrebató la vida.

El recuerdo permanente a las tres víctimas de ETA en la que fue su casa en forma de placa constituye el primer reconocimiento de esta índole que realiza un alcalde ‘abertzale’ a los asesinados por la banda terrorista. Nunca antes un regidor de la antigua Batasuna ha liderado desde la Alcaldía un homenaje como el dispensado en la tarde de ayer por Julen Mendoza.

El inédito acto de homenaje ha sido “consensuado” con las familias de las víctimas y ha atendido a su deseo expreso de ser “sincero y verdadero”. El sentido recuerdo a los tres asesinados por ETA, celebrado en un abarrotado salón de plenos del Ayuntamiento, ha llegado mediante unas emotivas semblanzas a cargo de sus allegados. Compartiendo algunos de los recuerdos vividos, algunos de ellos de gran carga emocional, se ha pretendido “humanizar lo deshumanizado” por tantos años de violencia terrorista, “poner vida a la muerte” a través de los seres queridos, “recuperar a la persona y renunciar a la imagen de enemigo”, como ha expuesto el regidor ‘abertzale’.

Purificación Ramos, la viuda de Vicente Gajate, no ha acudido al homenaje por resultarle duro vivir los momentos compartidos con su marido, pero sus palabras escritas han dado voz a sus emotivos recuerdos. Cómo olvidar aquel baile en el que se enamoró de ese joven cuando apenas tenía 15 años. Cómo borrar de la memoria aquella vez cuando un ilusionado Gajate colgaba un cartel de Felipe González para llamar a un mitin en San Sebastián. Cómo ignorar las amenazas telefónicas de muerte si no abandonaban el País Vasco. Cómo no vivir todos los días con el sonido de esas cinco fuertes explosiones de aquel fatídico 17 de octubre de 1984 que “lo cambió todo”. “Estoy segura que a él le hubiera gustado este acto”, concluye una semblanza que ha despertado la emoción en la sala.

Juani Pérez ni se acuerda de todas las veces que le dijo a su marido José Luis Caso que abandonara la política. Sí la última. Fue seis días antes de su asesinato, cuando ETA intentó acabar con la vida de una compañera de partido en el Ayuntamiento de San Sebastián. Ella se quería marchar del País Vasco, pero su “determinación era la de resistir”, a pesar de las amenazas diarias telefónicas vaticinado su muerte tras el asesinato de Miguel Ángel Blanco. “Ahí comenzó nuestra tortura. No logro explicarme cómo aguantamos tanto”, ha afirmado, no sin lamentar que la “angustia” vivida durante tantos años haya sido “difícil de entender” fuera de las fronteras vascas.

La vida de Caso recuerda la pasión de su marido por Irún. De hecho, bromea con que se enamoró de la ciudad fronteriza antes que de ella. El día que se afilió al PP Juani tuvo una intuición, una intuición que a los años le pasó factura cuando desde el bar en el que el concejal acababa el 'poteo' con sus amigos le llamó para informarle de que “algo ha pasado”. Han pasado casi 20 años desde su asesinato. “El tiempo no lo cura, pero las heridas se convierten poco a poco en cicatrices”, ha finalizado, fuerte pero emocionada.

Las semblanzas de las tres víctimas han dado paso al discurso del alcalde, que ha pedido “perdón” a las víctimas en “nombre del Ayuntamiento y del mío propio” por si “no hemos estado a la altura de las circunstancias” o “hecho algo que pudiera haber añadido más dolor al que padecéis. Con sus palabras, con el acto, Mendoza ha querido “intentar sentir como propio el dolor que hemos sentido como ajeno, conscientes, no obstante, de que el daño producido es irreparable” para las víctimas. “Sólo espero que hayamos aliviado aunque sólo sea en parte, un poquito el dolor de estas tres familias”, ha aseverado.

Sus palabras son inusuales para un dirigente ‘abertzale’, muchos de ellos refugiados en la ambigüedad que todavía acompaña a la antigua Batasuna, más de cinco años después del cese de la actividad violenta de ETA. Mendoza ya se significó la pasada legislatura, cuando EH Bildu se alzó con este histórico feudo socialista, por poner en marcha iniciativas para fomentar la convivencia en el municipio y en las que participaron víctimas de “las diferentes violencias”.

En su intervención, ha querido recuperar una cita de Ion Arretxe para compartir que “nos faltó a todos la imaginación suficiente para ponernos en el dolor del otro”. “Y creo sinceramente, y lo digo con absoluta honestidad que también a mí me faltó imaginación suficiente para ver el dolor más allá del propio”. Por ello, ha deseado que este inédito homenaje “sirva para ayudar a tener la imaginación que nos faltó durante tanto tiempo y a que unos y otros entendamos el sufrimiento que hemos generado y el que hemos obviado”. “En la situación de violencia del pasado hemos llegado a deshumanizarlo casi todo y ahora toca en la situación post-violencia del presente, de humanizarlo hasta el infinitivo”, ha aseverado para lamentar su sensación de que “entre todos pretendemos construir la paz del futuro rehenes de nuestro pasado”, algo que ve “imposible”.

El acto se ha cerrado con la entrega de flores a los familiares de las víctimas. Antes se había descubierto una placa a las víctimas de ETA como un “paso más” hacia la convivencia en un municipio duramente golpeado por el terrorismo. Ahora, su recuerdo se suma al reconocimiento a la última corporación republicana y a los funcionarios municipales destituidos por el franquismo, y en especial a los desaparecidos y fusilados, que existía en las dependencias municipales.

FUENTE: José Mari Alonso - http://www.elconfidencial.com