jueves, 8 de junio de 2017

La pareja gay que gobierna Luxemburgo

El arquitecto belga Gauthier Destenay posó sonriente con las nueve esposas de los líderes mundiales integrantes de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (Otan), el pasado jueves 25 de mayo, durante una visita al Palacio Real de Bruselas, en Bélgica.

La foto hizo historia. Por primera vez, un hombre apareció en la acostumbrada foto oficial de encuentros de estas primeras damas, justo cuando se estrenaban Melania Trump y Brigitte Macron, cónyuges de los presidentes de Estados Unidos y Francia, y cuando se esperaba que fueran ellas las protagonistas del momento.



Y la imagen se volvió viral en las redes sociales. Fue el estilizado hombre blanco de 38 años, con traje negro y corbata gris, ubicado en la segunda fila, justo detrás de Melania Trump, quien acaparó toda la atención mundial. Más aún después que la Casa Blanca omitió su nombre, durante unas 10 horas, en la publicación de la fotografía en su cuenta oficial en Facebook. Fue acusada de homofóbica por ello.

Gauthier Destenay, cuyas apariciones en grandes citas habían sido escasas, es el “primer caballero” de Luxemburgo. Está casado con el abogado y político Xavier Bettel, de 44 años, jefe del gobierno de ese Gran Ducado católico de Europa Central.

De Destenay se sabe muy poco. Nació en el municipio belga de Arlon, fronterizo con Luxemburgo. Se graduó en Universidad de Lieja en 2003 y ha trabajado como arquitecto asociado en la firma belga-luxemburguesa A3 Architecture desde 2013.

Bettel, egresado de la Universidad de Nancy, en Francia, hizo pública su homosexualidad en 2008, cuando integraba el Consejo comunal del Ayuntamiento, señalando que “solo se vive una vez” y que no pensaba esconderse. Desde entonces, nunca ha evitado las preguntas acerca de su orientación sexual.

Según fuentes extraoficiales, conoció a Destenay antes de 2010, cuando formalizaron su relación como pareja de hecho, a través de una unión civil. Al año siguiente, Bettel fue electo alcalde de la capital del país. Y comenzaron a aparecer públicamente juntos en algunos eventos oficiales, incluyendo la boda real del príncipe Guillaume y la princesa Stéphanie, ambas en 2012.

En 2013, cuando concluyó su mandato, fue escogido presidente del Partido Demócrata), de centro-derecha, con el 96,5% de los votos de los miembros, y para el cargo que ocupa, convirtiéndose en el tercer primer ministro gay electo en la historia, luego de Jóhanna Sigurðardóttir, de Islandia, y Elio Di Rupo, de Bélgica, el primer jefe de gobierno abiertamente gay de la Unión Europea (UE), quienes terminaron sus mandatos en 2013 y 2015, respectivamente.

“Nunca fui el ‘candidato gay’. La gente no votó por mí porque soy homosexual o heterosexual”, declaró en una entrevista a Los Angeles Times. Siempre ha pedido a los electores que tengan en cuenta sus méritos y no su sexualidad al momento de decidir su voto.

Tras su triunfo, que evidenció su popularidad y la aceptación y tolerancia a la diversidad sexual en el país, a pesar de ser tradicionalmente católico, donde el viceprimer ministro Etienne Schneider también es abiertamente gay, dijo que compartiría la residencia oficial con el amor de su vida. “Trato de estar todas las noches en casa, ya que somos un equipo (refiriéndose a Gauthier), pero mis nuevas obligaciones incluyen muchos viajes al extranjero”, reconoció.

De hecho, trascendió que Bettel, al ver la posibilidad de estar al frente del poder ejecutivo de su nación, lo consultó con su pareja, quien lo apoyó sin dudar. De no haberlo respaldado, Bettel lo hubiera pensado dos veces, pues jamás hubiera roto su relación amorosa por cuestiones políticas: “Somos un equipo, en las buenas y en las malas”.

El matrimonio igualitario fue una de las promesas clave de su oferta electoral, logrando su aprobación por el Parlamento luxemburgués de la ley en 2015, al igual que la adopción de menores por parejas homosexuales.

Pocos meses después, el 15 de mayo, revalidaron su compromiso de unión a través de una íntima ceremonia matrimonial llevada a cabo en el Ayuntamiento de la ciudad. Estuvieron entre los primeros en recibir el beneficio del nuevo ordenamiento jurídico. El diario local destacó que se trataba de “un pequeño acontecimiento histórico”. Se convirtió en el primer mandatario de la UE en contraer matrimonio con alguien del mismo sexo.


Una noche antes, Bettlel habría dicho a la televisión pública de Bélgica: “Podría haberlo escondido o reprimido y haber sido infeliz toda mi vida. Podría haber tenido relaciones con alguien del otro sexo mientras mantenía relaciones homosexuales en secreto. Pero me dije que si quieres ser un político, ser honesto en la política, tienes que ser honesto contigo mismo y aceptar que eres quien eres”.

Fue Destenay quien habló de boda. “Me preguntó si quería casarme. Yo dije que sí”, contó Bettel en la entrevista al diario estadounidense. La petición la realizó en agosto de 2014.

Ni al acto ni al festejo tuvo acceso la prensa. Tuvo que conformarse con esperar que la pareja saliera del hotel donde celebraron con 500 invitados para fotografiarlos. Muy elegantes y sonrientes posaron ante los medios y conciudadanos.

La pareja ha sido muy discreta desde su noviazgo, a pesar de la seriedad y la apariencia varonil de ambos. Aparece poco en público, y menos en grandes citas, aún después del matrimonio. Aunque Destenay no tiene un cargo dentro del Gobierno, sí tiene obligaciones de consorte del primer ministro.

Bettel evita referirse públicamente a su relación. Las pocas veces, por los aniversarios de boda, lo hace refiriéndose a los innumerables humillaciones que aún tienen que vivir las minorías sexuales en el mundo. Cuando se cumplió el año: tuitió: “Un año de felicidad, pero no olvidar que enamorarse todavía es un crimen en algunos países”. El pasado 15 de mayo, escribió: “Segundo aniversario de bodas hoy. Pero una vergüenza que en más de 70 países leyes antihomosexuales aún existan”.

Es por ello que la foto de la Otan los sacó de la casi total prudencia, así como también el pasado marzo, cuando visitaron el Vaticano por los 60 años del Tratado de Roma, y a Destenay se le otorgó el tratamiento de consorte en el recibimiento, aunque el Papa Francisco solo recibió a Bettel. “El Vaticano acaba de dar un nuevo paso en su relativización forzada de la homosexualidad, que es lo que el Papa Francisco había intentado con los textos del Sínodo sobre la familia”, escribió Media-Presse, un sitio elcetrónico de información católico.

Es así como esta pareja gay hace historia no solo en Europa sino también en el mundo al romper estereotipos y enfrentar todo tipo de discriminación contra la población homosexual.

FUENTE: Julio Gutiérrez - http://www.panorama.com.ve