jueves, 6 de julio de 2017

(España) El fiscalista de los famosos ocultó 80 M en chalés, coches y fincas con redes 'offshore'

El presunto capo del macrofraude fiscal del despacho Nummaria, Fernando Peña Álvarez, ocultaba una fortuna de 80 millones de euros mediante un complejo entramado de sociedades instrumentales y testaferros con ramificaciones en Portugal, Suiza, Uruguay, Panamá, Luxemburgo e Islas Vírgenes Británicas. Su patrimonio incluía un chalé exclusivo en La Moraleja, una finca en Cáceres de 349 hectáreas, pisos en Lisboa y Montevideo, vehículos de lujo, un palco en el Santiago Bernabéu y abonos para el Teatro Real, la Feria de San Isidro y el Open de Tenis de Madrid.

El hallazgo es el resultado de más de un año de investigación de la Agencia Tributaria y aparece en un informe que acaba de ser remitido al Juzgado Central de Instrucción número 2 de la Audiencia Nacional. Peña está acusado de crear estructuras fiscales para que sus clientes pudieran rebajar artificialmente los ingresos que obtenían en España y, de ese modo, pagar menos impuestos a Hacienda al final de cada ejercicio. Entre los usuarios del bufete Nummaria se encontraban los actores de la serie 'Cuéntame cómo pasó' Imanol Arias y Ana Duato, el productor Miguel Ángel Bernardeau, la escritora Carmen Posadas y los herederos del tenor Alfredo Kraus. Pero los peritos de Hacienda han concluido que Peña “no solo diseñaba las operaciones de fraude fiscal y de ocultación de patrimonios de sus clientes". También utilizó una red mercantil con conexiones 'offshore' para ocultar de forma sistemática las ganancias que él mismo conseguía con sus asesoramientos irregulares.

Por un lado, el presunto cerebro del fraude habría creado una laberinto societario para transmitir la sensación de que estaba fuera de la gestión de Nummaria. Oficialmente, solo figuraba como consejero o apoderado de mercantiles con un papel secundario en el día a día del despacho, como Estudio 44 SA, Txofa SA, Varnot SA y Topilo SA. Sin embargo, los especialistas de Hacienda sostienen que, en la práctica, Peña se encontraba en la cúspide de un sistema perfectamente engrasado que englobaba una plantilla de 23 abogados, economistas y fiscalistas repartidos hasta en tres departamentos: Jurídico, Administrativo y Contable. Todos los trabajadores respondían a sus órdenes. También el chófer y las secretarias que tenía a su servicio de forma permanente.

La Agencia Tributaria apunta que el fraccionamiento de Nummaria en una constelación de mercantiles permitía a Peña repartir gastos y generar facturas falsas para reducir los beneficios que obtenía con su actividad. Pero también utilizó esa red para desviar directamente a su patrimonio el dinero de sus clientes. Sobre el papel, el presunto cabecilla del caso estaba jubilado desde 2012 y en los años anteriores declaró rendimientos anuales “insignificantes” que nunca superaron los 11.000 euros. Era uno de los integrantes de la plantilla que menos cobraban. Sin embargo, según los peritos, “la información analizada hasta el momento permite identificar a don Fernando Peña Álvarez como el titular último de la actividad de la asesoría fiscal y contable que se lleva a cabo en la calle de Juan Bravo número 5 planta 1 derecha de Madrid”, el despacho en el que entraron Hacienda y la UDEF el 27 de abril de 2016 y que se encuentra vacío desde hace meses.

El destino de los rendimientos cosechados a través de Nummaria iba a una segunda galaxia mercantil que presuntamente tenía como principal objetivo blanquear su fortuna. “Se han identificado elementos que indican la existencia de un importante patrimonio en las sociedades de la estructura, tanto las nacionales como las que existen en el exterior”, advierten los peritos de Hacienda, antes de cuantificar el tesoro que permanecía oculto: 79.561.318 euros. El dato sale “del activo declarado” por esas sociedades instrumentales “en el impuesto sobre sociedades de 2011”. La cifra real podría ser mucho mayor. Los especialistas de la Delegación Especial de Madrid de la Agencia Tributaria puntualizan en su informe que solo han podido analizar hasta el momento el 20% de la información incautada. El resto se sigue estudiando.

Con otra mercantil, Estudio 44 SA, controlaba activos por importe de 4,7 millones de euros. Entre ellos, un Jaguar XX8, un piso en la calle de Marqués de Urquijo y dos plazas de garaje. Asimismo, usó Varnot SA para adquirir unas oficinas de Burgos de 4.251 metros cuadrados, el inmueble de Juan Bravo número 5 en el que se ubicaba el bufete y un 'leasing' de tres locales y 12 plazas de garaje en la capital. Con otra mercantil, Ecrenoire SL, compró cuatro oficinas al sur de Madrid, 14 plazas de garaje, 12 solares en Jerez de la Frontera y un coche Audi A8 de 3.000 centímetros cúbicos.

La lista de mercantiles instrumentales que tenía en territorio nacional es todavía más larga, pero también hay que contar las operaciones en el exterior. Por ejemplo, con una firma opaca de Costa Rica, Faverty Trading SA, habría adquirido por 311.427 dólares americanos cinco apartamentos en Uruguay de la promoción Lunas de Malvin, ubicada en una de las zonas más selectas de Montevideo. Hacienda tendrá que seguir rastreando otros documentos del despacho para descubrir todo su patrimonio. Papeles encontrados en los registros revelan que Peña estuvo abriendo sociedades 'offshore' hasta solo unas semanas antes de que el juez de la Audiencia Nacional Ismael Moreno acordara la entrada de la Policía Nacional en Nummaria. (PULSE AQUÍ PARA VER MÁS)

FUENTE: Con información de José María Olmo - http://www.elconfidencial.com