viernes, 21 de julio de 2017

(España) Ni políticos, ni empresarios, ni apenas amigos: el ocaso de Blesa en su funeral

Las cenizas de Miguel Blesa descansan desde este viernes en el panteón familiar del cementerio Jardín Virgen de Linarejos, en Linares (Jaén), localidad de la que era toda su familia. El exbanquero, por expreso deseo de la familia, recibió sepultura en un acto reducido a sus familiares que se celebró esta mañana, alrededor de las once y media.

No acudió ningún rostro conocido, ni políticos, ni empresarios. Apenas medio centenar de personas que llegaron al cementerio en sus vehículos privados. Fue una ceremonia muy breve, muy íntima, con sus hermanos y su hija, Cus Blesa, y al que su viuda, Gema Gámez, llegó en un coche con los cristales tintados de negro y sin dejarse ver. La familia se desplazó el día antes desde Córdoba, donde fue incinerado, y se reunió en la casa familiar, que llevaba mucho tiempo cerrada.

Nada que ver con el funeral de su madre, Dolores de la Parra Sánchez, que también se celebró en Linares en el año 2000 y donde quedó patente la buena relación de Miguel Blesa con los máximos poderes económicos y políticos del país. Al funeral asistieron entonces la mujer del expresidente José María Aznar, Ana Botella, y grandes empresarios del país, como Alberto Cortina y Alberto Alcocer.

En el mismo panteón donde fue enterrado Blesa, que este miércoles apareció muerto con un tiro en el pecho en la finca cordobesa Puerto del Toro, descansa también su padre, Miguel Blesa Moreno, desde el año 1985.

La autopsia confirmó la hipótesis de la Guardia Civil y señala que el expresidente de Caja Madrid se quitó la vida con un rifle de caza. Blesa no solo estaba implicado en las tarjetas 'black', sino que también estaba demandado por la comercialización indiscriminada de participaciones preferentes o los papeles de Panamá.

Licenciado en Derecho e inspector de Hacienda, Blesa no hubiera sido más que un funcionario si no llega a ser por su amistad de niño con Aznar. El fue quien le colocó en el consejo de Caja Madrid, que rápidamente le nombró presidente. Era de la pandilla de Alfonso Cortina y Juan Villalonga, que de un día para otro ascendieron a máximos ejecutivos de Repsol y Telefónica, respectivamente. Ninguno estuvo para darle sepultura.

Tampoco otros empresarios como Pepe Romero, Prasa, que lo han auxiliado discretamente en los peores momentos devolviendo el favor de que Caja Madrid salvara al grupo constructor de la quiebra con una inyección de más de 400 millones de euros en plena restricción del crédito.

Terratenientes y cofrades

La familia Blesa, de cinco hermanos, era muy conocida en Linares, donde sus padres tenían tierras dedicadas fundamentalmente a la aceituna y la producción de aceite y donde tejieron importantes lazos con el mundo cofrade de este municipio. El párroco de la Parroquia de San Francisco, José Rodríguez, ha invitado a los linarenses a dar el último adiós a Blesa esta tarde a las siete y media en una misa funeral.

Durante sus años de esplendor, Blesa fue toda una institución en su localidad natal, donde dejó de aparecer con frecuencia tras la muerte de su madre y el estallido de todos sus escándalos judiciales. El exbanquero, que se paseaba por el pueblo como un ministro, fue desde Caja Madrid benefactor de proyectos como la construcción de un centro ocupacional para personas por discapacidad de la fundación Ainper. La placa que a las puertas del edificio daba las gracias a Blesa por su contribución desapareció en 2015, tras aprobarse una moción en el ayuntamiento que pedía su retirada y subir la presión judicial en pleno escándalo de las tarjetas ‘black’.

En 2015, desapareció la placa en honor a Blesa de un centro ocupacional que había sido financiado por Caja Madrid

Caja Madrid también financió la remodelación de los Jardines de Santa Margarita, la restauración de los frescos de una ermita en la localidad o un libro en honor a la coronación de la Virgen de Linares, con la que su familia tenía una estrecha vinculación.

Todo eso ocurrió antes de que Blesa cayera en desgracia en una población que no se libró de ser víctima del escándalo de las preferentes y donde la sucursal de Caja Madrid llegó a endosar más de dos millones de euros en este producto que arruinó a miles de jubilados en España.

Jubilados linarenses

Años después, en 2014, en una entrevista en ‘El Intermedio’, el que fuera director de la sucursal de Caja Madrid en Linares, Antonio Gómez, daba cuenta de cómo habían sido sus relaciones con Blesa y de su despido por negarse a seguir vendiendo preferentes tras un incidente con un ahorrador de elevada edad que invirtió 300.000 euros. Blesa intervino directamente a favor de este jubilado para evitar el escándalo en su localidad natal y fue el Banco Popular el que compró estas participaciones tras una llamada directa al entonces presidente de Caja Madrid.

“Llamé a Blesa como si hubiera tenido que llamar a Obama”, narra el exdirector de la sucursal que acabó siendo despedido y que se muestra ante las cámaras convencido de que Blesa era “el primer eslabón de la maquinaria de las preferentes”. Tras este incidente, el vecino de Linares que tenía hilo directo con Blesa y que da cuenta de almuerzos con el expresidente Aznar, fue despedido sin segundas oportunidades tras negarse a seguir vendiendo preferentes.

El director de la sucursal madrileña fue despedido por orden de Blesa tras negarse a seguir vendiendo preferentes a los vecinos

Linares fue en su día testigo de la buena relación de Blesa con el matrimonio Aznar. No sólo el exbanquero fue amigo íntimo desde su niñez con el expresidente del Gobierno sino que también sus mujeres tejieron una estrecha amistad. Ana Botella fue muy amiga de la primera mujer de Blesa, María José Portela y Concha Tallada, esposa de Villalonga. La separación de Blesa y su posterior matrimonio con Gema Gámez, 27 años más joven que el exbanquero, enfrió las relaciones a la vez que Blesa se veía inmerso en sus escándalos judiciales.
Botella, pregonera

“Con el deseo de éxito para Linares y sus ferias de San Agustín”, dejó escrito Ana Botella en el Libro de Honor del Ayuntamiento en agosto de 1997, cuando fue pregonera de la feria de la localidad. Acudió acompañada del entonces ministro de Trabajo, Javier Arenas, y del senador Ramón Palacios, otro de esos linarenses ‘ilustres’. Justo ese año se cumplían 50 años de la cogida mortal de Manolete el 29 de agosto de 1947 en la plaza de toros de aquella localidad y Botella, cuentan las crónicas de aquel momento, se llevó como obsequio una figura de bronce del califa del toreo.

Blesa dejó de estar tan presente en Linares tras la muerte de su madre y casi dejó de aparecer tras su segundo matrimonio y el estallido de los escándalos judiciales. Algunos vecinos aseguran que la última vez que apareció por allí lo hizo discretamente y casi a escondidas hace ahora dos años. Pocos imaginaban que el entierro de quien había sido una institución en el municipio iba a contar con apenas sus hermanos y otros familiares directos, sin ningún rostro conocido, sin los empresarios ni notables políticos del país que en su día manejaron los hilos y que ahora desaparecen.

FUENTE: Isabel Morillo - http://www.elconfidencial.com