domingo, 16 de julio de 2017

Garbiñe es la nueva reina de Wimbledon

Cada vez que el intercambio se alargaba más de dos golpes, el punto caía del lado de la española. Venus se agarraba a su potente servicio. La final se jugaba con el techo corrido, como consecuencia de la lluvia, y eso hacía el escenario aún más rápido. No había factores atmosféricos de por medio que pudieran molestar la nitidez de los tiros.

A Garbi se la notaba con más ansiedad que la rival Era su segunda final de Wimbledon por las nueve de la estadounidense. Su primer saque fue una doble falta. Necesitaba calmarse y lo hizo con el paso de los minutos, ayudada por su renovado repertorio tenístico. Sobre hierba, a la que puede, sube a la red para cerrar la jugada en la volea.

Al igual que en las rondas anteriores, la pupila de Conchita lucía, por precaución, un vendaje fijador en el muslo izquierdo. La Williams, a pesar de su avanzada edad, mandaba bolas a 184 kilómetros por hora, una velocidad que muchos querrían en el circuito masculino. Por muy buena restadora que es Muguruza, la devolución se convertía en un imposible.

Las dos finalistas sólo se habían dejado una manga en el camino a la final por lo que se presumía como decisivo quien tomara la primera ventaja en el marcador. En cuatro de los seis partidos en el torneo, la tenista natural de Caracas no había cedido el servicio. Tanto Venus como Garbiñe firmaban un porcentaje de primeros por encima del 70 por ciento de efectividad en el ecuador del set inicial.

A la que bajó el pistón la española, Venus dispuso de la primera pelota de 'break'. Corría el sexto juego. La Williams estrellaría su oportunidad en la red con una derecha. Las protagonistas se movían más lento de lo normal por la tensión del momento.

La campeona por cinco veces en Wimbledon, la última en 2008, combinaba ganadores con errores no forzados. Tres dobles faltas en el séptimo asalto facilitaron el punto de rotura para Muguruza. Restaría una derecha fuera. Lo que no quería Venus es facilitar la devolución de la española, aunque eso le costara más fallos de lo normal.
Dos pelotas de set salvadas

La final llegaba al 5-4 para la más veterana. Garbi sacaba con la presión de mantener el servicio o perder el set.

El marcador, de repente, reflejaba un 15-40. Venus fallaría otra derecha y después un resto que liberaba toda la tensión del mundo de la raqueta de la rival.

Efectivamente, en el juego siguiente apareció la mejor versión de la decimocuarta favorita del cuadro individual para hacer el 'break'. Estaba dispuesta a defenderlo todo y la otra no. Faltaba ver cómo respondería a la adversidad la veterana estadounidense. No es lo mismo afrontar una remontada con 23 años que con 37. De hecho, optaba a ser la más longeva en ganar un 'Grand Slam' en la Era Open.

Williams le había dado la vuelta al enfrentamiento de segunda ronda con Qiang Wang. Pero la china no es Garbiñe. El golpe moral que supuso verse detrás en el luminoso fue demasiado para ella. Perdió el saque en el inicio de la segunda manga. Venus ya doblaba en errores no forzados a la posterior reina de Inglaterra.

En un visto y no visto, Muguruza lideraba la continuación por 4-0.

Estaba tan perdida la yanqui que sólo le quedó la táctica de subir desesperadamente a la red. Estaba desordenada ante un ser superior que la desordenó. Se mascaba el rosco final en el ambiente. Y llegó. Bueno para España y bueno para el tenis femenino porque Garbi encarna el presente y el futuro.

FUENTE: Joan Solsona - http://www.marca.com