domingo, 2 de julio de 2017

(Panamá) Una pareja de migrantes escogen la selva antes que enfrentarse a la ley en Cuba

Consiguieron escapar de Cuba para dejar atrás tramas de corrupción y negligencias que, según Yudenny Sao Labrada y su esposo Yoendry Batista, reflejan el sistema imperante en la Isla. Desde un barrio a las afueras de Ciudad de Panamá, la pareja cuenta su periplo, una larga travesía que esperan termine con su llegada a Estados Unidos.

Yudenny Sao (Puerto Padre, 1979) nació apenas tres años después de ser promulgada la Constitución socialista cubana. Nacida bajo la Revolución, se formó como maestra y se graduó en la universidad de Matemáticas y Física. Dejó el aula para ser administradora de una de las miles de bodegas repartidas por toda la geografía insular en las que el Estado subvenciona parte de los productos de la canasta básica a través de la cartilla de racionamiento.

“Me gustaba dar clases, pero en el Ministerio de Educación pagan muy poco”, explica. En la bodega tenía más oportunidades para hacer negocios “por la izquierda”.

“Tomé la decisión de salir de Cuba cuando descubrieron una trama de corrupción en la red de comercio minorista de Puerto Padre”, dice Sao. En 2016 una serie de auditorías reveló que varias bodegas del municipio tunero de Puerto Padre, donde trabajaba Sao, tenían irregularidades en sus cuentas. Aunque facturaban las ventas, el dinero jamás era depositado en el banco. Los directivos de la institución se encuentran cumpliendo condenas de hasta ocho años de privación de libertad por malversar los fondos del Estado.

“No tenía nada que ver en aquello”, se defiende la tunera. Según ella sus negocios consistían en vender en ese mismo local arroz, azúcar y cigarrillos de contrabando que compraba en el mercado negro, en lugar de los productos que enviaba el Estado para la venta “liberada”, una modalidad de artículos que escapan del racionamiento. (PULSE AQUÍ PARA VER MÁS)

FUENTE: Con información de Mario J. Pentón - http://www.14ymedio.com - Agencias