lunes, 7 de agosto de 2017

(EE.UU.) Jeannette Rodríguez: “Venezuela no es una telenovela, es una película macabra”

Hace tres décadas a la hora de la siesta España contemplaba hipnotizada a Jeannette Rodríguez en el papel de Cristina Expósito en la telenovela Cristal reclamándole a Luis Alfredo: "¿A qué has venido?", y a él ­–intérprete, Carlos Mata­– respondiendo con amor irredento: "¿Todavía me lo preguntas?". O la veía en La dama de rosa diciéndole a Tito (también Mata), hablando de sí misma –de su personaje– en tercera persona, con suspense: "Quería que supieras que... que Emperatriz Ferrer... esa mujer... ¡Esa mujer te amó!".

Pasado el tiempo, una tarde de verano de 2017, Jeannette, la reina del melodrama, camina a sus 56 años al borde del mar en Miami con la mente puesta en Venezuela, un drama real. "¿Por qué? ¿Por qué? ¿Hasta cuándo?", exclama. "La pesadilla de mi país no tiene fin. Pero eso no es una telenovela, no tiene nada rosa. Es una película macabra".

Su madre y su hermano viven en Caracas. Este año pasó varios meses allí con ellos. "Y desde aquí les envío comida de supervivencia. Arroz, granos, latas". Se para emocionada. "Es duro. No suelo hablar de esto".

En los ochenta y los noventa, Jeannette fue una estrella. En Venezuela se producían culebrones que conquistaban los mercados en español. Ella era el rostro de los romances más melosos. Grabó una quincena de series. Calcula 5.000 episodios. Cristal, la más célebre, 246. La dama de rosa (Boris Izaguirre de guionista), 228. La fama la envolvía. La fama se la comía. "Fue duro. Metida en un estudio las 24 horas. A veces no sabía cuándo era de día y cuándo era de noche. No me casé, no hice familia. Vivía produciendo. Era una maquinita de hacer dinero". Estudios, autógrafos, giras, "estadios con 25.000 personas en Texas". En 1990 Cristal arrasó en la televisión española con una media récord de audiencia de ocho millones de espectadores –hombres, mujeres, ancianos, niños, urbanos, paisanos, obreros e intelectuales­–. El verano de Cristal fue el verano del Mundial de Italia (España eliminada en octavos), de la primera victoria de Indurain en el Tour, de la matanza de Puerto Hurraco. Al verano siguiente, encumbrada y con La dama de rosa en pantalla, hizo un programa de variedades con Jesús Gil (Las noches de tal y tal). "Yo siempre llevaba el programa bien preparado y él nada de nada, pero era muy divertido. Un terremotico. Qué pena que se fue".

Llega a la entrevista con un vestido de gasa blanca, plataformas plateadas, collar de perlas y, sujeto con correa, un bichón maltés llamado Joker Joseph, por el malvado de Batman, intepretado por su ídolo Jack Nicholson, y por su segundo nombre de pila: Jeannette Josefina Rodríguez Delgado, nacida en la barriada –"humilde, totalmente humilde"– de Petare, en los suburbios de Caracas.

–Vamos despacio, papá, que voy con taconazos ­–le dice a su perro.

Joker Joseph, de dos años, está inquieto. "Es su primera entrevista", bromea la actriz. "Es mi angelito. Vino en un momento súper importante para mí, con la quiebra de Venezuela y mi familia allí". Tiene casa en Miami desde hace diez años. Le agradece a su ciudad actual "la tranquilidad de poder caminar segura", pero no acaba de sentirse en casa. "Aquí se encuentra uno muy solo".

Los años del boom del culebrón quedan lejos. El último que rodó fue Silvia Rivas, divorciada, en 2005, con Radio Caracas Televisión, una cadena privada cerrada por Hugo Chávez dos años después. En 2014 en México rodó Hada Madrina. Sigue esperando a que se estrene. "Pero aquí seguimos. En esta industria siempre hay altos y bajos. Todavía sueño con ganar un Oscar".

Jeannette cree que la telenovela la encasilló y que a posteriori ha sido "un hándicap para mi crecimiento profesional". Aún así, sabe que es lo que le ha permitido "dejar una huella". Que fue algo único. "¿Sabes qué? Una vez se editó un libro con los sucesos más importantes del siglo XX, y en la última página aparecía el género de la telenovela. Ilustrando la página estaba yo". (PULSE AQUÍ PARA VER MÁS)

FUENTE: Con información de PABLO DE LLANO - https://elpais.com