jueves, 10 de agosto de 2017

(España) El yate de megalujo Radiant vuelve a aguas de Ibiza

Esta semana, el puerto de Eivissa (Ibiza) aloja a una de sus celebridades más fieles. Se trata del megayate de lujo que ha atracado estos días procedente de Málaga, el Radiant. Sus 110 metros de eslora (para que se hagan una idea se acerca a la longitud de un campo de fútbol) no pasan desapercibidos ni para sus compañeros de pantalán.
El yate no solo es extremadamente largo, tiene una manga de 16,30 metros, de calado 4,40 metros, una velocidad de crucero de 16 nudos y puede acoger a 20 huéspedes, que tendrán una atención vip con los 44 miembros de tripulación que permite el barco.

El enemigo de Vladimir Putin y oligarca ruso Boris Berezovsky fue el que lo encargó construir en 2010. Lo hizo con la empresa de lujo alemana Lurssen y con un diseño de Tim Heywood, aunque el interior es obra del decorador de interiores Glenn Pushelberg. Este lo bautizó como Darius, pero se lo vendió finalmente al empresario de Emiratos Árabes Unidos (EAU) Abdulla al Futtaim por unos 217 millones de libras (244 millones de euros).

Hay quien apunta a que Berezovsky lo mandó construir para competir con el yate Pelorus, del también multimillonario ruso Roman Abramovich. Sin embargo, lo vendió al jeque por problemas económicos al retrasarse con el pago de las mensualidades, a la vez que también se retrasaba la construcción de la nave.

Un capo árabe del automóvil

Pero, ¿quién es el nuevo dueño de este impresionante yate? Al Futtaim es la cabeza visible del grupo empresarial del mismo nombre, que emplea a más de 30.000 personas. Es dueño, entre otras empresas, del mayor distribuidor de automóviles y productos de automoción de los Emiratos Árabes Unidos. La revista 'Forbes' estima que el valor neto de la fortuna de Al Futtaim es de 16.000 millones de dólares.
Este yate, a diferencia de otros de su categoría, no está disponible para alquilarlo. Está claro que el jeque no necesita rentabilizarlo. Aun así, en su adquisición hubo muchos líos con respecto a las comisiones que se derivaban de su cambio de propietario. Berezovsky pidió ayuda a Edmiston para hacer efectiva la venta de su inversión. Solicitaba en un principio 350 millones por su 'juguete', aunque finalmente fue vendido por 240 millones de euros a la familia Al Futtaim, a través de la mediación de su capitán, Sean Wrigley.
Este hombre de confianza de la familia dejó claro que deseaba recibir como pago por su trabajo de mediación 3 millones de euros, una cifra jugosa que en un primer momento no recibió, al negarse Berezovsky a pagar más por una inversión que resultó no ser tan buena. Este asunto acabó por llegar a los tribunales de Londres, que en 2011 fallaron a favor del capitán y reconociendo que efectivamente le correspondía dicha comisión por su labor. Desde entonces, el Radiant surca los océanos, pero no se olvida cada año de atracar en Ibiza para el deleite de los turistas.

FUENTE: R. HIGUERA - https://www.vanitatis.elconfidencial.com