jueves, 24 de agosto de 2017

(Reino Unido) El arma secreta de la policía de Londres para evitar atentados: los super-reconocedores

Este fin de semana se celebrará en la capital inglesa el carnaval de Notting Hill, uno de los eventos callejeros con mayor afluencia de toda Europa. Se prevé que por las calles del barrio londinense circulen alrededor de un millón y medio de personas, una situación de riesgo tanto por potenciales ataques terroristas como por los frecuentes robos, peleas de bandas o tráfico de drogas que suelen tener lugar durante ese largo fin de semana en las islas británicas. Desde hace unos años, sin embargo, cuentan con un poderoso aliado: los súper reconocedores.
Durante estos tres días de celebración, las calles londinenses estarán supervisadas por 140 oficiales de la policía metropolitana que, gracias a las cámaras instaladas en la localidad, podrán descubrir al instante si hay algún sospechoso en la zona. Puede parecer una tarea complicada, pero para ellos, es pan comido: los súper reconocedores son capaces de recordar entre el 80 y el 90% de rostros que ven, mientras que las personas normales nos quedamos en un 20%, un porcentaje aún superior al de los sistemas informáticos. Esta habilidad les confiere la capacidad de identificar sospechosos con un alto nivel de acierto.
Utilizarán un 'modus operandi' opuesto al habitual: en lugar de revisar las grabaciones, observarán las calles en tiempo real para prevenir cualquier acción
No hace tanto que se habló por primera vez de los súper reconocedores. Fue en 2009, en una investigación publicada en el 'Psychonomic Bulletin & Review'. El estudio, dirigido por Richard Russell, examinaba a cuatro personas con una capacidad fuera de serie de reconocimiento facial, y por primera vez confirmaba la existencia de un grupo reducido de personas (alrededor de un 1% de la población) con esta cualidad. Se trata del opuesto extremo de la prosopagnosia, la peculiar condición médica que impide a determinadas personas reconocer ningún rostro, y que se produce por una lesión en el giro fusiforme.

Londres ha sido pionera a la hora de implementar una unidad con súper reconocedores. En mayo de 2015, después de varios años valorando la idea, la policía metropolitana abrió las puertas de dicho grupo en un edificio de Lambeth, al sur de Londres. Aunque el tamaño del equipo es limitado (tan solo seis personas al inicio), cuenta con una red de 150 colaboradores a los que recurren constantemente. En el caso de este carnaval callejero utlizarán un 'modus operandi' opuesto al de su día a día durante el resto del año. En lugar de revisar las grabaciones, observarán las calles en tiempo real no para identificar criminales, sino para prevenir. Algo que llevan haciendo desde 2013.
Unas cifras sorprendentes
La idea de abrir una unidad de este tipo empezó a valorarse en 2011, después del éxito a la hora de identificar a los instigadores de los disturbios de Londres. Durante seis meses, el súper reconocedor Gary Collins fue capaz de identificar a 190 personas a través de las grabaciones de vídeo, cuatro veces más que ningún otro oficial. El 'software' de reconocimiento facial tan solo identificó a uno. El inspector jefe Mick Neville se había topado con la solución a un problema habitual: identificar criminales cuando no se disponen ni de huellas dactilares ni de otras pruebas físicas, tan solo imágenes. “Cuando tengo la fotografía de un criminal no identificado, sé exactamente a quién preguntarle en lugar de enviársela a todo el mundo y obtener un montón de pistas falsas”.
Durante la revisión de las grabaciones, muchos oficiales destacaron por encima del resto. El cuerpo de súper reconocedores comenzaba a tomar forma
“Me llaman todo el tiempo”, explicaba Collins en un reportaje de 'The Guardian'. “Por lo general, soy el primero al que le enseñan estas imágenes”. El policía era consciente de su habilidad desde mucho antes, cuando patrullaba las calles de Londres y reconocía rápidamente por la calle a los criminales cuyas fotografías estaban colgadas en los paneles de la comisaría. Cuando entró en los cuerpos de seguridad en 1995, aún no existía ningún nombre para su peculiar habilidad, por la que le conocen como Yoda, El Oráculo o Rain Man.
En 2011, cuando se produjeron los disturbios, no estaba de servicio. Sin embargo, mientras veía la televisión, reconoció a unas cuantas personas que había visto en la calle, lo que le llevó a llamar rápidamente a sus compañeros. Uno de los criminales era Stephen Prince, al que hacía seis años que había visto por última vez. Durante los siguientes meses, seguirá reconociendo a muchos delincuentes menores que había visto en las décadas anteriores. Pero no fue el único: durante el proceso de revisión de las grabaciones, muchos oficiales comenzaron a destacar por encima del resto. Si la mayoría identificaban a uno o dos, otros lo hacían por decenas. El cuerpo de súper reconocedores comenzaba a tomar forma.

Desde abril de 2013, como explicaba un reportaje de 'The New York Times', el número de identificaciones se ha triplicado; a finales de 2016, ascendía a 2.250. Muchos de ellos son simples carteristas que hacen su agosto en algunos de los lugares más transitados de la capital. Otros son violadores o ladrones que acuden a un concierto o un partido de fútbol, y que son reconocidos por este cuerpo de élite. Estos jugaron también un papel protagonista en el secuestro de la adolescente Alice Gross, que fue localizada junto a su agresor gracias a 10 súper reconocedores. La policía alemana contó con la colaboración de dos de ellos a la hora de identificar a los culpables de los abusos sexuales masivos de Colonia.
¿Hasta dónde pueden llegar?
Este mismo año, la policía metropolitana ha otorgado la Medalla del Imperio Británico a Idris Baba por su trabajo como súper reconocedor. El inglés ha batido todos los récords de identificaciones positivas, hasta el punto que se ha convertido en una pequeña celebridad en Reino Unido. Como ocurre a menudo con estos policías, no dedican toda su jornada a ello, lo cual sería inútil: compatibilizan sus horas de patrullaje, en las que memorizan los rostros de los individuos que ven, con la revisión de viejas grabaciones. Un ladrón llegó a enviarle una carta a Baba en la que le felicitaba por su sorprendente memoria.
El 73% de sus identificaciones han llevado a denuncias, pero el 13% de ellas están equivocadas
El auge de estos súper reconocedores plantea varias preguntas. En primer lugar, hasta qué punto es factible su incorporación a gran escala para combatir amenazas globales como el terrorismo. Algo en principio realizable, ya que los cálculos más optimistas aseguran que alrededor de un 2% de personas lo son. En dicho caso, ni siquiera habría que buscar entre la población general; bastaría con identificar entre los propios cuerpos y fuerzas de seguridad del estado a los más capacitados, como hizo Londres a finales de 2011.
Más espinoso resulta el asunto de hasta qué punto el testimonio de estas personas puede ser considerado una prueba durante un proceso judicial, ya que su margen de error es amplio. Según los datos proporcionados por la policía metropolitana que reproducía 'The New Yorker', 73% de sus identificaciones habían llevado a denuncias, pero el 13% de ellas estaban equivocadas. Como aseguraba el profesor de Derecho de la London School of Economics Mike Redymane, él no consideraría su testimonio válido durante un juicio ya que se trata tan solo de “su palabra”. Hay quien considera que son una excusa para justificar la hipervigilancia en las calles, como lamenta Charles Farrier, activista de No CCTV.

Por ahora, su rol se limita a complementar el trabajo de investigación convencional. El pasado año, 454 personas fueron arrestadas en el carnaval de Notting Hill, y aunque no se conoce el nivel de colaboración de los súper reconocedores, probablemente fue significativo. Para Eliot Porritt, el policía que dirige la unidad, el futuro se encuentra en los súper reconocedores, y anima a que todos los nuevos agentes hagan el test para saber si se puede contar con ellos en esta tarea. ¿Cómo, que hay un test? Efectivamente: compruebe si es uno de ellos gracias a la prueba 'online' diseñada por el profesor de Psicología de la Universidad de Greenwich Josh P. Davis.

FUENTE: Con información de HÉCTOR G. BARNÉS - https://www.elconfidencial.com