viernes, 6 de octubre de 2017

(Cataluña - España) Caixabank elige Valencia como nueva sede por el riesgo a la independencia de Cataluña

Ni Madrid, ni Mallorca. El consejo de administración de Caixabank ha decidido establecer su sede en Valencia en el caso de que el Govern de la Generalitat anuncie la próxima semana la declaración unilateral de la independencia. Una medida con la que la segunda entidad financiera de Cataluña y la primera por impacto social pretende defender los intereses de sus empleados, clientes y sus cerca de 300.000 pequeños accionistas.
La decisión ha sido adoptada al valorar las distintas opciones que Caixabank tenía encima de la mesa. Una de ellas era mudarse a Madrid, donde la segunda institución financiera del país tiene su segundo centro corporativo en pleno Paseo de la Castellana. Otra era Mallorca, ya que fue en las Baleares donde nació el origen de la Caixa d´estalvis. Pero finalmente, el consejo de administración se ha decantado por Valencia, ya que en la capital del Turia el grupo dispone del antiguo y singular edificio del Banco Valencia, adquirido en 2012 por un euro, más 4.500 millones de ayudas públicas.
En el comunicado oficial remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), CaixaBank explica que, "siendo prioridad de toda entidad financiera la protección de sus clientes, accionistas y empleados, y con el objetivo de salvaguardar plenamente la seguridad jurídica y regulatoria consustancial al ejercicio de su actividad, el consejo de administración ha decidido, por unanimidad, ante la actual situación política y social en Cataluña, adoptar las medidas que sean necesarias para trasladar el domicilio social a la calle Pintor Sorolla, 2-4, de Valencia".
El traslado, no obstante, quedá pendiente de la publicación en el Boletín Oficial del Estado de la modificación de la Ley de Sociedades de Capital anunciada hoy por Gobierno y que permite a las empresas cambiar su sede social de forma inmediata y sin tener que ser refrendedo por la Junta General de Accionistas. Por ello, el consejo de Caixabank de nuevo y "tan pronto como sea posible", para adoptar definitivamente los acuerdos oportunos.
La medida ha sido aprobada tras analizar los acontecimientos de la última semana, especialmente tras la celebración del 1-O y el anuncio de Carles Puigdemont, presidente de la Generalitat, de que el pueblo de Cataluña se había ganado el derecho a declarar la independencia. La histórica aparición del Rey Felipe VI, la posterior intervención del líder de los soberanistas y la revuelta popular han influido al consejo de administración a mover su sede social al comprobar el impacto en el valor de sus acciones.
De hecho, Goldman Sachs, probablemente el broker con más influencia en la bolsa, le ha recortado hoy un 17% su precio objetivo por la incertidumbre derivada de la tensión política en Cataluña. Un recorte a la valoración del banco en un informe que, no obstante, asegura que no están en riesgo los depósitos de los clientes dado el exceso de liquidez de Caixbank.
"La continuidad en la zona euro garantiza a CaixaBank seguir contando con óptimas condiciones de financiación para, a su vez, mantener el flujo de crédito a familias y empresas en Cataluña y en el resto de España así como preservar la integridad de los depósitos de sus clientes", asegura el banco en un comunicado oficial tras seguir los pasos de otras entidades financieras Banco Sabadell y Banco Mediolanum, y empresas como Gas Natural, Eurona, Service Point y Dogi, entre otras.
Edificio histórico
Caixabank retiró el pasado mes de marzo el histórico rótulo que identificaba la antigua sede del Banco de Valencia en el edificio de la céntrica calle Pintor Sorolla de Valencia. El inmueble, construido en 1942 sobre un diseño original del arquitecto Javier Goerlich en 1935, simboliza tanto los éxitos pasados de la burguesía valenciana como el declive que sufrió como consecuencia de la crisis económica y el pinchazo de la burbuja inmobliaria. Lo lógico es que, si finalmente se produjera el cambio de domicilio, fuera esta la razón social elegida.
La quiebra de de la histórica entidad valenciana, fundada en 1900 por empresarios e industriales locales, forzó su intervención por parte del FROB en noviembre de 2011. El Estado inyectó más de 4.500 millones de euros antes de adjudicárselo a Caixabank por un solo euro. Entre abril y junio de 2013 se produjo una fusión por absorción. Para entonces, los accionistas particulares del banco, además de la mayoritaria Bancaja, habían visto esfumarse el valor de sus participaciones.
Consciente de esta circunstancia, la entidad que entonces presidía Isidre Fainé y ahora Jordi Gual se ha cuidado mucho de cuidar a su clientela valenciana. Primero preservó temporalmente la marca del Banco de Valencia junto a su extrella de Miró. Despliega, además, una obra social importante con casi 30 millones de euros anuales que ejecuta en colaboración con la Generalitat y tiene previsto poner en marcha un Caixa Forum en el Ágora de la Ciudad de las Ciencias, uno de los carísimos edificios de Santiago Calatrava que estaba sin uso

FUENTE: Con información de AGUSTÍN MARCO - VÍCTOR ROMERO - https://www.elconfidencial.com