lunes, 16 de octubre de 2017

(Cataluña - España) Un Planeta con muchos kilos de pesimismo: “¡Hay que matar al ‘procés’!”

Noche de caras largas en Barcelona. Planeta celebraba la 66ª edición del mayor galardón de las letras españolas, un número casi del diablo, premonitorio de la situación apocalíptica que parece cernirse sobre los catalanes (y, de rebote, sobre los españoles). Hubo mucha representación empresarial congregada por el presidente del Grupo Planeta, José Crehueras, y por José Manuel Lara, hijo de Lara Bosch y nieto de Lara Hernández: la tercera generación de la saga bajo cuya presencia se tomó la decisión histórica de trasladar la sede social fuera de Cataluña. Y en un momento muy peculiar: a pocas horas de que el ‘president’ Carles Puigdemont decidiera si confirmaba el choque de trenes y, por ende, que el Gobierno central decida aplicar el 155. Se trataba, pues de una edición del Premio Planeta con características especiales.
“Estamos en un escenario difícil —reconocía José Manuel Lara a El Confidencial a la finalización de la fiesta—. ¡A ver si todos aportan algo de cordura y tienen altura de miras!”. No es para menos. Afirma el empresario que la crisis política y social ya repercute en la economía, que hay datos que son preocupantes y que “en especial, las pequeñas empresas y los pequeños comercios ya empiezan a notar el bajón de ventas”.

La cosa no está para echar cohetes. Era la máxima repetida durante una cena a la que asistieron casi un millar de invitados. Vieiras a la plancha con quinao real, espárragos y tomate jardín de primero, con rodaballo del Atlántico con zanahoria asada, ceps y aceite de oliva de segundo. Regado todo con un blanco Fray Germán Verdejo, de Rueda, y con tinto Viña Pomal, Rioja. De postre, cubo de chocolate y helado de limón, con cava Raimat Brut Chardonnay.
Pero la preocupación del personal no estaba en los ingredientes de la cena, sino en la situación. Es cierto que el Planeta, dotado con 600.000 euros para el ganador (y 125.000 para el finalista), es toda una perita en dulce. Pero lo que de verdad hubo en la gala, en vez de kilos de dinero, fueron kilos de pesimismo. Y hubo monotema. “¿Qué va a decir mañana [hoy para el lector] Puigdemont a Rajoy?”, fue la pregunta más repetida a lo largo de la velada. En las caras de los empresarios había contrariedad, enfado y preocupación. Allí estaban desde Xavier Faus (Meridia Capital) hasta Isak Andic (Mango), pasando por Jaume Giró (La Caixa), Jaume Guardiola (Banco Sabadell), Josep Maria Xercavins (Tauro Real Estate), Cristina Guiral (Tradisa), Alberto Palatchi (Pronovias), Alfonso Rodès (Havas Media), Pedro Fontana (Elior Group), Rafael Fontana (Cuatrecasas), Miquel Roca i Junyent, Maurizio Carlotti (Antena 3), Enric Crous (Damm), Luis Conde (presidente del Salón Náutico), Carlos Tusquets (Mediolanum), Tatxo Benet (Mediapro) o la familia Godó al completo: el padre, Carlos Godó, conde de Godó, y sus hijos, Ana y Carlos. En una mesa aparte, compartían sesión el presidente de la Fira de Barcelona y de Freixenet, Josep Lluís Bonet, el presidente de la patronal Fomento, Joaquim Gay de Montellà, y el presidente de la Cámara de Comercio de Barcelona, Miquel Valls.

“Hay un miedo total”
“Mañana hay que matar al 'procés' y defender a muerte con el mismo vigor la economía catalana”, razonaba un empresario con mando en plaza y cuyos negocios han dado que hablar los últimos años. “Hemos de trabajar para decir a todos que desde Barcelona y desde Cataluña podemos trabajar para toda España. Que una empresa de aquí es también una empresa española. Y tenemos que acabar con el boicot a los productos catalanes”, insistía.
Las visiones más extendidas eran pesimistas, al menos entre la élite empresarial. “La gente solo habla de la situación. Hay un miedo total. La economía ya se resiente”, avisaba otro empresario de postín. Y subrayaba: “¿Qué vale ahora un activo en Barcelona? Pues un 20% menos que hace una semana. Por culpa de los políticos, ya veremos cuál es la siguiente gran operación que se puede cerrar aquí. Y cuándo”.

Pesimismo por doquier. “Yo creo que hay que ser pesimistas con la situación catalana actual. Debemos ponernos en el peor escenario posible”, argumentaba el presidente de una de las grandes empresas que decidieron irse con su sede social a otra parte, fuera de Cataluña. “Lo malo es que nos gobierna gente que no piensa, que no tiene cabeza”, añadía el mismo empresario. Y otro, nacionalista pero ‘realista’, remataba: “¡Es el fin del mundo!”.
Víctima del ‘procés’
Lo cierto es que el Planeta fue este año otra víctima del ‘procés’. Por eso no hubo Reyes ni presidentes de Gobierno. Se intentó dar un bajo perfil político a una cita anual que pretende ser un fiel reflejo de la coyuntura política, social, económica y literaria. Asistió Ana Pastor, presidenta del Congreso de los Diputados, flanqueada por el secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo, y por el delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo. En la mesa presidencial, además de José Crehueras, se encontraban también el consejero catalán de Empresa, Santi Vila (el hombre que puede, al final, ser el puente entre Madrid y Barcelona y que es amigo personal de la popular Ana Pastor), y el tercer teniente de alcalde, Jaume Collboni, en representación de la corporación municipal, ya que los comunes de Ada Colau no son partidarios de dar cuerda a premios de esta índole, especialmente si vienen de Planeta.
En los ambientes políticos, el pesimismo también imperaba. Todos dan por hecho el choque de trenes y auguran días difíciles
Hubo cierta representación política con el líder de los socialistas catalanes, Miquel Iceta, que compartió mesa con el expresidente de la Generalitat José Montilla (también del PSC) y con el exalcalde de Barcelona Xavier Trias, ahora reconvertido al independentismo. Pura alegoría de la Cataluña de hoy. Y estaban también la líder de Ciudadanos, Inés Arrimadas, lo mismo que el mandamás del PP, Xavier García Albiol, acompañado del líder popular en el ayuntamiento, Alberto Fernández Díaz, ambos compartiendo mesa con el jefe superior de Policía, Sebastián Trapote, y con el general jefe de la Guardia Civil, Ángel Gozalo. Al lado, Ferran Mascarell, delegado del Govern en Madrid, que departió largamente con el exconsejero de Salud Boi Ruiz. Y se encontraban presentes, asimismo, el fiscal jefe de Cataluña, José María Romero de Tejada, y el expresidente del Círculo de Empresarios Antón Costas.
La ‘familia’ política se cerraba con la alcaldesa de Hospitalet, Núria Marín, y la vicepresidenta de la Comisión Legislativa de Economía del Gobierno de Andorra, Olga Gelabert. Vaya… la representante del Gobierno que el próximo 1 de enero levanta el secreto de sumario de las cuentas secretas en aquel paraíso fiscal de los Pirineos…
En los ambientes políticos, el pesimismo también imperaba. Todos dan por hecho el choque de trenes y auguran días difíciles. “Estos chicos aún no se han enterado de a lo que se exponen”, razonaba uno de los veteranos políticos presentes. Al parecer, el delegado del Gobierno central, Enric Millo, ha hablado con Puigdemont y con su vicepresidente, el republicano Oriol Junqueras, todos los días de la semana para tratar de establecer una mesa de diálogo. Pero el independentismo está muy combativo y solo acepta sus reglas del juego. Lo único cierto, pues, parece ser que el clima político empeorará. Y tras él, vienen también tormentas (o quizás huracanes tropicales) en el clima económico y en el social. Que Dios nos coja confesados.
La sociedad de los ‘mass media’ y de la cultura, por otro lado, estaba representada por la pléyade de invitados más o menos con estrella que Planeta junta cada año: Leopoldo Abadía, José María Gay de Liébana, Màxim Huerta, Risto Mejide, Juan Manuel de Prada, Alberto Chicote, Pilar Eyre, Care Santos, Boris Izaguirre (de impoluto blanco), Susana Fortes, Ángela Becerra o Juan del Val fueron algunos de los invitados. Pero el monotema también les afectaba a ellos. El ‘procés’ se adueñó de la noche y su espíritu impregnó cada una de las conversaciones de los pasillos y de las mesas.
Y tras el monopolio del ‘procés’ en las charlas y gestos de esta edición del mayor galardón literario en lengua castellana, justo es reseñar que fue finalista del premio la abogada y escritora Cristina López Barrio, que ahora Planeta ‘roba’ a Random House, con su novela ‘Niebla en Tánger’. Y el ganador, Javier Sierra, es un escritor de la casa cuya victoria ya se daba por segura el año pasado… y el anterior. Pero llegó al final esa victoria, con una novela titulada ‘El fuego invisible’, basada en la búsqueda del Santo Grial. Una obra, pues, que entronca con el realismo mágico y que, por ello, podría ser un reflejo de la situación que vive Cataluña en estos momentos. Pero alguien debería decir a los políticos que hay cosas que solo se pueden hacer (y decir) en una novela.

FUENTE: Con información de ANTONIO FERNÁNDEZ - https://www.elconfidencial.com
 

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