domingo, 15 de octubre de 2017

(España) Los efectos colaterales del castillo de Cebrián enfrentan al Gobierno con Santander

Una vez más, Juan Luis Cebrián ha conseguido abortar el enésimo intento de sus principales accionistas de quitarle de la presidencia de Prisa. Ni de forma beligerante, como ensayó varias veces Amber Capital con César Alierta de alidado. Ni con un presunto acuerdo, como el supuestamente pactado con Banco Santander y Telefónica para dejar sus funciones y facilitar el reflotamiento de un grupo de comunicación que este viernes reconoció pérdidas de hasta 2.201,5 millones acumuladas de años atrás.
Al contrario, el septuagenerio periodista ha logrado que el consejo de administración apruebe un plan de rescate mediante dos ampliaciones de capital, con un sacrificio brutal para los accionistas, y que le pagen un bonus de hasta 5,5 millones por recapitalizar la empresa que se hundió bajo su presidencia.
El pasado viernes, Javier Monzón, el candidato elegido por Banco Santander y Telefónica para ocupar el primer cargo ejecutivo del grupo de comunicación, rechazó la propuesta de relevar a Cebrián pese a que así había convenido con el mismísimo alma mater de 'El País'. Una decisión que provoca muchas heridas entre los miembros del consejo, entre Ana Botín y el Gobierno, y que deja a la compañía en manos de unos acreedores con el colmillo muy afilado.
El expresidente de Indra y persona muy relacionada con Botín dio por hecho el acuerdo, que previamente había sido consensuado con los accionistas más relevantes y algunos de los acreedores con más riesgo. Sin embargo, entre la tarde del jueves y la mañana del viernes, el primer ejecutivo del grupo editor de ‘El País’ le indicó que la transición sería más lenta de lo pactado y que le gustaría continuar como presidente de la comisión ejecutiva. En consecuencia, seguiría con mando en plaza.

Una medida que de facto le quitaba los poderes a Monzón, el cual, a las 13.00 horas, comunicó a sus embajadores que descartaba el ofrecimiento y que no acudiría a las 14.00 horas a la reunión del consejo de administración. La decisión sorprendió a algunos de los accionistas que habían aceptado su nombramiento a propuesta de Ana Botín, persona próxima al directivo, al cual ya designó consejero de Santander España y le ha elegido para presidir Openbank, su filial 'online'. Una maniobra que había contado con la ayuda de Jaime Castellanos, presidente de Lazard y exaccionista del Grupo Recoletos (‘El Mundo’, ‘Marca’ y ‘Expansión’) y de Vocento (‘ABC’), pero no del Gobierno.


La figura de Monzón no era del agrado de Moncloa. Sobre todo porque fue el Gobierno de Mariano Rajoy el que se movió entre finales de 2014 y principios de 2015 para sacarle de la presidencia de Indra en pleno enfrentamiento con Pedro Morenés, el entonces ministro de Defensa. Moncloa acusaba a Monzón de haber elaborado un informe ad hoc contra Morenés. Con la ayuda de Telefónica, que tomó una participación del 6%, el Gobierno consiguió quitarse de encima al hombre que llevaba casi veinte años al frente de una compañía con participación del Estado (22% en ese momento).
En el Gobierno no sentó nada bien que su nombramiento, ahora abortado, no hubiera sido consensuado previamente por parte de Ana Botín
Además, la indemnización que se llevó de Indra –cerca de 16 millones–, la devolución posterior de un millón de euros por el uso del avión privado, la retirada de la presidencia de honor y la involucración de la empresa en los casos Púnica y Lezo no le hacían la persona más acorde al cargo de primer directivo de Prisa, según fuentes próximas a la Moncloa. Más aún, en el Gobierno no sentó nada bien que su nombramiento, ahora abortado, no hubiera sido consensuado previamente por parte de Ana Botín, su valedora. Sobre todo por el papel que ‘El País’ está jugando para defender la unidad de España y en contra de la independencia de Cataluña.
Los acreedores, preparados
El resultado es que Cebrián, que ha pospuesto 'sine die' su plan de sucesión, continúa como cabeza visible de Prisa, pero con la oposición de al menos el 34% del capital. Es decir, del Santander (4%), Telefónica (13%) y la familia Polanco (17%), los que habían urdido el plan para su retirada forzosa. Por su parte, CaixaBank (5%) también ha apoyado este relevo, como asimismo ha visto con bueno ojos la iniciativa de César Alierta y Amber Capital por reflotar el grupo. Su posición es la de conseguir un consenso y recapitalizar el 'holding' propietario de Cadena Ser.
Por si no fuera poco, Amber Capital, el ‘hedge fund’ que atesora el 19% del capital y el accionista más beligerante contra Cebrián, está ahora enfrentado al Santander y a Telefónica. Ambas partes coinciden en la necesidad de llevar a cabo una ampliación de capital con la que fortalecer los recursos propios para cumplir con la banca, pero discrepan profundamente de la persona que debería sustituir al veterano periodista. La figura de Alierta tampoco es bien vista por la Moncloa, que se ha encontrado con una lucha de poder entre los poderosos de Madrid en un momento vital para España.

El capítulo siguiente se escribiría el 15 de noviembre, la fecha en la que se celebrará una junta extraordinaria de accionistas para aprobar una reducción de capital de 154,3 millones, la compensación de pérdidas contra reservas por 1.578,74 millones y dos ampliaciones de capital por 550 millones para sacar al grupo de su actual situación de causa de disolución. Todo ello condiconado a que los fondos dueños del 65% de los 1.546 millones que debe Prisa den su visto bueno previo a una nueva reestructuración del pasivo con más años para su amortización, quita incluida. Varios de estos acreedores se quedaron ayer perplejos cuando vieron el hecho relevante que Prisa envió un sábado por la tarde a la CNMV detallando que, además de pedirles un sacrificio, el presidente ejecutivo se lleva un premio gordo en forma de 1,6 millones de acciones.
Unos 'hedge funds' que han visto como la compañía no ha cumplido sus planes de desinversión y que, sobre todo, condicionan cualquier acuerdo a la salida de un Cebrián que se aferra al cargo. Una postura que está poniendo en jaque a tres de los grandes pesos pesados del Ibex 35 y obligando al Gobierno a tomar partido en una lucha de poder más típica de épocas pasadas, de cuando Jesús de Polanco o Jesús del Gran Poder se repartía la radio en España (Antena 3 Radio) y Aznar le contraatacaba con un grupo mediático creado ex profeso con el dinero de Telefónica (Antena 3, Onda Cero y Vía Digital).
Toda una batalla en los intestinos del establisment en la que, de momento, el único que gana es Cebrián.

FUENTE: Con información de AGUSTÍN MARCO - https://www.elconfidencial.com
 

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