miércoles, 8 de noviembre de 2017

(Cataluña - España) La huelga general se queda en un atasco y en un piquete que bloquea el AVE en Girona

La huelga general convocada por el sindicato minoritario CSC en Cataluña estaría pasando prácticamente desapercibida en Barcelona si no fuese por la acción organizada de piquetes que cortan el tráfico en algunas de las principales arterias de la ciudad, en carreteras y en tramos de autopista (por ejemplo en la AP-7 y la A-2).
Con la mayoría de las tiendas abiertas, incluídos muchos pequeños comercios que sí cerraron el 3-O, el principal efecto de la movilización son los atascos que congestionan algunas arterias de la ciudad y su periferia; y que están acabando con la paciencia de conductores de autobús y taxistas. "No son muchos pero se van moviendo para que no sepamos donde están. Si sé que bloquean una calle no me importa porque busco otra. Pero se mueven todo el rato para hacer más daño", aseguraba uno de ellos cerca de la Diagonal.

Grupos de decenas de activistas, como los afiliados a los Comités de Defensa de la República (CDR), intentan poner en práctica la tesis (repetida estos días en charlas y redes sociales) de colapsar la economía catalana como medida de presión, una idea que solo apoya una parte del independentismo y que va perdiendo fuerza a medida que avanzan los días. "Estamos aquí por los presos políticos y vamos a seguir boicoteando al estado los días que haga falta para que el estado los libere. Esto empezó como una lucha por la independencia, pero ahora es una lucha por la democracia y contra el fascismo", comentaba uno de ellos junto al puerto, en Drassanes.
Piquete al AVE en Girona
Los piquetes están teniendo lugar ante la presencia paciente de la Guardia Urbana y los Mossos D'esquadra desplegados. La policía vigila de cerca para evitar que produzcan altercados y desviar el tráfico antes de que se colapse, pero no se enfrentan a los manifestantes ni siquiera cuando se utiliza el mobiliario urbano para cortar la calle. La orden, dicen los agentes, es evitar cualquier tipo de situación que pueda dejar imágenes violentas. Muchos ciudadanos están optando por el metro para ir a trabajar y moverse por la ciudad, un servicio que según TMB está funcionado casi al 90 por ciento.
Los piquetes afectan a trenes y carreteras en más de 20 tramos repartidos por toda Cataluña. A lo largo de la mañana, se han producido momentos de tensión y pequeños altercados entre piqueteros y personas que reclamaban que les dejasen circular para ir al trabajo. En Girona, un millar de personas ocupa la estación y las vías desde primera hora de la mañana, lo que está provocando retrasos y cancelaciones del al menos seis trenes en el tramo de AVE que conecta con Francia. En la estación de Sants, en Barcelona, muchas pantallas están en rojo y en las taquillas se admite que probablemente no habrá trenes hacia Figueres en todo el día.

Los piquetes se han desplegado también en los alrededores de algunas universidades. Por ejemplo en el campus de la UAB, donde decenas de alumnos de grupos como el Sindicato de Estudiantes de los Países Catalanes (SEPC) han paralizado los trenes de cercanías y las carreteras para bloquear el acceso.
En la mayoría de las oficinas de Barcelona se trabaja casi como un día normal. La adhesión al parón es significativamente superior entre los funcionarios de la Generalitat, especialmente en algunos colectivos como las escuelas e institutos. A diferencia de lo ocurrido el 3-O, esta vez no se les ha prometido una "huelga remunerada". Mientras que en los grandes centros urbanos apenas se ha notado el efecto del parón, la huelga sí ha tenido un apoyo más masivo en municipios del interior como Vic o Manlleu.

FUENTE: Con información de ÁNGEL VILLARINO - https://www.elconfidencial.com