martes, 21 de noviembre de 2017

(Colombia) ¿Qué pasó con la batalla de ideas de las Farc? (+Opinión)

Por: Ariel Peña González - Los cabecillas guerrilleros de las Farc durante todas las negociaciones en La Habana proclamaron “es hora de la batalla de ideas”, creando expectativas intelectuales en algunos grupos, pero de acuerdo a los últimos acontecimientos toda esa parafernalia ha sido un parto de montes, quedando demostrado que siguen aferrados a su anacronismo marxista-leninista con la creación del partido Farc (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común), luego la tal batalla de ideas es un fiasco.

Para las Farc la almendra de JEP (Jurisdicción Especial para la Paz) era la vinculación de sus adversarios ideológicos como instigadores del conflicto, para así sacarle el cuerpo al verdadero debate fecundo de las ideas al que tanto le temen los marxistas. Sin embargo, la Corte Constitucional en reciente fallo determinó declarar inconstitucional la posibilidad de que terceros civiles sean vinculados de forma obligatoria a la JEP, por eso Timochenko, jefe de las Farc, le envió una carta a la fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) Fatou Bensouda, manifestando su preocupación sobre el asunto, quedando en evidencia que la cacareada batalla de ideas de las Farc era solo un amague.

Además, ante la publicitada batalla de ideas surge un interrogante ¿cuáles ideas? Porque ese discurso miserabilista de proclamar que han luchado por los pobres y oprimidos y que tomaron las armas para buscar la felicidad de los demás es una fantasía, pues la misma receta la usó en su tiempo Adolfo Hitler, quien cuando dirigía el Partido Obrero Nacional Socialista (NAZI) antes de llegar al poder vociferaba a favor de la emancipación de los pobres y exigía rabiosamente el pan para los hijos de Alemania.

Mussolini, el Duce, no se quedo atrás y de la misma manera que Fuhrer hizo gigantescas movilizaciones en Italia, supuestamente buscando las reivindicaciones de los desposeídos, hasta que alcanzó el poder. Así que plantear la lucha por las reivindicaciones de los pobres ha sido en la historia de la humanidad bastante manoseada y demagógica, de ahí que los libertarios quienes le propinaron a Karl Marx, padre del comunismo totalitario, una humillante derrota en el siglo XlX, aparte de no estar de acuerdo con el Estado, se burlaban de que los partidos políticas esbozaran soluciones a las necesidades de los pobres, porque nunca eso había ocurrido y mejor hacían énfasis en la creación de organizaciones sindicales. Estas son de la entraña de los trabajadores, por eso desde esa época promovían la independencia y la democracia sindical frente a las facciones políticas, quienes desde siempre habían engañado al pueblo y el partido comunista no era la excepción.

Las Farc al no renegar de su marxismo-leninismo continúa defendiendo los esperpentos del materialismo histórico y la inevitabilidad, y desde luego el de la lucha de clases que se entiende como un ajuste de cuentas o vendetta. Además, las clases no existen en los seres humanos porque somos únicos e irrepetibles y lo que hay son niveles socioeconómicos o estratos, así que la batalla de ideas que anunciaron las Farc no pasó de ser una mera treta, pues mientras abracen el comunismo totalitario seguirán siendo antihistóricas.

Resaltando que es un hecho universal que el sindicalismo ha sido en varias oportunidades el sepulturero del marxismo-leninismo, pues hay que recordar que Lech Walesa, presidente del sindicato Solidaridad de Polonia, fue el generador en los años ochenta del derrumbe del comunismo en Europa oriental con la caída del Muro de Berlín en 1989, lo que demuestra que el debate ideológico dentro de las propias organizaciones sindicales por simple lógica lo tienen que ganar los demócratas.

El materialismo histórico y inevitabilidad que son los dos amuletos que usa el comunismo totalitario para impresionar ingenuos, y que desde luego han utilizado también las Farc ganando adeptos en los sectores mas ignorantes y atrasado, no les va a servir para nada como partido político, ya que por falta de la razón eso se transforma en un elemento caustico que los ciudadanos rechazan intuitivamente, y si quieren insistir tercamente en esas fabulas les tocara hacer uso de la nigromancia para ver si Marx, Lenin, Castro, Stalin, Gramsci, Mao, el Che, Tirofijo y otros comunistas nefastos para la humanidad los orientan desde el más allá.

Porque si las Farc siguen insistiendo con el marxismo-leninismo no tendrán cómo dar el debate de ideas, porque su discurso miserabilista es anacrónico y las supersticiones marxistas del materialismo histórico y la inevitabilidad servían para descrestar hace algunas décadas a personas incautas, pero en el día de hoy la revolución en las comunicaciones ha sacado de la estulticia a mucha gente, que en otras circunstancias podrían haber sido presas fáciles de las entelequias comunistas.

FUENTE: Artículo de Opinión - Ariel Peña González - https://www.las2orillas.co