martes, 21 de noviembre de 2017

(Panamá) De Saint Malo, en la trama de la constructora Odebrecht

Raúl de Saint Malo, hermano de la vicepresidenta y canciller Isabel de Saint Malo, formó parte de un esquema para lavado de activos, según las investigaciones judiciales de la Fiscalía Especializada Anticorrupción, a cargo de Tania Sterling.
De Saint Malo, indagado por blanqueo de capitales en el expediente 01-17, que investiga las transacciones bancarias que sirvieron para pagar coimas de la constructora Odebrecht, debe explicar a la fiscalía el origen de los dineros procedentes de la cuenta Petro Trading Services, empresa en la que compartía acciones con Ricardo y Luis Enrique Martinelli Linares. El Ministerio Público presume que los dos últimos recibieron más de $50 millones en coimas de la constructora brasileña Odebrecht.

Las pesquisas apuntan a que $7.1 millones se utilizaron en los negocios con De Saint Malo para la compra de tanqueros dedicados al negocio de dispendio de combustible o bunkering .

NACE UN NEGOCIO

A Raúl de Saint Malo, accionista de la empresa Star Tankers, se le ocurrió visitar a un antiguo conocido de sus tiempos de estudiante en la Universidad de Georgetown, Washington, D.C. Estados Unidos, para proponerle un negocio. Hacía casi diez años que no veía o tenía relación con él, pero conociendo que era un hombre acaudalado y que sus empresas generaban al año $800 millones, echó a la suerte la idea de buscar un socio capitalista. Y lo encontró.

Se trataba de Ricardo Martinelli Linares, el hijo del presidente Ricardo Martinelli, que en ese momento detentaba el poder. La idea era comprar unos barcos tanqueros para transportar combustible. De Saint Malo se había reunido con la refinería de Jamaica Petrojam, que le había alertado sobre el vencimiento, en 2013, de un contrato de transporte que tenía con una empresa griega y que se abría la oportunidad de ganarse los contratos en la isla.

A Martinelli Linares le gustó el negocio y de inmediato le dijo que Global Bank, un banco en el que tiene acciones su familia, le financiaría el proyecto.

Así que procedió a inspeccionar diferentes barcos en Europa que cumplieran con los requisitos de Petrojam e identificó uno alemán y otro sueco que le podían funcionar en el negocio.

Todo iba viento en popa. Los barcos se le presentaron a Petrojam y en un principio los aceptaron. Al momento en que debían comprarlos, Martinelli Linares le dijo que el banco no iba a poder desembolsar la plata a tiempo, pero que comprarían los barcos con su dinero. Luego, el banco soltaría el préstamo y se repagaría la deuda. El monto era de $17 millones e incluía la compra de tres barcos.

LAS TRANSACCIONES

El primer desembolso llegó y se envió el abono del primer barco. Cuando De Saint Malo llegó a Alemania, reunido con los vendedores, le pidieron el swift para rastrear los fondos que venían en camino para la compra del barco.

El abogado de Ricardo Martinelli Linares le dio el número y De Saint Malo se percató de que la plata venía de Bahamas, del Winterbotham Merchat Bank, de la cuenta Stonewood And Partners Corp. por $7,162,500. Esto era el 90% del costo del barco.

Un abono por $812,500 ya se había avanzado de la misma cuenta. El barco se registró en Panamá con el nombre de ‘Star Balboa', bajo la sociedad Taurus Maritime Tankers.

En octubre hicieron la segunda compra. El socio capitalista abonó $770,000 que provenían de la misma cuenta con la que se había comprado la primera embarcación. Luego envió $6.9 millones para completar el monto.

De Saint Malo le pidió a Martinelli Linares el código swift para que los compradores rastrearan los fondos. El abogado de los hijos del expresidente, Mauricio Cort, le dijo que se había demorado porque tenía que mover dineros entre varias cuentas para juntar la totalidad y enviarla a los vendedores de los barcos.

Así se compró la segunda nave, que se procedió a registrar en Panamá como ‘Star Taurus', bajo la sociedad Cepheus Maritime Tankers.

La tesis de la fiscal indica que los movimientos bancarios a los que se refería Cort provenían de una cuenta de la banca privada de Andorra alimentada por transferencias de las sociedades Kienfeld y Aeong Group, controladas por la Oficina de Operaciones Estructuradas de Odebrecht, con las que se hacían pagos de coimas a políticos, según las investigaciones realizadas.

Una tercera nave se compró en septiembre de 2013, por $786,000. Se registró el mismo procedimiento sobre el rastreo de fondos y De Saint Malo veía que provenían de la misma cuenta anterior. De Saint Malo declaró a la fiscal que no tenía la mínima idea de dónde provenían los dineros que salieron de Bahamas para el pago de las embarcaciones y añadió que puede ‘presumirse que los centros financieros del Caribe pudieron utilizarse para alguna actividad diferente a la que fueron creados los mecanismos financieros. Pero dejó constancia de que su actuación como socio se enmarcó en actividades reguladas por intermediarios de bancos que a su vez son supervisados por la Superintendencia de Bancos'.

En diciembre de 2013 el banco, a pesar de no estar conformadas las hipotecas, según De Saint Malo, desembolsó los $17 millones. De acuerdo con el empresario, esto ocurrió dos meses antes de que se inscribieran las naves en el Registro Público, teniendo las firmas personales de los hermanos Martinelli Linares.



LA VERSIÓN DEL BANCO

‘Las regulaciones bancarias no nos permiten divulgar los pormenores de las transacciones de nuestros clientes. Tal como consta en escritura pública, podemos señalar que el préstamo en cuestión se otorgó a la empresa contra la hipoteca de dos naves y fianzas de sus socios', explica la entidad bancaria..

‘Es una práctica aceptada que en financiamientos otorgados contra garantías, si el análisis crediticio del cliente lo amerita, se adelante fondos mientras el trámite está en proceso de inscripción', manifestó Jessica Schaw, representante de comunicaciones del banco.

Los barcos se registraron en Panamá en febrero de 2014.

Teniendo en mano el dinero del banco, los hermanos Martinelli Linares giraron instrucción de que se pusiera en una cuenta offshore que tenía la empresa a nombre de Petro Trading Services.

Entre enero y junio de 2014, por instrucción de los hermanos Martinelli, se le repagan los dineros prestados a cuentas que ellos indicaron: $4.5 millones a la sociedad Gofrey Trading; la misma cantidad para la sociedad Desarrollo Inmobiliario Ibérico; $200,000 a la Compañía Digital de Tv; $1.5 millones, a Corporación de Energía del Istmo; otros $3 millones, a Corporación de Energía del Istmo; $1,843,000, a Global Bank Corporation, y $1.9 millones, a Franconaves para la compra de un helicóptero.

Este último pago está en la mira de la Fiscalía. En un principio, cuando la fiscal le preguntó si recordaba el pago, De Saint Malo se desentendió y dijo no recordar quién había dado la orden del pago. Pero, en una ampliación, declaró que había visto publicado el cheque en los medios y se ubicó en tiempo y espacio, y aportó a la fiscal los documentos que daban cuenta de la transacción. De Saint Malo se escuda en que su labor era cumplir con las instrucciones de los socios.

En abril de 2017, la fiscalía confiscó la aeronave, propiedad de Martinelli Linares.

Evelyn Vargas, abogada de los Martinelli, reveló que la aeronave es parte de los supuestos sobornos que habrían recibido de la empresa brasileña Odebrecht, según una publicación de este medio de comunicación del 3 de abril de 2017.

Cuando se acordó el negocio entre sus actores, se decidió que se emitirían cien acciones, ocho a nombre de los hermanos Martinelli y cuatro a nombre de De Saint Malo. El resto quedaría en tesorería de Petro Trading Services.

Raúl de Saint Malo es el firmante de la empresa. A pesar de que los hermanos Martinelli firmaron como garantes de la deuda, De Saint Malo afirma que es él quien está asumiendo el saldo de $11 millones ante los bancos por el préstamo de los barcos. De los Martinelli no cuenta nada, ni siquiera cómo debían hacer fente a su parte.

FUENTE: Adelita Coriat - Marlene Testa - http://laestrella.com.pa - (PULSE AQUÍ)