viernes, 17 de noviembre de 2017

Panamá debe manejar con cuidado su relación con China (+Opinión)

Por: Miguel Antonio Bernal - Desde que el Gobierno del presidente Juan Carlos Varela dio fin a la relaciones diplomáticas con la República de China (Taiwán) para establecerlas con la República Popular China y reconocer la existencia de una sola China, la sorpresiva decisión le dio un vuelco al interés del gigante asiático, que muestra músculo en sus planes para afianzar la relación política y comercial con Panamá.

El presidente Juan Carlos Varela realizará una visita oficial de Estado a Beijing y a Shangai, para reunirse con el presidente Xi Jinping, las principales empresas chinas instaladas o interesadas en el país y abrir el camino para la negociación y firma de un Tratado de Libre Comercio.

¿Qué hay de malo en estrechar los lazos económicos con una de las economías más dinámicas del mundo? En principio, nada. En realidad sin embargo, como ejemplo, el patrón de las relaciones de América Latina con China plantea problemas.

En una gira por América Latina recientemente, el primer ministro de China, Li Keqiang, cortejó a sus anfitriones con grandes ofertas. Pero los líderes latinoamericanos no debiesen dejar que su fiebre por los yuanes les ciegue su necesidad de establecer una relación más equilibrada con China, uno de sus más importantes socios económicos.

Desde la última década, por ejemplo, China ha comprado un montón de soya, trigo, mineral de hierro y petróleo por parte de América Latina. Pero menos del 2 % de las exportaciones totales corresponden a exportaciones de bienes manufacturados. Además, las inversiones de China han sido en su mayoría en sectores extractivos.

Así, las exportaciones a China han producido menos puestos de trabajo (y menos desarrollo de habilidades) que las exportaciones de América Latina a otras regiones. Por otra parte, el comercio y las inversiones chinas se han centrado en productos y proyectos que tienen altos costos ambientales en deforestación, gases de efecto invernadero y consumo de agua.

Para Panamá, un verdadero peligro es que el Gobierno nacional haga ofertas a sus contrapartes chinas que luego vayan a lamentar. Venezuela es un adicto a los préstamos por petróleo de China, que no solo han financiado la represión política de y la mala gestión económica sino también ha comprometido una parte importante de su futura producción de petróleo.

Asimismo, en Ecuador, las empresas chinas controlan ahora el 90 % de la producción total de petróleo. Excluidos de los mercados internacionales de capital, una disfuncional Argentina se ha sumergido profundamente en la bolsa de dinero de China, en reciprocidad con los proyectos de infraestructura sin licitación y los visados más flexibles para los trabajadores chinos (que vienen con las inversiones) y que, por lo tanto, ha provocado el resentimiento local.

Ciertamente, Panamá tiene ahora un interés en el fortalecimiento de los lazos económicos con China, pero a China por experiencia de otros, no le gusta abrir sus mercados y menos a los países de América Latina. Lo que sí les interesa es envolver sus inversiones en el extranjero en los discursos sobre cooperación mutua. Panamá debe entender que cuando estás haciendo negocio con un gorila de 800 libras, la retórica se puede estrellar con la realidad económica.

ABOGADO

FUENTE: Artículo de Opinión - Miguel Antonio Bernal - http://laestrella.com.pa - (PULSE AQUÍ)