martes, 28 de noviembre de 2017

(Panamá) ¿Quiénes acabarán con el país? (+Opinión)

Por: Guillermo A. Cochez - Por: Aparentemente me he vuelto muy incómodo e inconveniente para algunos. Mis días de imprudencias diplomáticas, que narré en mi recién publicado libro, se extendieron ahora a nuestro país, gracias al poder de mis escritos, entrevistas, Twitter y WhatsApp.

Días atrás, revisando mi celular, me encontré con un mensaje de un prominente panameñista, con el que me mandaba para la M...; porque supuestamente, al igual que Miguel Antonio Bernal, ‘estaba acabando con el país'. Al ratificarse en su mensaje, el cual inicialmente pensé era un error, lo contesté: ‘Creó que Panamá necesita más Bernal y más Cochez, precisamente para evitar que gente como tú termine de acabar el país'.

Las noticias de la Torre Trump confirman esa maleantería de aquellos que creen que llegar al poder significa hacer lo que les da la gana y que nadie —ni siquiera Bernal y Cochez— pueden cuestionarlos. La extensa investigación hecha por NBC y Reuters sobre cómo se construyó y pagó la majestuosa propiedad con el nombre del presidente de los Estados Unidos, nos da señales de la campante corrupción que existió en los Gobiernos de Torrijos y Martinelli, al comienzo y final de tal obra.

El brasileño Alexandre Ventura fue uno de los grandes vendedores de apartamentos del proyecto. Llegó a colocar el mismo apartamento a varias personas a la vez. Le llovieron diversas denuncias por estafa que quedaron en nada, todavía pendientes de resolver. Uno de sus grandes clientes, que le entregaba dinero para que lo lavara en la emblemática construcción, fue David Marcia Guzmán, el embaucador colombiano que al momento de su detención estaba custodiado por miembros del SPI, por órdenes del presidente Torrijos. La mafia rusa hizo lo propio.

Fue tan importante el oriundo de Brasil, que se paseaba por Panamá con un séquito de guardaespaldas fuertemente armados. Hasta a la mansión de Trump en Florida fue invitado Ventura Nogueira por Ivanka Trump quien, por supuesto, ahora no recuerda ese detalle del proyecto donde su familia ganó 75 millones de dólares. Luego de acabarse las ventas del Trump, se dedicó a ‘vender' visas, en una Migración que todavía no encuentra culpables de todo lo que se hizo allí antes de que llegara Javier Carrillo.

Para afrontar las tantas denuncias penales que tenía, Ventura tuvo que consignar la alta fianza de $1 400 000. Sin embargo, se ‘escapó' y hoy vive en su natal Brasil, donde declaró a los medios de este espeluznante reportaje. ¿Cómo pudo salir del país si tenía semejante fianza? Especulo que con el favor de denunciar a Bosco Vallarino de pedirle un soborno por un contrato alcaldicio, grabando el mismo, lo que permitió que el Gobierno de Martinelli obligara al alcalde a renunciar para que se encargara su copartidaria Roxana Méndez.

Lo ocurrido con la Torre Trump, construida con bombos y platillos por el ‘desarrollador' Roger Khafif, nos hace preguntar lo siguiente: ¿Será válida entonces la apreciación de algunos de que gran cantidad de los grandes edificios construidos en Panamá son producto del lavado de dinero? ¿Será entonces correcta la idea de que las autoridades nacionales han sido muy permisivas con quienes usan para sus fechorías el sistema bancario panameño? ¿Será correcto pensar que en todas estas grandes estafas que se dan en nuestro país ha estado detrás de ellas la mano de quienes están en el poder?

Dirán quienes me critican que este tipo de escándalos es mejor dejarlo como está, porque destaparlo le hace mucho daño al país. Que, al conocerse en el exterior, lo que promueve es susto y que no se invierta en Panamá. Lo triste es que, en la mayoría de los casos, la polvareda se levanta primero fuera de nuestras fronteras. Por eso, desafortunadamente, para los que detestan las imprudencias de este servidor, siempre actuaré en concordancia con mis convicciones; y ellas me indican que es hora de darle un rumbo de auténtica seriedad al país. Ya basta de que casi siempre los panameños nos enteremos de los desastres que ocurren en nuestra casa gracias a los oficios de la prensa internacional, o porque las investigaciones iniciadas en el sistema judicial de otro país conducen a un callejón sin salida en Panamá. Lo ilícito siempre lo será, por más beneficios que signifiquen para algunos pocos y por más empleos que generen en el camino. Es el mismo caso del puerto de Rodman, denunciado formalmente por nosotros, por las ilegalidades cometidas en su concesión en los últimos tres Gobiernos.

Por eso es que, los Bernal y los Cochez, son necesarios. ¿Es malo querer un mejor Panamá? ¿Quiénes serán los que quieren acabar el país? ¿Los que denunciamos las porquerías que a diario se cometen o los que siguen usando impunemente nuestra nación para perpetrar sus fechorías?

ABOGADO Y POLÍTICO.

FUENTE: Artículo de Opinión - Guillermo A. Cochez- http://laestrella.com.pa