miércoles, 6 de diciembre de 2017

(Cuba - EE.UU.) La Aduana no puede con el ingenio cubano

Ernesto Machado jamás olvidará la fría mañana de 1968 en el aeropuerto José Martí de La Habana. Una oficial de Migración le retiraba los anillos de boda de oro de sus padres al tiempo que rompía su pasaporte. "Esto es propiedad del Gobierno revolucionario", le dijo la mujer vestida de miliciana antes de que dejara Cuba para nunca regresar.
Al llegar al poder en 1959 el Gobierno de Fidel Castro impuso severas medidas para impedir la salida de dinero y bienes de valor. Casi sesenta años después, aunque la coyuntura internacional es distinta, los controles aduaneros siguen siendo rigurosos en esta materia.

"Viajo cada 15 días a Cuba. Me dedico a llevar medicinas, alimentos y dinero a cualquier parte de la Isla", dice un cubano que reside en Miami a quien llamaremos Juan para proteger su identidad.

En realidad quienes siempre viajan a la Isla son las personas que trabajan para Juan. Su misión consiste en "captar" a cubanos con pasaporte español o residencia en EE UU que mantengan "los derechos en Cuba", es decir, con el el estatus de residentes permanentes en la Isla. Juan da 300 dólares al viajero, que le cede a cambio su derecho –por ser residente en Cuba– a pagar en moneda nacional los impuestos sobre la introducción de una carga de 100 kilos. (PULSE AQUÍ PARA VER MÁS)

FUENTE: Con información de MARIO J. PENTÓN, - http://www.14ymedio.com - (PULSE AQUÍ)