viernes, 1 de diciembre de 2017

(España) Del "me llevo muy bien con Miquel" al "Inés es una mujer fantástica": ¿pacto ante Bertín?

Inés llega en coche con Albert a su lado. Le da un primer aviso: "Con Bertín no te puedes guardar nada". Y otro más: "Es buen anfitrión, pero cocinar... no cocina nada". Miquel hace una llamada antes de salir de su despacho: telefonea a Núria, Núria Marín, su amiga y alcaldesa de L'Hospitalet.
Ambos, Inés Arrimadas y Miquel Iceta, van a pasar unas horitas con Bertín Osborne. Los dos, en un pisazo alquilado por la productora de 'Mi casa es la tuya' (Telecinco) en Barcelona. No coinciden, no se ven, pero el montaje de la tele hace que estén juntos este miércoles en un mismo programa, de forma consecutiva. Con ella (y con Albert Rivera) almuerza Bertín, y con él (y con Núria Marín) cena.


Ella, andaluza de origen y catalana de adopción (tardía), le dice que de pequeña adoraba a Pep Guardiola y tenía fotos en su carpeta aunque hoy no le haría la ola, que se metió en política por casualidad, porque una amiga en 2011 le dijo que fueran un sábado a ver al "chico este, al jovencito" de Ciudadanos, que conoció a su marido, Xavier Cima, en el Parlament, ambos en bancadas distintas, que se define como una mujer "tímida" aunque en la calle la califiquen de "valiente" y le griten que los tiene "muy bien puestos". Él le cuenta que nació y creció en una familia "feliz", de padre vasco y madre catalana, que tuvo claras sus convicciones socialistas desde siempre, que siempre había preparado papeles para los demás aunque nunca se había visto como candidato, pero que, cuando lo probó en 2015, se quitó "la faja", que con Susana Díaz ahora se lleva regular (por no decir que la cosa está "fría", fría). Que la repentina muerte de Carme Chacón fue un palo para todos. Y que sí, que cuando le llaman "maricón" él responde que sí, que "a todas horas". Y a mucha honra.
Ella es tímida aunque le digan que los tiene "muy bien puestos". Él se "quitó la faja" en 2015 y cuando le llaman "maricón" dice que sí, "a todas horas"

Los dos aspiran ahora a la presidencia de la Generalitat el 21-D y ambos serán —veremos el orden— los dos más votados del bloque constitucionalista. Por eso les invita Bertín a su casa (de pega). Por separado. Aún no ha comenzado ni la campaña y PSC y Ciudadanos se zurran a diario (súmenles los zurriagazos del PSOE, por favor, aquello de que si Rivera es José Antonio y bla, bla, bla), pero un espectador que no siguiera sus discursos prefabricados por sus equipos de estos días diría que oye, que ni tan mal, que ella y él hasta pegan. Políticamente, se entiende. "Me llevo muy bien con Miquel", "me imagino a Ciudadanos con otros partidos constitucionalistas gobernando la Generalitat", confiesa ella. "Bien, me llevo bien con Inés. Personalmente, muy bien. Es una mujer fantástica. Lástima que no sea de mi partido. Es una mujer fuerte", que "se expresa con mucha convicción", a la que se nota su "raíz jerezana". "Tenemos muy buena relación, pero alguna diferencia política", redondea Miquel. Bueno, no está mal.

Sin herniarse
Inés se pone manos a la obra y cocina —sí, cocina ella, que Bertín apenas se mueve de la banqueta, no se hernia, tenía razón Albert— salmorejo y butifarra 'amb mongetes', y eso que, según cuenta, tiene mejor maña su marido. Y Miquel... pues Miquel, señores, no se lleva bien con los fogones, para qué nos vamos a engañar, y lo reconoce. Entre los dos preparan una 'esqueixada' de bacalao antes de que llegue Núria. La alcaldesa pregunta quién ha hecho mejor papel en la cocina. "¡Ese premio se lo damos a Inés... y la presidencia para mí!", exclama travieso Miquel. "Vale, pero luego pactamos", comenta con cierta malicia Bertín. "Bueno, luego se verá", contesta el candidato. "¡Hecho! La presidencia para Miquel", cierra el trato Núria. Sobrevuela 'Borgen' y hay un clima de buen rollo entre los dos aspirantes. En diferido y por separado, vale. Pero como aperitivito de pacto da. Quizá por eso Osborne les ha llamado a su programa. Ambos resultan creíbles, además. Inés suena natural en la tele, bastante menos rígida que su jefe. Y Miquel es Miquel en estado puro, espontáneo y dicharachero, a años luz del cierto acartonamiento del que Pedro Sánchez jamás logra desprenderse.
Inés: "Ha habido muchos días difíciles, pero plantearme retirarme... de momento, no. Recibo el odio y el cariño más espectacular diariamente"
La verdad es que su recorrido vital tiene poco que ver. Inés, 36 años, nació en Jerez, de padres salmantinos que emigraron a Barcelona a vivir en los sesenta —allí su madre parió al primero de sus cuatro hermanos— y que luego bajaron a la ciudad gaditana. Era "tímida", culé, aficionada al teatro y al fútbol —jugaba de centrocampista... "de centro, siempre de centro", bromea Bertín—, apasionada del catalán, aunque no lo aprendió hasta tarde, cuando tras estudiar Derecho y Administración de Empresas fue a trabajar a una empresa catalana. "No llego ni a la categoría de charnega", ríe.



Lo suyo con Cs no fue un flechazo. Fue a un mitin de Rivera por una amiga, casi por azar. Aquello le gustó pero vamos, que no salió de allí como si hubiera "visto a la Virgen". El gusanillo le picó, fue a algunas reuniones más y en un curso de oratoria que impartía Albert... ¡zas! Le dijeron "sal tú", el jefe le dijo que no lo hacía mal, luego la integró en su ejecutiva, le pidió que le acompañara en sus listas al Parlament en 2012, ella decidió "escuchar" a su corazón... y hasta hoy. "Ha habido muchos días difíciles, pero plantearme retirarme... de momento, no". "Recibo el odio y el cariño más espectacular, todo diariamente", abunda. Lo que más le molesta y le "toca la fibra" es "el machismo". Y no se calla.

"Perfeccionista"
A Inés a veces se le nota que le cuesta verse como jefa de la Generalitat. "¿De verdad te imaginas como presidenta?", le suelta Bertín. "Tenemos la obligación moral de gobernar. Voy a luchar hasta que no me queden fuerzas", contesta primero. Al rato repregunta el 'showman'. "Me imagino a Cs gobernando con otros partidos constitucionalistas la Generalitat". Venga, va, a la tercera. ¿Te ves comiendo las uvas en el Palau? "Por suerte, lo van a decir los catalanes". Le "gustaría" porque se abriría otra etapa, porque "muchos catalanes" también se comerían tranquilos las uvas si ella fuera presidenta.
Su marido, exdiputado de la Convergència "de antes", promete "prestar" su voto esta vez a Inés: "La veo preparada, capaz de asumir el reto"
El marido, Xavier Cima, exdiputado de la Convergència Democràtica "de antes", entra por Skype. Ambos se conocieron en el Parlament. "Yo estoy muy comprometido con ella", y aunque su voto esta vez sea "prestado" a las siglas, a Cs, votará a su mujer. "La veo preparada, capaz de asumir el reto y salir airosa", proclama orgulloso Xavier a través del iPad de Bertín.
Llega Rivera con dos botellitas de cava. De cava catalán, por supuesto. Ella es "perfeccionista" a tope, dice el líder de Cs, "compañero", que no "jefe" para Inés. Le saca un defectillo: él "no para de pensar en el mañana".

Miquel, 57 años, nació y creció, en cambio, en Cataluña, en una familia "de la pequeña burguesía". Lo de sus padres sí que fue un flechazo: tanto que ella decidió no volverse en avión en cuanto le conoció y se salvó así de morir porque esa nave se estrelló en Castelldefels. De abuelos nacionalistas (vascos, por parte de padre; catalanes, por parte de madre) y cultura "muy católica", estudió en los escolapios y fue "religioso" hasta los 17-18 años... Hasta que al confesarse con los curas se le hacía "incómodo" decir que mantenía relaciones con chicos.

'Apañaíco' y "demasiado autosuficiente"
Le pilló joven, con 24 años, la muerte de su padre. También su entrada en política. Cuando comenzó Químicas, que nunca terminó, se metió "hasta las cejas". La política le "abdujo". Siempre supo que tenía que ser socialista y, en aquellos años 70, de enorme fragmentación en el socialismo catalán, decidió afiliarse al partido más pequeñito, al del viejo profesor, al de Enrique Tierno Galván, y luego a las juventudes de la federación catalana del PSOE. Enseguida pasó a la ejecutiva del nuevo partido unificado, el PSC, José Montilla le llamó para que fuera su portavoz municipal en Cornellà en 1987, luego pasó a La Moncloa con Narcís Serra, en la época de Felipe González...
"Un tío bajito, gordito, calvito, que es gay... nunca me pensaba como candidato. Había preparado campañas para otros", confiesa Miquel
Es un hombre "inteligente, ocurrente, divertido... 'apañaíco'", hasta "demasiado autosuficiente", como le define Núria, y también era el tipo que estaba en la sombra. "Hay gente a la que le va la marcha. Un tío bajito, gordito, calvito, que es gay... nunca me pensaba como candidato. Había preparado campañas para otros". Pero en la suya, la de 2015, la primera en la que fue cabeza de cartel, se liberó. "Es como si me hubiera quitado la faja, y disfruté". Esa fue la campaña del 'Don't stop me know' que bailó por primera vez para pasmo de un Pedro Sánchez "clavado".
Aquello ya fue un no parar. Se lo pedían en todos lados, para disgusto de su comité electoral, y le llovieron críticas por "frívolo". Pero le sirvió para darse a conocer y ayudar a salvar los muebles de un PSC que hace dos años estaba moribundo. "Luego se apuntó todo el mundo" a la moda del baile. ¿Recuerdan el que se marcó Soraya Sáenz de Santamaría en 'El hormiguero' en plena campaña de generales? Miquel se medio vengó: "Le dije a la vicepresidenta: '¿Qué, copiando?'". Tan célebre se hicieron sus movimientos de cadera que por la calle le llaman a veces "el bailarín" —aunque también le dan las "gracias" por su labor, ojo—. Conste que no le molesta. Aunque para esta campaña promete controlarse más: "Intentaré llamar la atención con las ideas... Aunque nunca se puede descartar nada". Ahora puede ampliar repertorio: a Bertín le entona una de esas canciones de los escolapio.



Otro momento complicado para él: las primarias del PSOE, cuando intentó mantenerse "neutral". Aunque Susana no se lo tragó. Miquel le lanza piropos a través de la tele, a ver si lo suyo se arregla: siente "admiración" por la presidenta andaluza, "es la fuerza de la naturaleza", una "persona arrolladora"... pero ella habría querido que hubiera sido no "tan neutral". Ahora su relación está "más fría" con ella. Todo lo contrario que le ocurre con Pedro, una de esas "dos o tres personas" que le han ayudado mucho en las últimas semanas (la otra es Núria).

"Es un fenómeno el tío"
Bertín concede a Inés y Miquel sus minutitos de publicidad electoral del 21-D. Ella se vende como la alternativa "sensata, limpia y transversal". Él asegura que PSC y PSOE tienen "claro qué hacer", que "no hay otra que renovar el pacto de 1978", que la encrucijada es "ir al desastre o cambiar de rumbo" y que está dispuesto a llegar a acuerdos, que son marca de la casa. A los dos les apenó el espectáculo dantesco del Parlament de los plenos del 6 y 7 de septiembre y el de la proclamación de la república catalana, el 27 de octubre. Una cree que España y Cataluña se juegan el 21-D "su futuro, el pasaporte, la convivencia, la tranquilidad, el empleo". El otro estima que lo que está sobre el tapete es el propio "ser" de España. Ambos están convencidos de que Cataluña no será independiente. Ambos reconocen haber sacrificado tiempo para los suyos por la política. Inés, no obstante, no quiere renunciar a la maternidad. Miquel se arrepiente de no haber tenido "más ambición" y de no haberse "soltado antes".
Reconoce que a Susana Díaz le habría gustado que no hubiera mantenido en primarias una posición tan "neutral". Sus relaciones con ella son hoy "frías"
Osborne está encantado con sus invitados. Desenvuelto con Inés y a gustísimo con Miquel. "¿Alguna vez votarías al Partido Socialista?", le tira Núria ya ante el futbolín. "Sí, sí. Yo no soy de un partido, sino de personas... Y Miquel es un fenómeno el tío".

Quedan poco más de 20 días y los dos aspirantes, Arrimadas e Iceta, sueñan con comerse las uvas como 'presidents'. Y olvídense de 'Borgen'. Es la 'operación turrons al Palau', que dice Miquel. A ver quién se los come allí... y si al final no tiene más probabilidad de jalárselos un candidato 'indepe'. Porque esto no tiene pinta de que para el 24-N esté todo arreglado y cocinado.

Hablando de cocina... Para los seguidores de 'Mi casa es la tuya', ahí va ese adelanto de un próximo programa: su "separación" con Arévalo, por la que le pregunta Núria, ya está "solucionada". Pues qué tranquilidad. Culebrón acabado.

FUENTE: Con información de Juanma Romero - https://www.elconfidencial.com