viernes, 15 de diciembre de 2017

(España) Un día de infarto con Inés: 17 horas en pie, sin café, guiones en el avión y nueces en el bolso

Lleva tiempo viviendo jornadas frenéticas, pero desde que comenzó la campaña electoral la cosa se ha intensificado todavía más. Duerme poco, es lo único que lleva mal. Trasnocha demasiado. Cuando llega a casa revisa papeles, prepara sus próximos discursos, ojea noticias, disecciona debates... No le importa terminar tarde el trabajo. Se repasa a ella y a sus adversarios uno a uno. Procura retener cada detalle. Apenas toma café, prefiere un vaso de leche —casi siempre sola, ha ido dejando el Cola Cao—. Desayuna fuerte, tostadas con pavo o jamón dulce. Come fruta, toda la que puede, cada mañana. En el bolso siempre lleva una bolsa con nueces. Los días son largos y a veces pasa horas sin poder tomarse un descanso para comer.

Camina deprisa para llegar a todas partes, pero intenta no perder la perspectiva. Cruza el aeropuerto de Barajas a buen ritmo, arrastrando la maleta, mirando el teléfono móvil cada dos por tres... pero si habla de independentismo no puede evitar detenerse. Se para en seco para poder despachar a gusto. Su indignación es sincera, la tiene metida en las entrañas. Su rostro dulcificado engaña, no sonríe en exceso. Transmite energía y al mismo tiempo serenidad. No se inquieta fácilmente. Mira a los ojos al hablar, escucha, interviene, pregunta si algo no le cuadra. Cuando pasa el control de seguridad, un matrimonio la aborda: "Gracias por tu trabajo. El 21 tienes que ganar". Otra mujer hace lo mismo en una de las cafeterías del aeropuerto: "Mucha suerte". Estos son los momentos, admite a El Confidencial, que viaja con ella, que más le reconfortan.

Lunes, 11 de diciembre. Quedan 10 días. Empieza la recta final. Inés Arrimadas (Jerez de la Frontera, 1981) aspira a presidir la Generalitat de Cataluña. Lo tiene difícil, lo sabe, pero también es consciente de que se encuentra ante la primera oportunidad que ha habido en décadas para vencer al nacionalismo. "Voy a estar aquí, luchando y dándolo todo, al menos mientras los pros sean más que los contras. Y lo son". La noche del domingo viajó a Madrid en mitad de la explosiva ciclogénesis para asistir a un programa de televisión la mañana siguiente. El despertador le suena poco después de las seis. Al principio le cuesta abrir los ojos. El día será largo. San Sebastián de los Reyes espera. Los estudios de Antena 3 la reciben cuando todavía el cielo está muy oscuro. Maquillaje y peluquería a toda pastilla. El traslado de las obras de Sijena a su cuna aragonesa se está produciendo esa misma mañana. Le piden una reacción, queda poco para las elecciones y esto caldea todavía más el ambiente. La dirigente naranja da carpetazo al asunto como de costumbre. Lo tiene claro: "Las resoluciones judiciales no deberían entender de tiempos políticos. Respeto total".

Sale disparada en un taxi al puente aéreo Madrid-Barcelona. Piensa en ello y reconoce que su vida ha cambiado por completo en apenas tres o cuatro años. "Yo era una persona normal, con un trabajo normal. Mi familia [es la menor de cinco hermanos] se echó las manos a la cabeza. Me decían, pero cómo te vas a meter en política, si te encanta tu trabajo". Llegó por casualidad a Ciudadanos, de la mano de una amiga, pero no se arrepiente de nada. Cuentan que en 2012, cuando Arrimadas defendió su primera moción en la tribuna del Parlament, Albert Rivera se sorprendió y dijo: "Inés es un diamante en bruto. Solo hace falta pulirlo". Y se debió pulir en solo dos años porque en 2015 conseguía el mejor resultado del partido en Cataluña.

La timidez es un capítulo aparte. Era su seña de identidad. En pasado. "Lo he ido mejorando. Aún me cuesta, eh, abrirme rápido con gente desconocida... Pero ahora hablo en público y conozco a personas nuevas cada día". Renunciar a su libertad y a seguir haciendo las cosas que le gustan es probablemente lo que más extraña de su 'otra vida'. "Creo que el plano personal es lo más sacrificado. No pasar tiempo con mi familia, con mi marido. No volver a Jerez, a casa, desde el verano". Ya no sale a correr como antes, ahora va al gimnasio los días que puede. Ha dejado de viajar, su mayor pasión; y no tiene demasiado tiempo para cocinar, con lo que también disfruta. "Renuncias a muchas cosas, sí. Pero yo siempre digo que nadie nos obliga a estar aquí. Mi mayor orgullo es liderar este equipo. Creo muchísimo en el proyecto y la dedicación debe ser total en mitad de una crisis institucional como la que hay en Cataluña y en la etapa de cambio que vive el conjunto de España".

Hay otros cambios, sin embargo, que todavía están por llegar. Es la única mujer candidata a presidir la comunidad autónoma catalana. "Me da mucha pena. El debate no es ya cuántas mujeres hay, sino cuántas ocupan puestos de responsabilidad. Cuántas presidentas, cuántas mujeres al frente de proyectos y empresas. Eso es lo que hace falta". Ya fue la primera mujer en liderar la oposición en el Parlament y sigue con paso firme. "Mucha gente considera que no hay desigualdad porque ya existe la igualdad en derechos. Tienen que pasar muchas cosas para que esa situación se acabe. Lo más importante es ir al ámbito laboral, donde más se nos penaliza", comenta mientras el taxi se aproxima a Barajas. Saca pecho por el avance logrado por Ciudadanos en el Congreso, el aumento en el permiso de paternidad a cuatro semanas, la primera medida legislativa aprobada por iniciativa de su partido. "Esto es importante porque muchas mujeres retrasamos la edad de ser madres y luego vemos que hay un problema de natalidad en el país. Como mujer lo sufro y creo que es importante perder el miedo a hablar de ello. No puede ser un tabú".

Aprovecha el trayecto de avión, apenas una hora y cuarto, para repasar la intervención que hará después en el coloquio 'Barcelona Tribuna' organizado por el periódico 'La Vanguardia'. Siempre utiliza los viajes para pulir detalles de sus próximas citas en la agenda, que está a reventar. Igual que Rivera, Arrimadas no lee un papel. "No sabría hacerlo. Me equivocaría". Escribe guiones, ideas generales que después desarrolla acompañada de gestos muy marcados. Mueve las manos, redondea las frases. Le gusta el orden. Confiesa que una de las cosas que más le costó asumir de la política es la necesidad de repetir los mensajes una y otra vez. Cuando empezó en esto consultaba con los técnicos de comunicación del partido: "Si esto ya lo he dicho".

En la Ciudad Condal le espera un coche. Junto a ella se encuentra en todo momento su jefa de prensa, que desempeña un control estricto de los tiempos, y un escolta que pasa completamente desapercibido. El vehículo enfila el eje costero, el tramo barcelonés de la C-31 hasta llegar a la Gran Vía de las Cortes Catalanas. Edificios con esteladas, 'senyeras' y banderas nacionales. La división se palpa en el ambiente. A las puertas del Hotel Palace se agolpan dos decenas de periodistas. Sijena, un posible pacto con PSC y PP, la permanencia del artículo 155. Preguntas y hambre de respuestas. Alternan catalán y castellano. En el coloquio, mirando y escuchando fundamentalmente a empresarios catalanes, Arrimadas pone encima de la mesa, ocupada por ensaladas de tomate, la necesidad de empezar algo nuevo tras el 21-D. Presenta el plan de choque para el retorno de empresas recogido en su programa electoral y alerta de que hay que recuperar ya las inversiones perdidas.

Tras las idas y venidas de sus rivales políticos, erigiéndose todos ellos como 'candidatos Borgen', la líder de Cs prefiere optar por la prudencia. "El candidato de consenso lo veremos en los resultados. A ver a quién ponen los catalanes a liderar esta etapa", explica a este diario. Si los constitucionalistas suman —su principal objetivo— y ella queda primera, levantará el teléfono en cuanto llegue el día 22. "Tendería la mano a un acuerdo transversal con distintos partidos y figuras independientes. Esto es muy importante". Sobre que los 'comunes' de Xavi Domènech puedan tener la llave del futuro Govern, Arrimadas no se esconde: "Mi gran aspiración es que no sean necesarios. Que sumemos los constitucionalistas. Ahora bien, si no es así propondré un pacto para priorizar por completo las políticas sociales. Y si no quieren, tendrán que explicarlo a sus votantes".

Las encuestas no le dan vértigo porque dice, son solo eso, encuestas. "No pueden servir para relajarnos, sino para confiar en que se puede ganar y darle la vuelta a todo esto". En Ciudadanos saben que es difícil, pero no imposible. "Las encuestas lo que hacen es reflejar que puede ser. Que no es una utopía". Arrimadas recuerda que el independentismo siempre ha estado movilizado. Ni sabe ni quiere pensar en si irá a más o no con Puigdemont en Bruselas y Junqueras encarcelado. "Solo me preocupa que se movilicen los nuestros. Tenemos que salir a ganar. Nos jugamos todo. Es ahora o nunca". La contienda electoral está servida y se recrudecerá en los próximos días. "Me los espero intensos, aunque los afronto con muchísima ilusión porque lo que vemos en la calle es espectacular. Ni siquiera lo vimos el 27 de septiembre de hace dos años [cuando se convirtieron segunda fuerza]".

El llamamiento a que nadie se quede en casa el 21-D es el grito de guerra de Arrimadas. Lo volvió a invocar el lunes por la tarde en Cornellá de Llobregat, uno de los municipios del (antes) cinturón rojo de Barcelona en el que todavía gobierna el PSC. Apareció en el último acto del día, pasadas las siete de la tarde y tras afrontar dos entrevistas más en medios catalanes, junto al diputado Juan Carlos Girauta y el concejal del municipio, Daniel Martínez. Los rodeaban otros 'pesos pesados' del partido. Fernando de Páramo, Fran Hervías, Carlos Cuadrado... La explanada, justo al lado del campo del Espanyol que esa noche se enfrentaba al Girona, comenzó a llenarse de bufandas naranjas y corazones de tres banderas (la española, la catalana y la europea y convertido en el logo del partido). Surgieron los gritos de "presidenta, presidenta". Llegaba Inés. "El 21 de diciembre va a ser el último día del 'procés' y el primero de un futuro mejor. No podemos dejar escapar la oportunidad", lanzaba la candidata sin perder el ánimo pese al frío. "Nos lo jugamos todo. Que las empresas se sigan yendo, que se sigan rompiendo familias y que sigan cayendo el turismo y las oportunidades". Aplausos con guantes puestos de varios centenares de asistentes. Familias al completo, amigos, jóvenes y mayores. "Vamos a ganar" se decían unos a otros.

Al finalizar el acto Arrimadas quiso celebrar una pequeña reunión con el comité de campaña en Cornellá aprovechando que estaban casi todos. Allí esbozaron la hoja de ruta de los próximos días. Faltan varios actos importantes y, sobre todo, dos debates televisivos que pueden ser determinantes. "En una semana y media pueden pasar muchas cosas", confesaba la candidata al inicio del lunes. Llegó a casa pasadas las diez de la noche donde gozó de "pequeños placeres" que tanto disfruta tras jornadas maratonianas. A veces puede ser simplemente "una ducha de agua caliente" o tumbarse en el sofá "con pijama y bata". El lunes tocó otra cosa que también le reconfortó: crema de calabacín y tortilla de patatas en la mesa. Se volvió a dormir muy tarde pese al cansancio. Miró sus papeles y revisó la agenda del martes. Cogió aire. Otro día de infarto. (PULSE AQUÍ PARA VER MÁS)

FUENTE: Con información de Con información de PALOMA ESTEBAN - CARMEN CASTELLÓN - https://www.elconfidencial.com - (PULSE AQUÍ)
 

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