viernes, 19 de enero de 2018

El peligroso efecto para el cerebro de tomar mucha sal en la comida

Existe desde hace muchos años una larga batalla contra la sal. Numerosos estudios aseguran que es mala y otros que tiene muchos beneficios. Lo que está claro es que cualquier alimento en exceso es mala para el organismo. En el caso del sodio, una dieta con una elevada cantidad perjudica al cerebro y tiene repercusiones sobre la salud mental.

Según un estudio recién publicado en 'Nature Neuroscience', la ingesta elevada de sal causa cambios en el sistema inmunitario capaces de afectar a la función cognitiva y causar demencia, al menos en ratones. Estos nuevos datos se suman a estudios epidemiológicos previos que habían relacionado el consumo elevado en humanos con un riesgo incrementado de sufrir hipertensión y enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal, osteoporosis e incluso cáncer de estómago.

Efectos perjudiciales
Aunque no está claro cómo la sal daña al cerebro, el experimento descubrió que el exceso suprime el flujo sanguíneo del órgano cuando está en reposo y la función de las células endoteitales (que son las células que tapizan los vasos sanguíneos y se encargan del tono vascular), lo que conduce a un rápido deterioro cognitivo. El efecto depende de la expansión de las células TH17 en el instestino delgado, que aumenta la citocina (un tipo de proteína) IL-17. Cuando esta circula, a su vez, no promueve su correcto funcionamiento.

En el caso de nuestro cerebro, se desconocía cuál era el mecanismo exacto por el que este condimento impactada de forma negativa en la salud del órgano.

"Hay cada vez más pruebas de que la sal provoca efectos perjudiciales en la salud cerebral. Estudios epidemiológicos recientes han demostrado que no siempre un exceso de sodio se traduce en una presión arterial alta, lo que hacía que fuera complicado para las agencias de salud públicas emitir recomendaciones para toda la población. Y queríamos saber por qué", explica a 'Big Vang' el neurólogo Constantino Iadecola, autor del estudio y director del Instituto de Investigación del cerebro y la mente Familia Feil, de la Escuela de Medicina de la Universidad de Cornell, en Nueva York.

Tres meses después de empezar el estudio, los investigadores vieron que el endotelio funcionaba mal, disminuía el flujo sanguíneo en el cerebro y los ratones comenzaban a tener problemas cognitivos como perder la habilidad de explorar o de escapar de un laberinto, aunque su presión sanguínea siguió igual.

Riesgo de sufrir demencia
"Una serie de indicios nos sugerían que comenzaban a padecer demencia. Vimos que se producía una reducción del 30% del flujo de sangre que va al cerebro y que las células de los vasos sanguíneos, que forman el tejido epitelial, eran incapaces de cumplir su función", asegura Iadecola. “Quedan muchas cuestiones abiertas, como por ejemplo cómo logra la sal en el intestino transformar los glóbulos blancos”, añade.

En el estudio tanto en ratones como en células humanas los científicos descubrieron que el aumento de moléculas proinflamatorias disminuía el flujo sanguíneo en el cerebro y se sospecha que en algunos tipos de demencias, como por ejemplo el alzhéimer, se ve reducido. Los ratones que siguieron la dieta alta en sodio eran incapaces de identificar nuevos objetos, perdieron memoria espacial e incluso no lograban fabricar un nido. La buena noticia es que los investigadores también descubrieron que estos efectos se pueden revertir simplemente volviendo a una alimentación saludable.

Lo que los alimentos ocultan
Los españoles tomamos el doble de la sal diaria recomendada por la Organización Mundial de la Salud, que fija el máximo saludable en cinco gramos al día. El problema a la hora de controlar el consumo es que casi el 80% de la sal que ingerimos es la denominada 'oculta' o 'invisible', porque se encuentra en los alimentos procesados o en medicamentos. A veces ni siquiera la saboreamos, pero está ahí.

Es importante fijarse en la etiqueta nutricional de los productos. En la mayoría de casos, aparece la cantidad de sodio. Si multiplicamos esa cifra por 2,5 obtendremos los gramos de sal. Iadecola y su equipo realizaron un experimento en que alimentaron a ratones con una dieta con entre 8 y 16 veces más contenido en sal de lo que suelen tomar. Esta cantidad de sal es comparable, según ellos, a unos 20 o 30 gramos de sodio en una dieta para humanos.

"Treinta gramos es difícil que se lleguen a ingerir, pero 20 sí. En Kazajistán, por ejemplo, toman entre 3 y 4 cucharaditas de sal al día, el equivalente a unos 20 gramos diarios o unas cinco veces más de la cantidad de sal recomendada por la Asociación Americana del Corazón. Es el lugar con el consumo de sodio más elevado del mundo", explica el experto.

FUENTE: A. LÓPEZ - https://www.elconfidencial.com - (PULSE AQUÍ)
 

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