viernes, 12 de enero de 2018

(Panamá) Presidente, promueva la paz y no la guerra (+Opinión)

Por: Álvaro Alvarado - La semana pasada mientras escribía mi artículo titulado ‘Panamá necesita un golpe de timón', tuve la gran esperanza de que en su informe a la nación del 2 de enero, el presidente de la República, Juan Carlos Varela, hiciera el llamado a un gran acuerdo nacional que nos permitiera a todos los panameños sentarnos a definir el país que queremos legarle a nuestros hijos. Llegó el momento y, a medida que escuchaba al mandatario, mis ilusiones se fueron desvaneciendo. Lo que pude observar ese 2 de enero en la Asamblea fue a un hombre furioso y con deseos de venganza contra todo aquel que no acate sus decisiones. El político que llegó a la Presidencia el 1 de julio de 2014 hablando de Dios y con un mensaje de paz y unidad nacional, 42 meses después nos transmite un mensaje de confrontación, de guerra, de odios y rencores que en vez de atemperar el ambiente político del país en este año preelectoral, lo enciende aún más.

Los políticos no se han dado cuenta de que, si seguimos por el camino que vamos, llegaremos a un proceso electoral enfrentados pueblo contra pueblo, tratando de destruirnos los unos a los otros y sin un debate de propuestas que nos permita identificar cuáles son los mejores candidatos a representantes, alcaldes, diputados y presidente de la República.

No puedo guardar silencio ante el patinazo del presidente Varela en su discurso cuando, por tercera vez en estos 42 meses, habla de narcopolíticos sin mencionar nombres. Queda claro que el mandatario maneja información precisa de los políticos que se mueven en el mundo del tráfico de drogas, sin embargo prefiere callar y utilizarla a manera de amenaza o chantaje, como diciendo ‘o te cuadras o te saco los trapos sucios'. Esto es extremadamente irresponsable, ya que los panameños debemos saber a quién se refiere el presidente de tal forma que no vayamos el 5 de mayo del 2019 a las urnas a escogerlos a través del voto. Es importante también en el caso de quienes nos manejamos en los medios saber quiénes son, ya que así no estaríamos dándole tribuna a esta clase de personas.

En su discurso, el presidente se volvió a erigir como el paladín de la lucha contra la corrupción, invitando a todo aquel que quiere sumarse a este movimiento a que lo siga. Le pregunto, señor Varela, si realmente usted cree que este pueblo se come ese cuento, momentos en que la corrupción toca las puertas de su partido y de su Gobierno y usted en vez de limpiar la casa, sale lanza en ristre a defender a sus copartidarios y amigos.

Señor Presidente, Juan Carlos Varela: el Estado no es usted; el Estado somos todos los panameños. Recuerde que un mandatario es aquella persona que acepta de otro, llamado mandante, un encargo, o sea, el mandatario queda obligado por aceptación a cumplir el mandato y responde por los daños y perjuicios que, de no ejecutarlo, se ocasionen al mandante.

En su intervención, Varela trató de seguir enarbolando la bandera de la transparencia y la honestidad, recordando una vez más que él es el presidente de la República y al mismo tiempo dijo que la corrupción beneficia a la élite que le roba el futuro al país. Pero ¿de qué lucha estamos hablando con un Gobierno que cuando la corrupción los salpica a ellos, inmediatamente salen a aclarar que lo actuado es legal y transparente a diferencia de las acusaciones que se hacen contra políticos de oposición cuya culpabilidad es inmediata?

El clima de incertidumbre social y política que vive el país se asemeja mucho al que vivíamos en la década del sesenta y que llevó a un grupo de militares a la toma de decisiones descabelladas que mantuvieron secuestrada la democracia por 21 años. Algo parecido vivió Venezuela durante varias décadas, lo que motivó el cansancio del pueblo que el 2 de febrero de 1999, luego de intentos de golpes, muertos y heridos, llevó al poder al teniente coronel Hugo Chávez, un militar de izquierda que logró canalizar el malestar popular a través de lo que él denominó ‘la Revolución Bolivariana' y que ha llevado a ese país a la quiebra económica y social en estos 19 años.

Sigamos pensando que en este país no va a pasar nada y que esos tiempos de golpes y revoluciones ya quedaron en el pasado, que cuando llegue el tsunami nos va a sorprender con los pantalones abajo y entonces será muy tarde para tomar correctivos.

PERIODISTA

FUENTE: Álvaro Alvarado - http://laestrella.com.pa - (PULSE AQUÍ)