lunes, 5 de febrero de 2018

(España) ¿Hacia el fin de la banca? "La próxima crisis financiera será peor que la de 2008"

Gobiernos, bancos centrales y todo tipo de autoridades se han esmerado en establecer un nuevo entramado regulatorio que impida otra crisis financiera como la de 2008. Pero el resultado son sólo parches, según la visión de los autores del libro ‘El fin de la banca’, con el que buscan contribuir al cuestionamiento de la existencia de los bancos tradicionales que, a su juicio, son innecesarios y desestabilizadores. Además, lanzan una advertencia: “La próxima crisis será peor”.

El libro de la editorial Taurus, a la venta desde enero, recoge la visión de dos autores suizos que firman bajo el pseudónimo de Jonathan McMillan. Uno de ellos trabaja en un banco global y prefiere permanecer en el anonimato. En una gira por Madrid, donde le han apodado Jorge, explica que aún permanece trabajando en una banca a la que critica para “conocer mejor desde dentro el sistema financiero, pero en la próxima crisis lucharé”, asegura.

El otro autor es Jürg Müller, un economista suizo con trayectoria como investigador en temas de regulación financiera y ahora redactor en 'Neue Zürcher Zeitung'. Ambos coinciden en que la banca fue útil en la etapa industrial como intermediario entre depósitos y préstamos, lo que impulsó el desarrollo económico. Pero en la era moderna, con la digitalización y los avances tecnológicos, no sólo es innecesaria sino que impide que el sistema financiero sea sólido.

La clave del cambio, precisamente, es la digitalización. “La revolución digital movilizó el crédito de un modelo de negocio sencillo, fácil de analizar para el regulador, hacia otro muy complejo con miles de hojas de balance. La tecnología permite eludir las regulaciones”, sostienen los dos autores.

Los intentos regulatorios, aseguran, son insuficientes, pese a la carga de Basilea III, con miles de páginas frente a las 30 páginas de Basilea I. “Son parches que no evitan el problema, que es el funcionamiento de los bancos", dicen, al tiempo que critican que se haya tenido que salvar a entidades con dinero público para evitar (o aliviar) el colapso financiero durante los últimos años, aunque sin discernir entre si es mejor un 'bail-in' como en el Popular, en el que los accionistas asumen las pérdidas, o un 'bail-out' como en Italia durante el año pasado.

El cambio de paradigma, a su juicio, se inició en la década de los ochenta, cuando se dispararon los salarios en el sector y, casi con una correlación perfecta, el riesgo sistémico de los bancos. Asimismo, se consolidó la banca en la sombra, que se refiere a las actividades de préstamos alejadas del circuito tradicional. “El sistema financiero se volvió muy complejo, lleno de acrónimos y variantes para crear dinero”, señalan.

Una de las esencias de la banca es la creación de dinero, ya que convierte los depósitos en préstamos. Esto ha generado riqueza durante dos siglos, aunque puntualmente hubo crisis bancarias con efectos en la economía real, como en 1929. Sin embargo, Müller y ‘Jorge’ creen que la actividad bancaria ha pasado de ser beneficiosa a dañina.

Los bancos son las únicas empresas que operan con normalidad con un pasivo circulante mayor al activo circulante, ya que se endeudan a corto plazo y prestan a largo plazo. “El valor de los activos reales de una empresa tiene que ser mayor o igual que el valor de los pasivos de la empresa en la peor situación financiera”, pide ‘El fin de la banca’.

La tecnología, problema y solución
A juicio de los autores, las nuevas tecnologías son el problema y la solución, ya que amplifican el riesgo bancario pero, a su vez, permiten eliminar al intermediario entre depositantes y demandantes de crédito, que en esencia es lo que hacen los bancos. La tecnología Blockchain es un avance en este sentido. Al haber mucha más capacidad de información, argumentan, los depositantes podrían calificar la solvencia de los prestatarios en lo que sería una especie de ‘crowdfunding’ global.

Los expertos advierten de que la crisis de 2008 fue inevitable, “el resultado lógico del auge del crédito”. Los autores del libro, que aspira a ser tan revolucionario como controvertido en sus primeros días a la venta, ponen el ejemplo de España para advertir de la concesión de préstamos sin mesura llevó a la construcción de tres millones de casas que no se necesitaban.

La interrogante que queda en el aire por parte de Müller y ‘Jorge’ es si el crédito en sí mismo fue la causa de la crisis o la otra cara de la moneda de los desequilibrios de la balanza de pagos de las economías occidentales, con importantes déficits por cuenta corriente en países como España o Estados Unidos, algo en lo que han incidido cronistas de la crisis como Mervyn King (exgobernador del Banco de Inglaterra, en 'El fin de la alquimia') o Martin Wolf (del 'Financial Times', en 'La gran crisis: causas y consecuencias').

Pero la novedad de esta obra es su visión sobre el futuro de las finanzas. De hecho, lo que sí tienen claro el banquero y el académico que han escrito ‘El fin de la banca’ es que el golpe a la economía real del sistema financiero hace una década no será el último: “La próxima crisis será peor que en 2008. Hay más deuda en el mundo, los bancos centrales están al borde de la credibilidad y las hojas de balance de los bancos son enormes, con una pérdida de confianza por parte de la gente en el dinero”, señalan. Aunque opinan que podría salir algo bueno de este próximo 'crash': “La próxima crisis bancaria servirá para refundar todo el sistema financiero y crear algo sostenible”.

FUENTE:  Con información de ÓSCAR GIMÉNEZ - https://www.elconfidencial.com - (PULSE AQUÍ)
 

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