miércoles, 7 de febrero de 2018

(Panamá) ¿Diálogo o guerra? (+Opinión)

Por: Álvaro Alvarado - Faltando unos 16 meses para que concluya la administración del presidente Juan Carlos Varela y 14 meses para las elecciones generales de mayo del 2019, el país se enfrenta a una grave crisis política, económica y judicial.

Lo ocurrido el pasado martes 30 de enero en el pleno legislativo, cuando 52 diputados de los partidos Cambio Democrático, PRD, Molirena e independiente decidieron rechazar a las dos magistradas designadas, deja en claro la pérdida del control del presidente Varela sobre la Asamblea Nacional. Esta decisión del 75 % de los diputados plantea una nueva correlación de fuerzas que deja en total minoría a la bancada de Gobierno, a pesar de todos los esfuerzos realizados desde el 15 de diciembre pasado para conseguir los 36 votos.

Todavía no entiendo el malestar del presidente y sus aliados ante la decisión de la mayoría legislativa. Si vivimos en una democracia, debemos tener claro que las decisiones las toman las mayorías. Las razones que obligaron a los diputados a rechazar ambas designaciones son diversas y pienso que haberlas ratificado hubiera sido un suicidio político para ellos, ya que un importante sector de la población que los eligió se oponía a dichos nombramientos.

¿Cómo cree usted, señor presidente, que podemos hablar de independencia en una persona que lo acompañó en la campaña política y que además era la esposa de uno de sus hombres de confianza en el Gabinete? ¿Qué sabor de boca dejaron en la ciudadanía las respuestas que dio esta misma dama a las preguntas formuladas por la diputada Zulay Rodríguez en la Comisión de Credenciales de la Asamblea?

En cuanto a la otra designada, debo señalar que no dudo de su capacidad para ejercer el cargo, debido a su larga trayectoria en el Ministerio Público; sin embargo, los cuestionamientos en su contra fueron contundentes y la gran mayoría iba dirigida al tema de la selectividad con la que manejó casos como el del Bus 06 y Odebrecht, entre otros.

Otro argumento que pesaba en su contra y que incluso fue reconocido por ella fue el tener que declararse impedida en todos los casos que llegaran a su despacho donde ella hubiese tenido participación como fiscal.

¿Cuáles serían las intenciones del presidente al designar a estas dos damas al cargo de magistradas de la Corte Suprema de Justicia?

No logro entender cómo, habiendo en este país tantos profesionales idóneos para ocupar estos cargos, el presidente se empeñe en llevar hasta el final a estas dos damas, a pesar del rechazo mayoritario dentro y fuera de la Asamblea. ¿Realmente debemos llevar al país a una confrontación política por la tozudez de una persona que no entiende que en democracia se gana y se pierde?

Hoy, tenemos una Corte Suprema de Justicia con dos magistrados cuyo período se venció, un magistrado incapacitado y uno encargado de forma interina del cargo que ocupaba Alejandro Moncada Luna. No hay una directiva de la Corte, pues el presidente renunció y se ha designado en el cargo a un encargado.

El presidente de la República por su parte han anunciado que, como el país está pensando en carnavales, la decisión de designar los dos nuevos magistrados se tomará después del 13 de febrero, diciéndole al país que en prioridad los carnavales están por encima de la justicia.

La Asamblea ahora se mantiene expectante ante la decisión del Ejecutivo, pero al mismo tiempo hay un fuerte movimiento en aras de darle un giro a la Comisión de Credenciales, porque hoy día la bancada panameñista, con minoría en el Parlamento, cuenta con más diputados que el PRD y CD. Los analistas políticos sostienen que una oposición consolidada, con la directiva bajo su control y con una mayoría de diputados en la Comisión de Credenciales pudiera convertirse en un peligro para el presidente, ya que pudiera incluso iniciarle un proceso judicial en su contra.

El escenario es complejo y ya se habla de despidos de miembros del PRD y CD en el Gobierno, luego de lo ocurrido con las magistradas y al mismo tiempo se habla de publicar información de contratos y donaciones de la Asamblea en contra de diputados opositores.

Pero ¿quién gana en una guerra de esta intensidad? A mi parecer ganan los enemigos de la democracia que les fascina pescar en río revuelto.

Presidente, conviértase en un estadista y llame al país a un gran diálogo que devuelva la paz y la confianza a todos los panameños, en momentos en que nos preparamos para la contienda electoral del 2019. En estos momentos y tal y como está nuestra economía, Panamá no soporta más inestabilidad política, porque las repercusiones pudieran ser funestas para todos.

PERIODISTA

FUENTE:  Álvaro Alvarado - Artículo de Opinión - http://laestrella.com.pa
 

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