lunes, 5 de febrero de 2018

(Panamá) La coyuntura política actual

Por. *Jaime Cheng Peñalba* - Cuando una bestia está herida y acorralada luego de una jornada de caza, se defiende con uñas y dientes antes sus perseguidores. En este momento el animal resulta más peligroso que antes pues sabe que su vida corre peligro y usa toda clase de artimañas para escabullirse. Le quedan dos opciones: escapa debilitado dejando un rastro de sangre o muere en el intento.
Esta metáfora ilustra precisamente lo que le acaba de acontecer al gobierno de Juan Carlos Varela luego de la estocada que recibió en la Asamblea de Diputados cuando las Magistradas designadas por el ejecutivo fueron rechazadas por abrumadora mayoría. Al día siguiente, cual presa jadeante, los defensores del Varelismo se apersonaron a los distintos medios televisivos para seguir defendiendo a capa y espada la decisión del Ejecutivo incluso con afirmaciones que asombran como aquella que pregonó un diputado panameñista en el sentido de que “el pueblo perdió una oportunidad al oponerse a la designación de dos candidatas de lujo”. Esto quiere decir según el funcionario que las mayorías también se equivocan, sin embargo, en el juego de la democracia política las decisiones mayoritarias se tienen que respetar.

La frase ya repetida al cansancio de que lo ocurrido en el recinto legislativo fue la “crónica de una muerte anunciada” como bien lo inmortalizara Gabriel García Márquez en una de sus obras, se vio plasmada en el conteo final ratificando el pronóstico de muchos entendidos en materia política. También evidencia no solo una nueva correlación de fuerzas en la Asamblea Legislativa, sino también, un escenario parecido en las elecciones del 2019.

Otro hecho insólito también ocurrió en las propias declaraciones del Presidente Varela durante un acto público donde prácticamente le echó en cara a la gente todo lo que el gobierno había hecho por el pueblo y llamó abiertamente a votar por los candidatos de su partido. No obstante, el Tribunal Electoral hasta la fecha no ha dicho nada. Las actuaciones de Varela no solo ponen de manifiesto su soberbia y espíritu de revancha, sino también su falta de manejo político que es precisamente lo que lo llevarán a su sepultura electoral el próximo año, a menos que ocurra un giro radical de los acontecimientos en el cual no se descarta un fraude electoral muy parecido a lo que aconteció en Honduras, el cual llevó el beneplácito de los Estados Unidos.

Los defensores del Varelismo ya empezaron su trabajo sucio en las redes sociales donde ponen al descubierto hechos de la vida privada de sus opositores tratando de amedrentar a sus adversarios. El mismo estilo sucio que llevo a cabo Ricardo Martinelli en su momento. Muchos funcionarios públicos ya están denunciando en los medios despidos masivos en las instituciones estatales. Sostienen que se está buscando nombre por nombre a todos los que no sean parte del partido panameñista para despedirlo. Como si los que no estuvieran inscritos en este partido no formaran parte del pueblo panameño.

Una situación distinta hubiera ocurrido si, las candidatas a magistradas hubieran renunciado a sus aspiraciones y no tener que pasar por este bochorno. El Presidente hubiera aceptado sus renuncias y de inmediato abriría un compás para sugerencias en la cual escogería figuras no vinculadas ni a su gobierno como a partido político alguno. Sin embargo, apeló a las tácticas pasadas de disuasión y “torcedura de brazos” el cual no tuvo sus efectos ya que todos entendemos que siendo este un año pre-electoral la mayoría de los diputados no quieren comprometer sus votos porque desean una re-elección en sus circuitos. Este hecho marcará en adelante todas las decisiones que se den a lo interno del Parlamento.

A la maltrecha imagen del actual gobierno luego de promesas incumplidas como la rebaja de la canasta básica, empleomanía y cero letrina se le suman declaraciones como la del diputado panameñista “panky” Soto quien admite haber engañado a sus votantes para obtener su curul y la del Ministro de Trabajo quien sostiene hasta la médula que los panameños vivimos un Estado de Bienestar. Me parece que lo más recomendable en este momento para el gobierno es que el Presidente le ordene a sus copartidarios no opinar sobre temas sensitivos y en su lugar guardar silencio absoluto.

FUENTE: JAIME CHENG PEÑALBA   SOCIOLOGO Y DOCENTE PANAMEÑO - Artículo de Opinión
 

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