viernes, 16 de febrero de 2018

¿Quién es la 'momia que grita'? Tres milenios después, se resuelve el misterio egipcio

Egipto es, posiblemente, una de las civilizaciones que más secretos guardan en su interior. Tres milenios después de su caída en desgracia, los investigadores continúan tratando de descubrir muchos de los misterios. Y, ahora, se ha resuelto uno que traía de cabeza desde hace varios siglos a los expertos: ¿quién era la momia que grita? Después de muchas investigaciones, Zahi Hawass, uno de los mayores expertos en la materia, ha conseguido revelar el secreto.

En el año 1886, el arqueólogo Gaston Maspero llevaba a cabo un descubrimiento poco común. Hasta la fecha, muchas de las sepulturas que se habían encontrado contaban con un denominador común: los fallecidos eran embalsamados para prepararlos para el Juicio de Osiris, acontecimiento en que cuerpo y alma del difunto eran analizados por el tribunal presidido por el dios de la resurrección. Pero la momia descubierta por el francés no encajaba en este esquema.

Pese a estar enterrada en el Valle de los Reyes, no se trataba de la típica momia cuidada hasta el extremo, sino todo lo contrario: un cuerpo completamente rígido, que contaba con un impresionante rictus de dolor en su cara, con la boca prácticamente desencajada en un último grito de dolor antes de perder la vida. El misterio de esta momia empezó pronto a provocar que los investigadores trataran de darle solución, pero ninguno llegaba a ser capaz de entender quién era ni qué le había pasado.

Se barajaron varias teorías, que pasaban desde la muerte repentina a la catalepsia —un trastorno nervioso que hace que la persona presente signos que se pueden confundir con la muerte— o que, incluso, la mandíbula desencajada se debiera simplemente a una cuestión de la gravedad y el paso del tiempo. Pero no ha sido hasta los últimos años cuando se ha empezado a dar avances en este sentido... Hasta este jueves, en que se ha descubierto la verdad sobre esta momia.

Zahi Hawass, egiptólogo y exministro de Antigüedades del país, decidió llevar a cabo una prueba de ADN que ha terminado por resolver el misterio: el cuerpo pertenece al príncipe Pentaur, que fue condenado a morir ahorcado después de matar a su padre, Ramsés III —que gobernó desde el año 1184 hasta 1153 a. C.—, con el objetivo de hacerse con su trono. Su grito de dolor no es más que la mueca final con que perdió al vida al ser condenado a una muerte agónica y dolorosa.

Pese a ser encontrado junto al resto de la familia real, había varias pruebas que confirmaban que esta momia era diferente, y no solo por su gesto final de muerte. Se encontró piel de oveja y lo que parecía ser cuerda junto a él. Así explica Hawass qué significa: "En la mente del antiguo Egipto, cubrir a alguien con piel de oveja significa que no estaba limpio, que había hecho algo malo en su vida", confirma a 'Al-Ahram Weekly'. La soga sirvió para enterrarlo atado de pies y manos.

Secado en natrón y con resina
Según afirman los expertos, todo indica que el resultado final tiene que ver con el poder de 'dos fuerzas' diferentes: por un lado, los que ordenaron su ejecución por el asesinato de su padre y que quisieron cerciorarse de su muerte; y, por otro, los que intentaron cuidar el cuerpo lo máximo posible para evitar su putrefacción. Parece indicar que ambas facciones podrían pertenecer a la misma familia, con dos visiones muy diferentes de lo que se debía de hacer con el cuerpo del príncipe Pentaur.

Según ha confirmado ahora Hawass, tampoco se llevó a cabo un proceso de momificación tradicional. "Simplemente lo dejaron secar en natrón y luego le echaron un poco de resina en la boca abierta", con el objetivo de mantener esa mueca de dolor. Ahora, la famosa 'momia que grita' ya tiene nombre y causa del fallecimiento: su cuerpo, en el Museo de El Cairo, se ha convertido en el último gran misterio resuelto del Antiguo Egipto. Eso sí, han hecho falta tres milenios para darle solución.

FUENTE:  Con información de RUBÉN RODRÍGUEZ - https://www.elconfidencial.com - (PULSE AQUÍ)
 

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