miércoles, 11 de abril de 2018

(EE.UU.) Trump, a punto de atacar Siria pese a Rusia: estos son los principales objetivos

La posibilidad de un ataque estadounidense contra Siria en las próximas horas es real. Tanto que la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) ha alertado a todas las compañías aéreas que operan en la zona del Mediterráneo oriental de que se preparen para esta contingencia, incluyendo el lanzamiento de misiles de crucero y la disrupción de equipos de navegación y radio. El ejército sirio se encuentra también en estado de máxima alerta.

El presidente Donald Trump se concedió a sí mismo entre 48 y 72 horas para responder al ataque químico del pasado 7 abril en Duma, en el norte de Siria (que dejó al menos 60 muertos y medio centenar de heridos y del que Washington responsabiliza al régimen de Bashar Al Asad y sus aliados). Y el plazo está a punto de cumplirse. Tanto, que Trump ha advertido a Rusia, la principal aliada del régimen sirio, de que esté preparada para lo que viene.

Hace exactamente un año que EEUU lanzó 59 misiles de crucero Tomahawk contra una base de las fuerzas aéreas de Asad en la provincia de Homs, en respuesta a otro ataque químico contra la localidad de Jan Sheijun, en el que murieron 86 personas, entre ellas una treintena de niños. Mientras tanto, se han producido otros incidentes químicos de este tipo, especialmente en la provincia de Idlib, en manos de la insurgencia siria, sin que haya habido una respuesta estadounidense. Pero ahora, Trump está atrapado por su propia retórica en una decisión difícil: atacar Siria supondría un peligroso riesgo de escalada, que podría arrastrar a EEUU hasta el fondo de este conflicto y provocar un enfrentamiento directo con Rusia e Irán. No hacerlo implicaría perder toda credibilidad como fuerza disuasoria en Siria.

En este contexto, los expertos debaten sobre las opciones que Trump tiene sobre la mesa. Casi nadie cree que pueda producirse una operación militar terrestre a gran escala, especialmente dado que el presidente pidió hace menos de dos semanas la retirada total de las tropas estadounidenses de Siria, contra el consejo de sus propios generales. Un intento de cambio de régimen tampoco está en el horizonte, porque EEUU debería hacerse cargo de la reconstrucción y la transición política o enfrentar un terrorífico vacío de poder en un punto clave de Oriente Medio. De modo que un ataque aéreo con misiles parece el escenario más creíble, en caso de que Trump ordene finalmente tomar represalias armadas.

La probabilidad es aún mayor después de que ayer fracasasen en el Consejo de Seguridad de la ONU dos propuestas de resolución antagónicas, una promovida por EEUU y otra por Rusia, para investigar los ataques químicos en Siria. Washington, además, cuenta con el respaldo de Londres y París para adoptar medidas punitivas. “Estamos buscando una respuesta coordinada, sea cual sea”, afirmó ayer la portavoz del Departamento de Estado, Heather Nauert.

Protección de Rusia
En ese sentido, si de lo que se trata es de mandar el mensaje de que este tipo de ataques son intolerables y de prevenir que vuelvan a producirse, una de las medidas más lógicas es una operación contra las fuerzas aéreas de Asad. El ejército del aire del país cuenta con 265 aeronaves de ataque y un personal de 15.000 miembros, por lo que no es un rival demasiado temible para las espectaculares capacidades del Pentágono. Los sucesivos bombardeos israelíes en territorio sirio, además, han castigado las defensas aéreas del país. Pero Damasco cuenta con un aliado poderoso: el Kremlin.

“La principal cuestión es el paraguas protector que los rusos le han dado a los sirios. Los rusos están dentro de Siria”, afirma Reuven Ben-Shalom, analista militar israelí, en una entrevista con el diario The Guardian. El temor de muchos observadores, de hecho, es que el ataque mate a soldados y asesores rusos, lo que podría provocar a su vez una respuesta de Moscú

El embajador ruso en el Líbano, Alexander Zasypkin, ha ido incluso más allá al asegurar que “si hay un ataque estadounidense con misiles, de acuerdo con las declaraciones de[l presidente Vladímir] Putin y el jefe del estado mayor de Rusia, derribaremos los proyectiles estadounidenses e incluso la fuente desde la que se lanzaron los misiles”. Eso implicaría el bombardeo de los barcos o submarinos estadounidenses desplegados en el Mediterráneo Oriental o en el Golfo.

Trump ha reaccionado en su estilo habitual: con amenazas en su cuenta de Twitter. "Rusia promete derribar cualquier misil disparado contra Siria. ¡Prepárate Rusia, porque van a venir, bonitos y nuevos e "inteligentes"! ¡No deberíais aliaros con un Animal Asesino con Gas que mata a su propia gente y disfruta con ello!", ha tuiteado.


Rusia mantiene desplegados desde 2015 misiles S-400 en la base aérea bajo su control en Khmeimin, en la provincia de Latakía, que tienen un radio de alcance de unos 400 kilómetros. A finales de enero, el Kremlin envió dos baterías adicionales a Khmeimin y otras dos a la base naval rusa de Tartús, de modo que su capacidad de respuesta es una realidad. Además, un contingente de cazas rusos permanece activo en Siria, así como una red de baterías antiaéreas y radares cerca de las áreas con presencia rusa. Factores que Trump y sus estrategas militares deben tener en cuenta a la hora de decidir qué hacer.

FUENTE: Con información de DANIEL IRIARTE - https://www.elconfidencial.com - (PULSE AQUÍ)
 

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