lunes, 30 de abril de 2018

(España) El jeque que tomó el Villa Magna a golpe de talón: los clientes, a otros hoteles gratis

El séquito del príncipe saudí Mohammed Bin Salman tomó el lujoso hotel madrileño Villa Magna durante los pasados 10, 11 y 12 de abril, cuando el heredero al trono visitó la capital de España para hacer negocios. El hijo del rey de Arabia no se alojó en el establecimiento de cinco estrellas situado en pleno paseo de la Castellana, sino en el Palacio del Pardo —dado que se trataba de una visita de Estado—, pero sí la mayor parte de las casi 700 personas que le acompañaron en el viaje, entre las que había altos cargos de la administración saudí, personal de seguridad y otros.

Sin embargo, no ocupó todas las habitaciones de un modo habitual​. No reservó con antelación como hace todo hijo de vecino. Los organizadores de la visita anunciaron la llegada del príncipe y de su comitiva una semana antes de la fecha señalada, con lo que el hotel ya tenía gran parte de sus habitaciones reservadas para otros clientes que sí habían cerrado su habitación tiempo antes. Muchos de estos últimos llegaban para asistir a ferias de muestras o eventos como el partido de Champions League que el 11 de abril disputaba el Real Madrid contra la Juventus de Turín.


El servicio del príncipe, por lo tanto, tuvo que negociar un plan especial para establecerse en el ostentoso hotel inaugurado hace 46 años. El acuerdo no ha trascendido, pero conllevaría un número de ceros mareante. Responsables de seguridad del gobierno saudí se desplazaron hasta el hotel y reclamaron un elevado número de habitaciones por motivos de seguridad. El acuerdo conllevó un contrato de confidencialidad de establecimiento con la embajada.

Según fuentes conocedoras del mismo, el jeque decidió hacerse cargo también del realojo de los clientes que ya habían reservado en el Villa Magna. Todos estos pasaron a ocupar otro hotel de igual categoría en una habitación de similares características o incluso mejores que las que habían contratado. Algunos pasaron de una habitación normal a una junior suite, por ejemplo. Además, el majestuoso visitante abonó a algunos clientes todos los gastos de transporte desde que los clientes llegaron a la capital hasta que salieron, así como las comidas y cenas en los mejores restaurantes de la ciudad. Autobuses de alta gama se encargaron de los traslados tanto dentro del casco urbano como al extrarradio.

Desde el hotel, sin embargo, rechazan que los hechos transcurrieran de este modo, aunque se niegan "a informar de los detalles por confidencialidad". El Villa Magna, construido en 1972, es actualmente propiedad del grupo Dogus. La comitiva del jeque y el propio príncipe estuvieron los dos días asistiendo a citas casi sin parar —entre ellas, al encuentro entre el Real Madrid y la Juventus— y moviéndose en autobuses de lujo que habían alquilado en Madrid.

Las relaciones entre España y Arabia Saudí son fluidas a nivel político y económico. Además de la buena relación entre ambos gobiernos e incluso monarquías —el heredero también se entrevistó con el rey Felipe VI—, un buen número de empresas españolas cuentan con presencia en el país oriental y otras encabezan la construcción de infraestructuras tan importantes en ese país como el AVE de Medina a la Meca, que llevan a cabo OHL, Indra o Renfe, entre otras mercantiles nacionales. La visita del príncipe, de hecho, servía para consolidar estos acuerdos bilaterales e incluso profundizar en otros que aún están por cerrar, como la venta de barcos construidos por Navantia.

FUENTE: Con información de ROBERTO R. BALLESTEROS - https://www.elconfidencial.com - (PULSE AQUÍ)
 

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