miércoles, 2 de mayo de 2018

‘El que quiere conocer a Panamá que venga porque se acaba' (+Opinión)

Por: Álvaro Alvarado - ‘El que quiere conocer a Panamá que venga porque se acaba'. Esta famosa frase la dijo el colombiano Rufino Cuervo en el siglo XIX, debido al caótico estado en que se encontraba el istmo después de la Guerra de los Mil Días.
Hoy, ante la realidad que vive nuestro país, estoy seguro de que Rufino Cuervo diría lo mismo. Comienzo por aclarar que no me refiero al Panamá del crecimiento económico, ese Panamá de los grandes edificios, del Canal, el Metro; me refiero a ese Panamá que se deteriora cada día más, situación que nos revienta en la cara a todos los panameños; sin embargo, seguimos cruzados de brazos, convirtiéndonos en el hazmerreír de los políticos, tanto de Gobierno como de oposición, que parecen profesionales de la sastrería, ya que nos tienen la medida tomada a todos.

En los últimos días me he preguntado en múltiples ocasiones ¿cómo es posible que en este país, donde ningún partido político escapa de los escándalos de corrupción, se han inscrito en los mismos más de 195 000 panameños? Veamos nada más lo que está sucediendo en la Asamblea Nacional, órgano del Estado gobernado por esos partidos políticos. En el Gobierno pasado los diputados manejaron millones de dólares desde distintas juntas comunales sin ningún tipo de control, se giraban cheques a amigos y familiares de los diputados, se pagaban obras y servicios con sobrecostos y quién sabe cuántas maleanterías más. Hoy, toda esa información reposa en decenas de cajas que esperan por una autorización del Órgano Judicial para que se inicie la investigación por parte del Ministerio Público.

Sigo adentrándome en ese inframundo denominado Asamblea Nacional y me doy cuenta de que este Gobierno que en campaña prometió reducir el presupuesto de este órgano del Estado y que al contrario lo incrementó a más de 80 millones en el 2017 y 2018, le aumentó de 4 mil a 30 mil las partidas asignadas a los diputados para nombramiento de su personal de confianza. ¿De dónde y a cambio de qué habrá salido esa desafortunada decisión? Sigo adentrándome y ahora me detengo en la planilla 080, considerada el secreto mejor guardado de los diputados y que todavía sigue sin conocerse toda la verdad en este tema. El jueves pasado la presidenta Yanibel Abrego decidió subir a la página web los nombres de más de 3200 personas que aparecen bajo el cargo de ‘Promotor Deportivo' o ‘Comunal'. Si hacemos un análisis de esa planilla, nos damos cuenta de que la misma es una especie de cuartel de invierno utilizado por los diputados para nombrar a familiares, amigos, activistas políticos y, peor aún, a personas que están en la planilla, pero que jamás han recibido un centavo, tal es el caso de la señora Cecilia de Chacón, cuyo nombre y cédula aparecen en la susodicha planilla con un salario de mil dólares y ella jamás ha recibido un centavo de la Asamblea. ¿Quién me dice a mí que como este caso no hay decenas de panameños más? Al parecer el modus operandi es el siguiente: personas allegadas a los diputados solicitan nombre y cédula de gente necesitada con la promesa de gestionarles una ayuda y esos datos son incluidos en la planilla 080. Luego el diputado se queda con el dinero de la persona.

Otro mecanismo utilizado es el factoring en el que un funcionario de la Asamblea compra el monto asignado para contratos de algunos diputados por un costo menor a la suma asignada, pero el pago, como es adelantado, lo hace en efectivo y al final quien hizo la compra se gana una suma considerable de dinero.

Todo esto sin contar las prebendas y beneficios que reciben durante los cinco años y que incluyen desde la exoneración de impuestos a vehículos, gasolina, teléfono hasta un trato diferente al resto de los mortales. Nada más hay que ver en qué ha quedado el caso del atropello, fuga y muerte de una menor en Colón en el que se encuentra involucrado el diputado Mario Lázarus.

Esto que relato es solo la punta del iceberg de un problema que ya ha hecho metástasis en este país y que a los panameños parece no importarles, ya que por menos que esto en cualquier país del mundo la gente estuviera en las calles exigiendo investigaciones serias que metan a la cárcel a los responsables de estas fechorías.

No pierdo la fe en que esta sociedad, hoy adormecida, despierte y ponga un alto al despilfarro y a la maleantería política que nos carcome.

PERIODISTA

FUENTE: Artículo de Opinión - Álvaro Alvarado - http://laestrella.com.pa - (PULSE AQUÍ)
 

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