viernes, 11 de mayo de 2018

(España) El octogenario que no vendía ni un libro y ahora agota stock: "No sé cómo va Twitter"

Ha escrito un libro con 82 años pero solo ha vendido un ejemplar. 'El mundo visto a los ochenta', se lee en la portada de uno de los pocos volúmenes que han llegado hasta las manos de un lector, que no comprador. Su autor Emilio Ortega insistió en regalárselo cuando coincidieron en la Feria del Libro de Almería a la que acudió a probar suerte. El lector, emocionado, compartió en sus redes sociales la historia de Ortega, quien aseguraba que no había vendido nada en ninguna de las pocas librerías donde se encuentra su libro cogiendo polvo. Al menos, hasta ahora: gracias a la difusión de Twitter, el libro de Emilio ya es conocido por las más de veinte mil personas que han compartido el mensaje.


Otro usuario de la red social ha sido el que ha ayudado a difundirlo y el que se puso en contacto con Emilio para poder contar su historia. Después de que miles de personas se interesaran por su trabajo, una de las librerías que permite la compra de su ejemplar desde cualquier parte de España se ha quedado sin stock. De hecho, a quien entrara ayer en el enlace de Librerías Picasso le saldría una pantalla anunciando que el artículo no existe. Ahora, vuelve a estar a la venta.

“No sé cómo va eso de Twitter”, ríe Emilio por teléfono, pero sí es consciente de la repercusión que está teniendo. “Estoy sorprendido y muy emocionado. Es demasiado para mí, demasiado”. No sabe con seguridad las cifras, pero calcula que solo en una de las librerías se habrán vendido 300 ejemplares.


El Corte Inglés y las grandes tiendas no querían su libro, por eso optó por las pequeñas librerías, confiesa Emilio a El Confidencial. “Su vida hasta día de hoy ha sido de película”, comenta el chico que conoció a Emilio en Almería. “Es una verdadera pena que pase desapercibida. Por lo que me contó de su vida, puede sacar una larga colección”. Cualquiera que pueda charlar con Emilio aunque sea unos minutos, sabrá que tiene razón.

En el libro habla de su dura infancia, marcada por los enormes esfuerzos de su madre Josefa, a la que dedica el libro. “Es un homenaje y me emociono cada vez que hablo de ella”, dice, con la voz más débil. “Trabajaba por las mañanas por una miseria y por las tardes pedía limosna, se recorría Madrid pidiendo. A veces le pillaba la Policía de paisano y se la llevaban, le cortaban el pelo y la duchaban con agua fría. Mi hermana y yo nos quedábamos sin madre quince días”.



Su madre, insiste, era una mujer extraordinaria. “Vivíamos en una cueva, en un descampado que había por la carretera que va a la Almudena. Ella cogió el tifus, la hospitalizaron y nosotros nos quedamos en un internado en Argelia durante seis meses y nos cortaron el pelo. Ella también volvió con la cabeza rapada, se hacía mucho entonces por los piojos”, explica Emilio. “Cuando nos volvimos a ver los tres pelados, río y dijo ‘Parecemos tres quintos’. Ya sabes, como los reclutas de la mili”.

“Lo escribí tres veces”
Emilio empleó un año en escribir el libro, que nació de la necesidad de expresarse y contar la historia de su vida. No solo habla de su infancia: también de los años que vivió en Argelia con la familia de su madre, de cuando tuvieron que mudarse a Francia cuando el país africano consiguió la independencia y de las veces que volvía a España de vacaciones. “Aunque haya hecho mi vida en París, nací en España”, cuenta Emilio, que ahora tiene mujer y un hijo. “También hablo de la religión, de Dios -en el que no creo- y de la política. Sin ser experto, claro, modestamente”.

‘El mundo visto a los ochenta’, el libro que ya ansían muchos usuarios de Twitter, tuvo que ser reescrito en varias ocasiones. “Me tocó repetirlo tres veces porque no tenía el antivirus instalado y se me borró todo”, reconoce Emilio. El libro, dice, pensaba traducirlo al francés, idioma en el que mejor se desenvuelve.







Horas después de que se hiciera pública en Twitter la historia de Emilio, varios ejemplares de su libro ya se habían evaporado de las pocas librerías que lo guardaban. Muchos usuarios han compartido fotos de su ya adquirido ejemplar, algunos de ellos desde el otro lado del Atlántico. “¿Hacen envíos a Argentina?”, preguntaba un usuario. Otro escribía desde México anunciando su compra y una chica preguntaba interesada desde Alemania. “Espero que sea del gusto de la gente”, suspira Emilio.

Aunque las ventas de su libro se hayan disparado, Emilio no depende de esos ingresos para vivir, tiene una pensión. “Pero si tuviera dinero, lo tengo claro”, se adelanta emocionado. “Mandaría construir un monumento a todas las madres, a todas las que han sufrido”.

FUENTE: Con información de PAULA CANTÓ - https://www.elconfidencial.com - (PULSE AQUÍ)
 

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