martes, 15 de mayo de 2018

(España) Moody's y S&P califican a El Corte Inglés como una inversión de alto riesgo

Mientras las familias dueñas de El Corte Inglés se pelean por el control del consejo de administración, la compañía ya ha iniciado los trámites para obtener la calificación financiera que le permita emitir bonos por 1.200 millones de euros con los que devolver un préstamo puente que le concedió la banca a principios de año. Y las agencias que ponen nota a la solvencia de las empresas ya han indicado a Víctor del Pozo y Nuño de la Rosa, los dos consejeros delegados, que el estado actual de las cuentas y el balance del 'holding' suponen que el grupo será calificado como ‘non investment grade’, esto es, como inversión de alto riesgo.

Así lo aseguran fuentes financieras próximas a las conversaciones entre Moody's y Standard & Poor's, las dos firmas a las que El Corte Inglés ha pedido la calificación de solvencia para salir al mercado y captar dinero mediante la emisión de bonos. Aunque el examen todavía está en plena revisión de los números de la sociedad, las mismas fuentes indican que una empresa que tiene deuda por importe de cuatro veces el beneficio operativo o ebitda no puede obtener la calificación de una inversión segura o ‘investment grade’.

Dado que El Corte Inglés arrastra una deuda de unos 4.000 millones de euros y que en el ejercicio 2016-2017 obtuvo un ebitda de 980 millones, la proporción actual roza esas cuatro veces que lo colocan por debajo de lo que se denomina grado de inversión. En consecuencia, la sociedad presidida por Dimas Gimeno y controlada por las hermanas Marta y Cristina Álvarez Guil se va a considerar como un activo especulativo o que “carece de las características de una inversión deseable”, según la nomenclatura de Moody's.

La cuestión es cuántos escalones estará El Corte Inglés por debajo del ‘investment grade’. Podría darse la situación de que llegase a ser bono basura si estuviese hasta tres. Fuentes financieras confían en que su calificación de solvencia se sitúe más bien dos grados por debajo de lo deseable, entre B1 y B3, según el 'ranking' de Moodys's, gracias en parte a los activos inmobiliarios que posee el 'holding', más que a su negocio operativo.

“La cartera de inmuebles de El Corte Inglés sí que tiene valor, sobre todo los que están situados en lugares prémium", explican fuentes conocedoras de los sistemas de medición de las agencias de calificación. Según una tasación elaborado por Tinsa para el grupo en 2015, el portfolio de ladrillo del 'hodling' tiene una valoración conservadora de 16.875 millones. Una cartera principalmente compuesta por hipermercados, algunos de los cuales dan pérdidas a la compañía y que, según otras fuentes, no podrían transformarse para uso de oficinas en el caso de ser vendidos. Una tercera fuente apunta que la calificación final podría oscilar en función de las garantías que cubran los bonos.

La relación entre la deuda y el ebtida es la principal métrica que usan firmas como Moody's, S&P y Fitch para evaluar el riesgo de incumplimiento de las obligaciones financieras de una empresa. Cuando el múltiplo es elevado, las agencias ponen calificaciones bajas ante las dudas para poder hacer frente a los vencimientos. Lo que se traduce en que, cuando una compañía de estas características sale a pedir dinero al mercado mediante una colocación de bonos, tiene que pagar un alto tipo de interés.

Los bonos de alto rendimiento, o bonos basura, son valores de renta fija de emisores con una calificación crediticia de 'BB' o inferior (S&P), o 'Ba' o inferior (Moody's). Se suele adjudicar a compañías con serias dudas sobre su capacidad para pagar su deuda. El Corte Inglés refinanció el pasado mes de enero hasta 3.650 millones de euros, la tercera reestructuración de su pasivo en cinco años después de que en 2013 tuviera que pedir por primera vez auxilio a la banca debido a sus tensiones de tesorería. Una falta de liquidez que llegó a poner en riesgo hasta el pago de las nóminas.

El caso de ACS
Tras este nuevo acuerdo con la banca, liderada ahora por entidades extranjeras —Bank of America Merrill Lynch y Goldman Sachs— ante la tibia postura de las españolas, El Corte Inglés ha conseguido cierta tranquilidad financiera hasta 2022. No obstante, el crédito puente de 1.200 millones expira como mucho en 24 meses, con un tipo de interés creciente, por lo que la empresa podría esperar a más adelante para conseguir el 'rating' si el resultado de su prueba de solvencia no es de su gusto.

Así lo hizo hasta en dos ocasiones ACS, que tardó más de tres años en conseguir una calificación financiera de 'investment grade'. Tras pedirla en varias ocasiones y serle denegada por su abultada deuda, la constructora consiguió finalmente en mayo del pasado año su tarjeta de presentación después de vender Urbaser por casi 2.000 millones. Ahora, ya en 2018, ha realizado su primera colocación de bonos.

FUENTE: Con información de AGUSTÍN MARCO - https://www.elconfidencial.com - (PULSE AQUÍ)
 

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