viernes, 4 de mayo de 2018

(España) Quién es Josu Ternera, el terrorista que ha leído el comunicado final de ETA

José Pino, María Carmen Fernández, Silvia Pino, José Ballarín, Silvia Ballarín, Emilio Capilla, María Dolores Franco, Rocío Capilla, Miriam Barrera, Esther Barrera y Ángel Alcaraz. Para hablar de José Antonio Urruticoechea Bengoechea, alias 'Josu Ternera', la fecha clave no es la de su nacimiento, sino la del 11 de diciembre de 1987, cuando ETA puso una bomba en la casa cuartel de la Guardia Civil de Zaragoza que acabó con la vida de las 11 personas que encabezan este artículo. La Justicia le citó a declarar en 2002 por este atentado, argumentando para ello la Fiscalía que en esa época ETA estaba dirigida "de forma absoluta" por él, pero Ternera nunca apareció y se dio a la fuga. Quince años después, el terrorista sigue huido.

En noviembre de 2003, cuando el Tribunal Supremo finalmente le imputó por el atentado, Ternera ya no vivía en la clandestinidad. Para entonces, el terrorista se había convertido en diputado del Parlamento vasco por las listas de Euskal Herritarrok, formación en la que también militaba Arnaldo Otegi, e incluso llegó a ser elegido miembro de la Comisión de Derechos Humanos gracias a los votos de los partidos nacionalistas. De todos modos, tras casi cinco años ocupando un escaño en la Cámara, llegó su imputación por la matanza de Zaragoza. A partir de ese momento, Ternera comenzó su huida.

Un peso pesado en la banda
Ternera (Miravalles, 1950) dio sus primeros pasos en ETA a finales de los sesenta y, después de huir a Francia, en 1971, se incorporó al ala más violenta del grupo. Durante esa década, el terrorista llevó a cabo varios robos de dinero y armas, llegando a participar en el asalto de Hernani en que se consiguieron los más de 3.000 kilos de dinamita y material explosivo que después se utilizarían en el atentado contra Luis Carrero Blanco. El terrorista fue ganando peso en la banda gracias a estos golpes y, tras la muerte de Txikia, el entonces responsable del conocido como frente militar, Ternera fue el elegido para sustituirle, convirtiéndose así en uno de los principales dirigentes de ETA durante los años ochenta.

A lo largo de esa década se produjeron algunos de los atentados más sangrientos de la banda, como el de Hipercor o el ya comentado de la casa cuartel de Zaragoza, matanzas que las víctimas siempre consideraron que habían contado con el beneplácito de Ternera. El etarra se convirtió así en uno de los principales objetivos de las fuerzas de seguridad y en enero de 1989 fue detenido junto a su mujer en Francia, donde fue condenado a 10 años de prisión por asociación de malhechores, uso de documentación falsa y tenencia ilícita de armas. Tras pasar seis años entre rejas en dicho país, el etarra fue entregado a España en 1996, pero dos años después quedó en libertad.

Aunque la Fiscalía intentó que volviera a prisión desde el mismo momento en que puso un pie en la calle, el Tribunal Supremo desestimó sus recursos al considerar que ya había sido juzgado y condenado en Francia por los delitos que le atribuía el Ministerio Público. De esta manera, Ternera pudo convertirse en diputado a los pocos meses de salir de la cárcel, situación que se mantuvo hasta 2002, cuando fue imputado por el atentado de Zaragoza, crimen que no había contemplado la Justicia francesa.

Los 15 años de huida
Desde que el terrorista escapó de la Justicia hace 15 años, son muchas las veces que las fuerzas de seguridad han estado a punto de atraparle. La pista de Ternera nunca llegó a perderse, y es que en este tiempo ha seguido ejerciendo un papel fundamental en la banda terrorista, como cuando llevó las riendas de la negociación con el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero durante la VIII Legislatura (2004-2008). Asimismo, su nombre volvió a sonar con fuerza cuando su hijo fue detenido en París en 2015 por hechos vinculados a la organización terrorista, o cuando en 2017 se le atribuyó un supuesto cáncer terminal, enfermedad que nunca llegó a confirmarse oficialmente.

Más allá de rumores y teorías conspiratorias sobre por qué no se ha arrestado al etarra en todo este tiempo, lo único seguro es que Ternera sigue vivo y todavía no ha rendido cuentas en España por sus delitos, como el de lesa humanidad que le imputa la Audiencia Nacional. A la espera de que las fuerzas de seguridad le pongan las esposas, el terrorista ha vuelto a ser protagonista de la última estrategia de ETA: el comunicado en que la banda anuncia su desmantelamiento.

FUENTE: Con información de PABLO GABILONDO - https://www.elconfidencial.com - (PULSE AQUÍ)
 

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