lunes, 14 de mayo de 2018

(España) Quim Torra, un 'president' entre la sombra de Puigdemont y la de Miss Havisham

En la novela 'Grandes esperanzas', Charles Dickens creó el personaje de Miss Havisham, la solterona que había dejado la mayoría de estancias de su mansión como estaban el día de su boda, cuando la habían plantado décadas atrás, y que vagaba por los salones vistiendo siempre su traje de novia. Hoy, en el Parlament, Quim Torra tuvo algo de esa figura literaria. Empezó con Carles Puigdemont: “Nuestro presidente es Carles Puigdemont”. Y sus últimas palabras fueron: “Investiré al presidente Puigdemont”. En el caso del ya 131º presidente de la Generalitat, sus esperanzas, grandes o pequeñas, empiezan y acaban en la figura de su predecesor, ahora radicado en Berlín.

El primer acto de sumisión se producirá mañana. Quim Torra tiene previsto volar a Berlín para reunirse con su mentor político y recibir las primeras instrucciones de Puigdemont, lo que dará alas a todas las críticas que ha recibido hoy de la oposición y de su subordinación a la persona que le ha designado.

Quim Torra ha sido elegido por Puigdemont, quien ha vetado al nuevo 'president' usar diversas estancias del Palau de la Generalitat, entre ellas el despacho presidencial, que como en 'Grandes esperanzas' deberán permanecer intocadas hasta que se haga efectiva la restitución. En estos dos debates de investidura, Torra fue preguntado varias veces al respecto. Siempre ha eludido la espinosa cuestión. Pero Quim Torra es un hombre leído. Sabe que el prometido de Miss Havisham no volvió nunca. Ya veremos qué hace una vez que tome posesión en el cargo, previsiblemente este miércoles o jueves.

Torra ha sido investido hoy gracias a los 66 votos favorables de JxCAT y ERC y la abstención de la CUP, que ha sido clave, tal y como ha reconocido el propio interesado. Por tanto, Quim Torra asume su nuevo cargo con muchas hipotecas. Por un lado, la preeminencia teórica de Puigdemont desde el extranjero. Por otro, la vigilancia efectiva que llevará a cabo la CUP desde el Parlament y que ha suplicado Torra desde la tribuna de oradores.

Más allá de los votos, los aplausos de los suyos y la foto para Instagram, la investidura de Quim Torra ha estado sobrevolada por un halo de tristeza. Las caras de muchos diputados, sobre todo de ERC, eran graves y la sensación que ha permanecido es que estaban haciendo lo que podían pero no lo que querían. Un aroma de legislatura corta se hizo omnipresente en los pasillos del Parlament.

Sin manifestantes
Nadie habló hoy de jornadas históricas. Nadie acudió a manifestarse para apoyar al nuevo 'president', pese a que este será el instrumento clave para levantar el 155 y se acabará, por tanto, con la suspensión del autogobierno en Cataluña. A falta de masas entusiasmadas, la presidenta de la ANC, Elisenda Paluzie, se personó en la cámara catalana para hacer unas declaraciones. Vino a decir que la clave era "restituir" en el cargo a los 'consellers' del Govern de Carles Puigdemont "que así lo quieran" cuando Quim Torra asuma la presidencia. Paluzie lamentó que “ya no se ha hecho lo que la Assemblea pedíamos, pero es evidente que si se abriera una ventana de oportunidad para investir a Puigdemont, se tendría que hacer". Por tanto, un llamamiento a dejar todos los muebles como estaban hasta que regrese el novio de Miss Havisham.

Para ser un presidente que ha llamado a “evitar recuperar la normalidad” y a la “movilización del pueblo”, la cosa ha arrancado con una rutina sorprendente. Quim Torra ha sido investido y lo que espera todo el mundo no es la república sino que su investidura se publique en el DOGC con la firma preceptiva de Felipe VI.

Parlamento bis
Torra ha destacado en su alocución la importancia de ese parlamento paralelo que será la Asamblea de Electos. Pero incluso entre sus fieles hay muchas dudas sobre el proyecto. Para empezar, Torra se ha cuidado muy mucho de comprometerse a que el Parlament acabe votando la constitución que emane de esa Asamblea de Electos de la cual no se ha explicado nada: ni cómo se financiará, ni de qué modo se escogerá a sus miembros ni dónde se reunirá.

Los nuevos entes —la Asamblea de Electos, el Consell de la República, el Espacio Libre de Bruselas— parece que se investirán de una virtualidad pensada para el consumo interno de esos seguidores que hoy no han venido a arropar a Quim Torra. No tendrán efectividad ninguna y si Mariano Rajoy sabe jugar con los tiempos, la especialidad del gallego, el gran peligro que corre el independentismo es la desmovilización de sus bases.

En la novela de Dickens, Miss Havisham vive amargada. Solo pudo criar a una niña, Estella, para vengarse de los hombres y devolver al género masculino todo el dolor que ella había acumulado. Quim Torra ha asegurado que su voluntad es dialogar. Alguien le tendrá que recordar al nuevo 'president' que Estella solo pudo ser feliz el día que se libró de la tutela de su resentida madre adoptiva.

FUENTE: Con información de MARCOS LAMELAS - https://www.elconfidencial.com - (PULSE AQUÍ)
 

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