domingo, 3 de junio de 2018

(España) Sánchez tumba a Rajoy y llega a Moncloa con el Gobierno más débil de la democracia

Pedro Sánchez ya es presidente del Gobierno. Una moción de censura ha puesto fin al mandato de Mariano Rajoy por 180 votos contra 169 (PP, Ciudadanos, Foro y UPN) y una abstención (Coalición Canaria).
El secretario general del PSOE ha tenido el apoyo de su partido, de Unidos Podemos, de ERC, de PNV, de Compromís, de PDeCAT, de Bildu y de Nueva Canarias. Un total de ocho partidos diferentes para afrontar lo que queda de legislatura con un equilibrio inestable y con el reto de hacerlo con el Gobierno más débil de la democracia. Al menos el que menor número de escaños propios tiene. Necesitará pactos cruzados para cada una de sus decisiones. Y tiene también en contra el Senado donde el PP dispone de mayoría absoluta para retrasar y dificultar iniciativas y la Mesa del Congreso que controlan PP y Ciudadanos. Habrá una situación también novedosa: un Gobierno del PSOE con una presidenta del Congreso del PP. La primera vez en España que el partido que gobierna tiene menos diputados que el principal grupo de la oposición.

Tampoco nunca antes había cabiado el color del Gobierno en mitad de la legislatura y de forma tan sorprendente, en sólo una semana.

El propio Sánchez ha admitido en la tribuna la "enorme dificultad" de su Gobierno, pero lo ha situado en un contexto diferente en toda Europa, con gobiernos en minoría y nuevos partidos. "La crisis institucional ha sido resuelta por los trámites legítimos que prevé la Constitución", ha asegurado. Su intención es formar un Gobierno monocolor, rechazando las ofertas de Podemos para un Ejecutivo de coalición.

Mariano Rajoy no se ha presentado este viernes en el debate hasta las diez y media, como tampoco estuvo el jueves por la tarde. Una vez en el hemiciclo, el hasta ahora presidente ha subido a la tribuna para reconocer su derrota: "La moción de censura saldrá adelante y Sánchez será presidente. Yo quiero ser el primero en felicitarle. Como demócrata aceptaré el resultado de esta votación. Ha sido un honor ser presidente y ha sido un honor dejar una España mejor que la que encontré".

Tras la votación el pasillo se ha poblado de diputados del PP y de Ciudadanos desolados y con cara de derrota, parlamentarios y trabajadores entre lágrimas y aplausos y hasta gritos de "¡Sí se puede!" de los de Unidos Podemos en el Hemiciclo.

A Rajoy le ha tumbado una moción de censura presentada por Sánchez, tras la sentencia de Gürtel que vinculó al PP con graves casos de corrupción. Ha tenido sólo el apoyo de su grupo, de Ciudadanos y de Coalición Canaria, que finalmente ha optado por la abstención. Pero, incluso, el partido de Albert Rivera no ha parado estos días de solicitar su dimisión. Finalmente, Rajoy pasa a la historia como el único presidente del Gobierno que acaba su mandato por una moción de censura, un instrumento constitucional que, precisamente, está previsto para exigir responsabilidad política a los gobernantes.

El Congreso ha vivido dos días históricos que dejan el abatimiento de los populares por la derrota y el inicio de una etapa incierta en el partido que entre 2011 y 2015 dispuso de mayoría absoluta y de control hegemónico de las instituciones. Así se ha reflejado en un discurso muy duro del portavoz del PP, Rafael Hernando, arremetiendo contra Rivera por "cooperador necesario" del cambio de Gobierno y, sobre todo, contra Sánchez y su "ambición" que le impulsa a pactar con "los proetarras de Bildu". Incluso, además de advertir de los riesgos económicos de la moción, ha acusado a uno de los jueces que firmaba la setencia de Gürtel de tener "sintonía con los proetarras". Hernando anticipa una muy dura oposición del PP.

"¿Por qué no se pregunta por qué nadie quiere acompañarles? Están condenados a la irrelevancia", le ha respondido Pedro Sánchez, recordando que los partidos que le apoyan representan a un total de 11 millones de votantes.

Una vez que se disipe el sonido de los aplausos de sus diputados en pie tras la votación, a Sánchez le llega ahora el momento de hacer compatibles los intereses de los distintos partidos que le apoyan, especiamente, los independentistas. Porque paradójicamente, ERC y PDeCAT tienen en la cárcel o huidos a dirigentes por un proceso penal que Sánchez ha apoyado.

El líder socialista es también el único presidente del Gobierno que no tiene escaño en el Congreso. Llega a la Moncloa después de un complicado periplo en el que perdió una investidura en marzo de 2016, fracasó en dos elecciones generales con los peores resultados de su partido, dimitió de la secretaría general del PSOE, abandonó su acta de diputado y volvió tras unas difíciles primarias. Su carrera política ha sido un rosario de adversidades y de victorias contra pronóstico y muchas veces ninguneado.

Empieza una etapa completamente distinta de la legislatura, aunque con el mismo Congreso. Sánchez ha explicado durante el debate que su intención es convocar elecciones sin agotar la legislatura en 2020, pero no ha dado pista sobre la fecha cocreta que baraja. Su idea es mantener el Gobierno el tiempo suficiente para sacar adelante medidas que le permitan justificar el riesgo que asume.

El PP deberá afrontar su regeneración, Ciudadanos su cambio de estrategia tras verse ganador y Podemos debe recalcular su destino y la relación con un Gobierno de izquierdas. Pablo Iglesias ha tendido puentes a Sánchez durante el debate y aspira a asumir el papel de jefe de la oposición. Y Rivera ha sufrido una dura derrota, cuando más arriba se veía, aupado por las encuestas.

FUENTE: Con información de https://www.elconfidencial.com - (PULSE AQUÍ)
 

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