lunes, 23 de julio de 2018

(España) Chef panameño en la Guía Michelin 2018

El chef panameño Ramón del Río Benítez, quien lleva 15 años viviendo en España, ha hecho un salto al estrellato luego que se conociera que el restaurante cuya cocina dirige está entre los recomendados por la Guía Michelin Portugal/España 2018, la publicación líder en la gastronomía de alta calidad.

El restaurante barcelonés lleva por nombre El Bar, un espacio acogedor donde caben cómodos 32 comensales, dedicado a las tapas y platillos con una marcada influencia mediterránea, a la que llegó el chef panameño hace dos años, para darle un giro tentador al menú y añadir el refinado sello de 'cocina de autor'.

Por mucho tiempo, el logro del chef istmeño se mantuvo en secreto, pues del Río Benítez rehúye de mostrarse en las redes sociales.

“No tengo Twitter, Instagram, y la cuenta de Facebook hace tiempo que no la toco, ni subo fotos”, dice, al saberse descubierto, y recibir de imprevisto una avalancha de llamadas para entrevistas y felicitaciones.

En noviembre pasado dio la noticia a un escaso número de amigos y siguió en lo suyo como jefe de personal y de los fogones en El Bar, un trabajo arduo que le resta 11 horas por jornada y donde ha popularizado las croquetas de pollo ' rustido' (término catalán que hace referencia al rostizado). Una receta que consiste primero en tostar el pollo y condimentarlo en una especie de cocción mixta, añadiéndole por ratos líquidos como el vino rancio o el brandi. De allí extrae la carne para apanar las ya populares croquetas.

Aunque confiesa que es un plato muy común en España, los comensales aman exclusivamente las crujientes que salen de su cocina.

Trabajaba como de costumbre, junto a su colega, el sumiller Sergi Giménez, hasta que un día un sospechoso cliente entró al modesto local, ubicado en la calle Calabria de Barcelona.

El hombre llegó sin compañía, ordenó y degustó apacible; solo al final, después de pagar la cuenta, se presentó.

Mostró su carnet como inspector del Michelin y “nos quedaron los ojos abiertos de par en par”, relata, ahora riendo del episodio que causó en su momento el pánico entre ambos responsables, tanto del contenido de las viandas y su respectivo maridaje.

Otros dos inspectores debieron pasar otra vez probando la afamada sazón del sitio y en noviembre pasado, El Bar aparecía en el listado oficial de la Guía Michelin Portugal/España 2018.

La calificación dada al restaurante aparece con la siguiente apreciación: “Un local que honra su nombre más por el tamaño y la sencillez estética que por la propuesta, pues ofrece una carta consistente y completa, tapas variadas y platos elaborados”, describe la publicación de característica portada roja.

El Bar también aparece en una segunda publicación Michelin titulada Buenas mesas por menos de 35 € dedicada a los comercios en los que se puede acceder a un platillo de alta calidad por un costo inferior a 35 euros (unos 40 dólares con 87 centavos).

La inclusión del restaurante El Bar, en la publicación Michelin, no es el primer acercamiento que ha tenido con la prestigiosa organización que rinde honor a lo mejor de la gastronomía. Antes laboró en el restaurante Can Jubany y el Gaig, ambos poseedores de una estrella Michelin. El chef panameño, así mismo puso acción a las sarténes de otros dos locales como el de cervecería culinaria Mondore, el Cal Matías y el Beluga, este último inserto en el Hotel Avenida Palace.

Mucho antes de llegar a España, primero como universitario y luego en una segunda instalación como chef y sumiller, Del Río Benítez vivía junto a su familia en Camino Real de Betania.

Se recuerda recién graduado del Instituto Fermín Nadeau cuando sus conocidos, le miraban “raro” al expresar su deseo de hacerse un profesional de la cocina. “Prácticamente en ese tiempo, nadie quería ser chef”, dice convencido.

Pidió un préstamo en el Ifarhu, porque para su familia era muy costoso asumirlo y se lanzó.

“Me aventuré solo y, a lo loco, vine a parar hasta aquí”, dice cuando ya se ha despojado de su advertido carácter introvertido, el egresado de la Escuela Joviat Dels Pirineus, cuya sede estuvo hasta 2011 en el municipio español de La Seu D'Urgell en Lérida.

“Siento orgullo por representar a mi país, Panamá”, agrega de su distinción, sin mayor adorno, y confiesa que apenas ha introducido unos mini-almojábanos (rulos de masa de maíz frita) al menú como una evocación de sus orígenes, puesto que en España no se consiguen los condimentos peculiares como el culantro para replicar las delicias de su tierra natal.

FUENTE: Agencias
 

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