viernes, 6 de julio de 2018

(España) Estupor en la gastronomía: Sant Pau, el tres estrellas de Ruscalleda, cerrará en octubre

Sorpresa. Incredulidad. Estupefacción. Así se ha vivido en el ambiente gastronómico la noticia de que Carme Ruscalleda ha decidido cerrar Sant Pau, el mítico tres estrellas que regenta desde hace tres décadas junto a su marido, Toni Balam.

La noticia ha llegado esta mañana en forma de comunicado. En él, la pareja señala que "el sábado 27 de octubre de 2018, el San Pau de Sant Pol de Mar servirá su última cena”. No se habla de jubilación, sino de 'reinvención'. "No nos jubilamos: vamos a reinventar nuestros compromisos profesionales y a darle más recorrido, contenido y futuro a nuestro departamento Cocina Estudio. Emocionados les comunicamos esta decisión profesional desde la perspectiva de un recorrido de 30 años, de una historia de éxito y de vivencias extraordinarias al frente del Sant Pau de Sant Pol de Mar".

En su escrito, Ruscalleda habla con amor y gratitud de estos 30 años al frente del proyecto: “Sant Pau es el resultado de la suma de la fuerza de dos emprendedores, de la complicidad familiar, del magnetismo inspirador de la cultura culinaria local y del Maresme, y del staff profesional que nos acompaña”. Se refieren al camino recorrido como “excitante y estimulante, un viaje profesional con unas maletas cargada de compromiso, trabajo, honestidad, creatividad, ingenio e ilusión”.

Una reflexión natural
Este paso es fruto, aseguran, de “una reflexión, que creemos lícita y natural”. Y continúan agradeciendo a sus hijos, al público y a su equipo, la implicación y apoyo prestados a lo largo de estos 30 años.

Lícita y natural, sí, pero el mundo de la gastronomía está perplejo y, una vez más, se destaca lo conseguido por esta chef de abrumadora trayectoria que, siendo mujer, ha logrado, en un universo esencialmente masculino, alzarse con seis estrellas Michelin. Inquieta, activa y curiosa, sus primeros rudimentos como cocinera comenzando cuando, siendo aún niña, tenía que hacer la comida 'para ayudar en casa'. Se sumó al negocio familiar, una sencilla tienda de embutidos, y su naturaleza creativa (tenía vocación de artista, reconoce) le llevó a convertir aquel pequeño negocio en un restaurante, el germen del Sant Pau. Aquello sucedía en 1988. Treinta años después, echa el cierre. (PULSE AQUÍ PARA VER MÁS)

FUENTE: Con información de M.Corisco - https://www.alimente.elconfidencial.com - (PULSE AQUÍ)
 

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