viernes, 6 de julio de 2018

(Tailandia) Buceo en cuevas o cómo enseñar contrarreloj a 12 niños a culminar un ochomil

Un equipo infantil de fútbol y su entrenador están atrapados en una cueva desde hace 13 días. La historia de los doce niños tailandeses y su entrenador está dando la vuelta al mundo y expertos de distintos países están uniendo fuerzas para intentar rescatarlos de la cueva en la que se quedaron atrapados el pasado día 23 de junio tras adentrarse después de su entrenamiento y que el agua de la lluvia bloquease la salida.

En Tailandia el tiempo no es benevolente. La temporada de monzones que empezó en julio no acabará hasta octubre y el nivel del agua podría tardar meses en bajar lo suficiente como para despejar el camino de tres kilómetros que separa al grupo de la salida de la cueva. Los equipos de emergencia de la zona están tratando de achicar el agua que bloquea la salida de los atrapados logrando rebajar su nivel al ritmo de un centímetro por hora. Este viernes las autoridades se disponían a probar "el plan" antes de llevarlo a cabo, pero estaban dispuestos a ponerlo en marcha de inmediato en el caso de que el riesgo fuese "mínimo".

Han sonado alternativas como perforar la montaña, pero por el momento el Gobierno tailandés solo ha iniciado un plan: desde hace dos días los doce niños y su monitor están recibiendo lecciones aceleradas para aprender natación y buceo con el objetivo de que los especialistas les saquen de la gruta nadando, tal y como ellos han entrado.

Óscar L. García lleva a sus espaldas 32 años buceando, 15 haciéndolo en cuevas y más de 7 ejerciendo como monitor, y según su experiencia, una persona que se encuentre en una situación normal tardaría meses en adquirir la técnica necesaria. Primero, tendría que aprender buceo inscribiéndose en un curso de cinco días, luego hacer unas 20 o 25 inmersiones en aguas abiertas para sumar experiencia. El tercer paso sería hacer un curso avanzado. Después, unas 50 inmersiones más, y entonces podría empezar el curso de primer nivel de buceo en cuevas.

En el caso de los niños de Tailandia, teniendo en cuenta sus circunstancias y planteando la hipótesis de que solo se les pida aprender a respirar, el experto calcula que necesitarían unos 15 o 20 días, que les servirían, al menos, para que se familiarizasen con el equipo. Además, García advierte de que en caso de que intentasen salir nadando tendrían que tener en cuenta que es un trayecto muy largo. Hasta el momento, los buzos profesionales, un equipo muy cualificado, están tardando alrededor de tres horas en atravesar los tres kilómetros que les separan de la salida, un trayecto que según el experto podría suponer unas seis o siete horas para estos menores sin experiencia.

La oscuridad es la principal barrera
"Lo más difícil de bucear en cuevas es la parte psicológica", indica García. Para él, el entrenamiento físico que conlleva el buceo en cuevas es asequible para cualquier persona, pero lo que realmente supone una gran dificultad es la barrera psicológica que puede provocar la claustrofobia o las situaciones de visibilidad cero. "Hay que tener en cuenta que de la cueva se desprende lodo y aunque el primero en salir podría tener zonas con baja visibilidad, los que viniesen después podrían tener que enfrentarse a una ruta con la mayoría de zonas en las que no se ve nada", aclara el experto.

Para prepararse para estas situaciones, en los cursos de buceo en cuevas que se imparten en España se practica con los alumnos usando unas gafas negras que bloqueen todo tipo de visión. Así, se reproduce en un entorno seguro cualquier tipo de situación problemática que pueda surgir durante el buceo. "Esto es dificilísimo para personas adultas y especialistas en buceo", apunta García.

Para él el secreto está en la gestión de las emociones y el autocontrol: "el buceo en cuevas no es como el normal, si estás en aguas abiertas puedes subir a la superficie, pero aquí tienes que aprender a solucionar tus problemas estés donde estés".

Los buzos de rescate no son expertos en cuevas

Aunque no se trata de una máxima que pueda tomarse por universal, el experto indica que los especialistas en buceo de rescate no suelen ser expertos en buceo en cuevas. De hecho, García explica que en España solo existe un grupo de rescate especializado en cuevas y que se encuentra en Asturias, por lo que, generalmente, si alguien se queda atrapado en una cueva en otro punto del país, quienes irán a rescatarle serán probablemente buzos especializados en rescate, no explícitamente especializados en buceo en cuevas. De hecho, en el mundo existen pocos grupos de rescate especializados en este ámbito, aunque en Francia cuentan con un grupo importante formado por bomberos voluntarios.

FUENTE: Con información de CAROLINA MARTÍNEZ - https://www.elconfidencial.com - (PULSE AQUÍ)
 

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