jueves, 9 de agosto de 2018

Empresas y bancos de Europa tienen 3,6 billones de deuda privada que vence entre 2018 y 2023.

Bill Gross, Ray Dalio y otros gurús de Wall Street llevan mucho tiempo lanzando profecías de un gran ‘crash’ en el mercado de deuda. Por ahora, se han equivocado. Las alzas de tipos en el mercado secundario se han traducido en caídas en el precio de los bonos que lastran las carteras de los inversores más conservadores, pero lejos de ser algo apocalíptico.

El problema es que el dinero gratis no va a ser para siempre, por mucho que Mario Draghi vaya alargando los plazos en las expectativas del mercado. El último mensaje del Banco Central Europeo (BCE) apunta a que los tipos de interés seguirán al 0% al menos hasta el verano de 2019, con lo que los inversores ya dan por hecho que en septiembre del año que viene se producirá la primera alza del precio del dinero, y después vendrán muchas más. Porque en Estados Unidos, donde el ciclo está más adelantado, la Reserva Federal (Fed) ya los tiene en la horquilla del 1,75%-2%.

La normalización de tipos supone una amenaza para la ingente cuantía de deuda acumulada por empresas y bancos a lo largo de todo el mundo. Solo en Europa, habrá vencimientos de al menos tres billones (millones de millones) de euros de bonos de empresas no financieras y bancos, según estimaciones de la agencia de ‘rating’ S&P Global.

La calificadora de riesgos estadounidense acumula estas cifras a partir de las empresas y bancos que analiza para asignar una nota. A escala global, hay 9,4 billones de euros en deuda privada que vencerán entre la segunda mitad de 2018 y 2023, de los que el 40% —3,6 billones— vence en Europa.

De esta cantidad, hay 231.000 millones de euros que bancos y empresas tendrán que amortizar o refinanciar este año, aún con los tipos bajos. Pero una parte importante vencerá en plena subida de tipos del BCE. De hecho, el plazo promedio de la deuda calificada por S&P es de cinco años, con lo que, si se cumplen las perspectivas más agoreras, que apuntan a recesión en 2020 en Estados Unidos con posible contagio a Europa, habría un escenario de vencimientos masivos tras alzas de tipos y en plena crisis.

Problema para los emisores de menor calidad
Las entidades financieras tienen 1,9 billones de deuda que vencerá entre 2018 y 2023, frente a los 1,7 billones de las empresas no financieras. Hay 80.000 millones calificados como B- y notas inferiores (bono basura), mientras que el 80% tiene ‘grado de inversión’ con BBB- o superior. “Los emisores con menor calidad crediticia pueden tener menos flexibilidad financiera y, por lo tanto, ser más susceptibles de sufrir la volatilidad del mercado”, alerta S&P. De hecho, la agencia observa que los inversores ya se están volviendo “más selectivos” al comprar bonos.

Estas cifras solo son alarmantes si hay un escenario de estrés elevado, pero en cualquier caso presionarán al alza los costes de financiación de bancos y de compañías. El apalancamiento de las economías es relevante para su vulnerabilidad, como se vio a partir de 2008. Hasta entonces, se había puesto el foco en la deuda pública, que en España no era un problema al estar en el 30% del producto interior bruto (PIB), pero fue la deuda privada la que puso al borde del colapso la economía.

De hecho, es especialmente relevante la posición internacional inversora neta (PIIN) de las economías, como siempre alerta el Banco de España. Este pasivo con el exterior o deuda externa neta supera el 80% del PIB en España y alcanzará el 90% este año, según la previsión de Fitch, como consecuencia de la falta de ajuste fiscal en el sector público. La recomendación de la Comisión Europea para evitar vulnerabilidad por esta vía es estar en el 30%.

En cualquier caso, “las condiciones de crédito en Europa siguen siendo favorables, respaldadas por la política monetaria acomodaticia del BCE”, arguye S&P. Por ahora, agrega, “el crecimiento sigue por encima de la tendencia, aunque el impulso se está desvaneciendo con las preocupaciones sobre el comercio y el clima de inversión”, mientras que señala que “la economía italiana es la más vulnerable por sus fundamentales menos favorables”, y que continúa afectando al sentimiento económico “la incertidumbre sobre el proceso del Brexit”.

FUENTE: Con información de ÓSCAR GIMÉNEZ - https://www.elconfidencial.com ->> Ir
 

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