viernes, 3 de agosto de 2018

Mitos sobre la ola de calor en los que no deberías creer

Japón y Reino Unido. Argelia y California. España y Siberia. ¿Qué tienen en común todos estos países tan lejanos entre sí? Efectivamente: el calor. Las temperaturas en estas últimas semanas han subido hasta niveles desorbitados en casi todas las partes del hemisferio norte, dejando sequías, incendios y muertes a su paso. Tanto es así, que si la población no logra adaptarse al ascenso del termómetro derivado del cambio climático, en el próximo medio siglo el número de muertes por olas de calor aumentará drásticamente en las regiones tropicales y subtropicales del planeta, según el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), quien ha redactado un informe en el último número de la revista 'PLOS Medicine'.

En España, se producirá un incremento del 292% en este tipo de fallecimientos, en comparación con el período de 1971 a 2010. No obstante, es hora de dejar de dar la voz de alarma y ponerse manos a la obra. Este aumento se vería reducido en los escenarios que se aplicasen estrategidas de mitigación para limitar las emisiones de gases del efecto invernadero. "Por todo ello, la estrategia de adaptación al cambio climático debería ser un objetivo prioritario para España", señala Aurelio Tobias, investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua, en la nota de prensa del CSIC.

El cuerpo puede producir hasta dos litros de sudor por hora, una forma efectiva de estar fresco

Las alertas máximas en diferentes regiones y las noticias sobre esta temporada de calor extremo copan todos los telediarios. También los típicos consejos de todos los años sobre las tácticas para reducir la sensación de asfixia provocada por las altas temperaturas y disminuir los efectos de este peculiar infierno en la Tierra. Muchos de ellos carecen de fundamentos científicos claros y se sustentan en la repetición y el corta y pega. La 'BBC' ha realizado un artículo en el que critican la evidencia de este tipo de argumentos, como el de beber agua fría o el impacto en los más ancianos.

No solo sirven las bebidas frías
Hidratarse es importante durante las olas de calor. Sobre todo, para proteger los riñones. Todo el mundo suele pensar que lo mejor para refrescarte es beber algo frío. Pero nada más lejos de la realidad. Las bebidas calientes te mantendrán hidratado y regularán tu temperatura respecto a la del exterior, con lo que empezarás a sudar, la forma que tiene tu cuerpo de adaptarse al calor de fuera y refrescarse.

Los ventiladores no refrescan el aire, solo lo mueven. De ahí que tampoco sea muy efectivo en casos puntuales

El ventilador, no tan milagroso
El protagonista estelar de todos los veranos en los que no tienes dinero para hacer con aire acondicionado. La ligera brisa que produce se siente como un alivio cuando el calor de fuera es tan fuerte que calienta la casa. Pero aquí está el engaño. Los ventiladores no refrescan el aire, solo lo mueven. De ahí que tampoco sea muy efectivo en casos puntuales, dependiendo de qué temperaturas se alcancen.

Se cree que estos aparatos pueden funcionar óptimamente cuando la temperatura es de hasta 35 grados centígrados. Por encima de esto, si el aire caliente impacta en el cuerpo podría aumentar la sensación de sofoco, empeorando la situación. Por ello, a veces los ventiladores no frenan la deshidratación. Además, son menos efectivos en situaciones de gran humedad. Aunque remuevan el aire, dificulta nla evaporación del sudor. Aunque se necesitan más datos e investigaciones para resolver la pregunta, el veredicto general es que si sobrepasa los 37 grados no te esfuerces; es inútil, quizás lo mejor sea mantenerlo apagado.

Las ventanas, ¿abiertas o cerradas?
Abrirlas es una de las acciones que todo el mundo realiza cuando hace mínimamente algo de calor. Pero durante el día, evidentemente, puede ser contraproducente. Solo deben abrirse si el aire exterior es más frío que el de dentro, lo cual es más probable que en una ola de calor solo suceda por la noche. Por ello, no abras las ventanas durante el día. Ni se te ocurra. Eso sí, si las dejas abiertas nada más acostarte, la dulce brisa del amanecer hará que tu despertar sea algo más fresquito que el momento en el que te acuestas.

Cuidado con la cerveza fresca
Si solo es una cerveza, probablemente no pase nada. En algunos estudios, los investigadores hicieron que varias personas realizasen ejercicio hasta calentarse por dentro y luego compararon sus niveles de recuperación al beber cerveza con o sin alcohol. Como era de esperar, al pasar unas horas liberaron mucha orina, por lo que corrían el riesgo de deshidratarse. Ya sea con alcohol o no, se trata de una sensación de alivio momentánea, que dentro de unos minutos podrá hacer que te sientas con mucha más sed. Por lo tanto, si te mueres de ganas de probar el oro líquido bien fresco en una tarde calor, ten presente que va a ser peor.

FUENTE: Con información de E. Zamorano - https://www.elconfidencial.com ->> Ir
 

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