lunes, 6 de agosto de 2018

(Reino Unido) Amigos de Julian Assange; "Su vida corre peligro"

Ciaron O´Reilly lleva dos semanas acampado a las puertas de la embajada de Ecuador en Londres. El activista, de origen australiano, asegura ser amigo personal de Julian Assange y ha escrito una carta al Papa Francisco para que interceda por la libertad del fundador de WikiLeaks. “Su vida corre peligro. Por eso pedimos ayuda al Pontífice, para que pueda salir y vivir en un sitio tranquilo y seguro, donde pueda seguir desempeñando su actividad como periodista, contando la verdad para garantizar la dignidad de las personas”, asegura.
La misiva está expuesta en un particular altar, al lado de unas cajas que sostienen camisetas con la imagen de Assange y su gato, la única compañía que ha tenido desde que en junio de 2012 se encerrara en la embajada ecuatoriana para evitar una extradición a Suecia, donde las autoridades le reclamaban por supuestos delitos de abuso sexual.

Él se declara inocente y asegura que todo es una maniobra para enviarle a Estados Unidos, donde hay abierto un caso de espionaje en su contra por la publicación en 2010 de cientos de miles de documentos secretos que hicieron temblar los despachos presidenciales a ambos lados del Atlántico. Entre ellos, 92.000 documentos sobre la guerra de Afganistán.

"La última vez que le vi fue en Navidades. Quiere salir, estar con sus hijos. Es una tortura mental no saber cuánto tiempo le queda ahí dentro"
En 2017, el fiscal general de Estados Unidos, Jeff Sessions, describió a Assange como una prioridad y en los últimos meses, el FBI ha estado entrevistando a varias personas relacionadas con WikiLeaks.

Durante estos seis años, el hacker dice no haber visto la luz del sol. Vive en un espacio de 30 metros cuadrados y su salud se resiente, pero sabe que si pone un pie en la calle la Policía británica le arrestará.

“En estos años le he visitado cada vez que he venido a Londres. La última vez que le vi fue en Navidades. Quiere salir, recuperar su vida, estar con sus hijos. Es una tortura mental no saber cuánto tiempo le queda ahí dentro”, asegura Ciaron.

"Thanks from Catalonia"
Ante la fachada del edificio de ladrillos rojos situada en el exclusivo barrio de Knightsbridge, a pocos metros del lujoso centro comercial de Harrods, se han colocado varios carteles en apoyo al australiano. En uno de ellos se puede leer “Thanks from Catalonia” (Gracias desde Cataluña), colocado este martes por un pequeño grupo de representantes de la delegación del Comitès de Defensa de la República (CDR), en agradecimiento a los mensajes de apoyo a los independentistas que el 'hacker' mandó durante el referéndum ilegal de octubre del año pasado.

Por las tardes suelen pasar por allí también activistas ecuatorianos y americanos. Y durante todo el día -e incluso también alguna noche- hay alrededor de cinco cámaras haciendo guardia a la espera de que exista algún movimiento. La mayoría, por cierto, de televisiones y agencias de Rusia, país con el que la CIA considera que el australiano tiene estrechos vínculos.

Desde que Quito estableciera esta semana contacto con los abogados del fundador de WikiLeaks en el proceso de búsqueda de una salida a su situación se han incrementado los rumores sobre un inminente desenlace en este complejo caso.

De momento, son sólo eso, rumores. La embajada de Ecuador en la capital británica asegura que no tiene hacer más comentarios al respecto cuando es preguntada por El Confidencial.

Pero de lo que no hay duda, es que el destino de Assange ha tomado otro rumbo desde que Lenín Moreno se convirtiera el año pasado en el nuevo presidente de Ecuador. A pesar de estar apadrinado por Rafael Correa, el actual mandatario no ha tardado en distanciarse de las políticas de su antecesor y ahora enemigo y no está especialmente cómodo con la situación del “inquilino”, a la que llegó a denominar una “piedra en el zapato”.

En su reciente viaje a Madrid, Lenín señaló que la estancia de Assange no puede prolongarse eternamente, por lo que está en “permanente” contacto con el Gobierno británico para resolver el caso. Lo único que quiere es garantizar que “la vida del activista no corra peligro”. Pero lo cierto es que nadie sabe a día de hoy qué puede ocurrir si el 'hacker' sale de su cautiverio.

En febrero, la justicia británica rechazó los argumentos de la defensa del australiano, que pedía que se levantara la orden de detención que pesa sobre él en el Reino Unido al considerarla una medida “arbitraria, poco razonable y desproporcionada”.

La historia del fundador de WikiLeaks, que acaba de cumplir 47 años, bien podría protagonizar una superproducción de Hollywood. En verano de 2010 -el mismo año que publicó documentos secretos de diferentes gobiernos, entre ellos los de la Casa Blanca-, viajó a Estocolmo para dar una serie de conferencias.

Fue invitado por varias organizaciones, como el colectivo cristiano del Partido Socialdemócrata sueco, cuya portavoz era Anna Ardin, una joven que actuó como su jefa de prensa y lo acogió en su casa. El periodista dio una charla el 14 de agosto y allí conoció a Sofia Welin, acreditada como fotógrafa. Dos días después, viajaron en tren a la casa de ésta última en Enköping y allí pasaron la noche juntos.

Nadie sabe qué pasó exactamente entre ellos. Pero las dos jóvenes, que se habían conocido días antes, decidieron acudir a una comisaría del centro de Estocolmo el día 20 para presentar una denuncia por violación y acoso sexual.

Lo cierto es que varios detalles planteaban interrogantes, sobre todo los relacionados con Ardin, que tras ser acosada supuestamente por el hacker, lo dejó vivir con ella una semana más y escribió en su cuenta de Twitter que iban a ir juntos a una fiesta al día siguiente y que era “asombroso” estar con la “gente más 'cool' del mundo”. Borró los mensajes tras presentar la denuncia, pero quedaron guardados en el “caché” de Google, un mecanismo de almacenamiento de información en Internet.

Tras varias apelaciones que sirvieron para limitar a cuatro los delitos y rebajar el de violación a “grado menor”, Assange fue detenido en Londres en diciembre de 2010, y comenzó entonces en el Reino Unido un proceso judicial que culminó en junio de 2012. Cuando el Supremo reafirmó su extradición a Suecia, el activista buscó refugio en la embajada de Ecuador.

La fiscalía sueca acabó archivando la investigación en mayo de 2017. Pero en febrero de este año, la jueza Emma Arbuthnot decidió que la orden de detención seguía siendo válida desde un punto de vista legal, porque esa decisión se emitió después de que Assange violara las condiciones de su fianza. El australiano defiende que teóricamente ya ha purgado “más de tres veces la pena máxima” por evadir la justicia.

Con la esperanza de alcanzar una solución a este rompecabezas jurídico y diplomático, Quito le otorgó la nacionalidad ecuatoriana en diciembre del año pasado con la idea de que la inmunidad le permitiera salir del país. Pero el Reino Unido se negó a otorgarle un estatus diplomático que le hubiera permitido dejar la embajada sin ser detenido por la Policía británica. Ante la que podría ser ahora una inminente salida, el fundador de WikiLeaks ha solicitado al Gobierno de Australia que interceda en su nombre.

Durante estos años, Assange ha hecho contadas apariciones públicas en el balcón del edificio. La última, fue en febrero de 2016, cuando reclamó al Reino Unido y Suecia que acataran la decisión de Naciones Unidas. El organismo consideró que su detención era ilegal y señalaba que su decisión era jurídicamente vinculante en la medida en que estaba “basada en normas internacionales de derechos humanos”.

En cualquier caso, el hacker no ha estado quieto durante este tiempo. En varias ocasiones, el Gobierno de Quito ha reprochado a su huésped que se involucrara en los asuntos de terceros países, como las elecciones estadounidenses de 2016 o en la reciente crisis política en Cataluña, donde se ha posicionado a favor de los independentistas.

En julio de 2016, WikiLeaks hizo públicos 20.000 correos pirateados del partido Demócrata, entre los cuales hubo algunos muy dañinos para la campaña de la entonces candidata presidencial demócrata Hillary Clinton, que según analistas sirvieron para llevar a Donald Trump a la presidencia. Frente a estas acusaciones, Assange negó que Rusia o cualquier otro estado, estuviera detrás de estas filtraciones.

Quito ha reprochado a su huésped que se involucrara en los asuntos de otros países, como las elecciones de EEUU o la crisis política en Cataluña

Para evitar más problemas, la embajada de Ecuador ha quitado a su inquilino acceso a Internet, ha instalado un dispositivo de interferencia para evitar que use otro Wifi y le ha restringido también las visitas. Durante estos años habían pasado por el edificio personajes de todo tipo. Desde el líder euroescéptico y protagonista del triunfo del Brexit, Nigel Farage, a la actriz Pamela Anderson. Pero ahora sólo tiene permiso para verle su equipo legal.

Cuando Assange se encerró en el edificio en verano de 2012, la entonces Secretaría Nacional de Inteligencia (Senain) de Ecuador -suspendida en marzo de 2018 por el actual presidente ecuatoriano- quiso controlar cada uno de sus pasos.

"Operación Hotel": plan de fuga
La llamada “Operación Invitado”, conocida luego como “Operación Hotel”, se llevó a cabo durante cinco años. Se destinaron, al menos, 5 millones de dólares. La operación contó con la aprobación del entonces presidente, Rafael Correa, y del entonces canciller, Ricardo Patiño. El que fuera embajador ecuatoriano en el Reino Unido, Juan Falconí Puig, sólo tuvo conocimiento en 2015.

Se contrató a una compañía de seguridad internacional para controlar toda la actividad y el personal de la embajada. Se registraba al detalle las actividades diarias del australiano, sus reuniones e incluso sus cambios de humor. Se ideó incluso un plan de escapada en caso de que las autoridades británicas entraran por la fuerza.

Según documentos de agosto de 2012, revelados en mayo de este año por 'The Guardian', se valoró la posibilidad de sacarle incluso en un vehículo diplomático o nombrarle como representante de las Naciones Unidas para que pudiera tener inmunidad diplomática.

En marzo de 2013, Carlos Pólit, el entonces contralor general de Estado, escribió al entonces jefe de inteligencia, Pablo Romero, preguntando cómo se habían gastado 411.793 dólares en gastos especiales en cinco meses sin un solo recibo. Más de la mitad de esa suma, 224.699 dólares, fue empleada en pagar a tres agentes encubiertos de la “Operación Hotel”: un capitán de la armada ecuatoriana, un coronel y un operador de contrainteligencia. Normalmente recibían pagos mensuales en efectivo de aproximadamente 10.000 dólares, según las cuentas oficiales, por servicios clasificados como “operaciones de inteligencia y contrainteligencia”.

Senain realizó pagos multimillonarios a compañías de vigilancia de Internet por software de espionaje. Uno fue Hacking Team, una compañía de ciberseguridad con sede en Italia.

El activista logró hackear el sistema de comunicaciones dentro de la embajada, creando su propio acceso a Internet vía satélite

La relación de Assange y Ecuador se fue deteriorando poco a poco. El activista logró hackear el sistema de comunicaciones dentro de la embajada, creando su propio acceso a Internet vía satélite. En 2014, pudo acceder e interceptar las comunicaciones oficiales y personales de todo el personal de la embajada. WikiLeaks lo niega.

Actualmente, se está investigando cómo Senain se gastó 284,7 millones de dólares entre 2012 y 2017, la mayor parte en “gastos especiales” como las actividades relacionadas con Assange. Alrededor del 80% del presupuesto total atiende a gastos de 2017.

Ahora que su cautiverio puede llegar a su fin, hay rumores de que otros países podrían brindarle asilo. En este sentido, el canciller ecuatoriano, José Valencia, se mostró tajante esta semana: “No creemos que sea un asunto en el que otras partes puedan intervenir de manera directa”.

Valencia recalcó que el 'caso Assange' es un “asunto complejo donde hay una serie de elementos legales, de hechos, que configuran una problemática cuya resolución no es sencilla”. “Si queremos una buena resolución, hay que dar los pasos de manera acordada entre las partes involucradas”, que, según especificó, no son otras que el Estado ecuatoriano, el Reino Unido y el propio australiano y su cuerpo de asesoría legal.

FUENTE: Con información de Celia Maza - https://www.elconfidencial.com ->> Ir
 

LO + Leído...