martes, 7 de agosto de 2018

(Reino Unido) Parlamento denuncia la injerencia rusa en el referéndum de Cataluña (+España)

Con el triunfo del Brexit en 2016 surgieron muchas preguntas que iban más allá de por qué los sondeos de opinión estuvieron tan equivocados. La idea de una manipulación rusa en las democracias occidentales era por aquel entonces algo similar a una teoría de la conspiración. Pero las piezas del puzle parece que van encajando poco a poco.

El Kremlin no solo ha querido desestabilizar el Reino Unido sino que también ha tenido un interés especial en desacreditar el sistema democrático español. Con el referéndum ilegal de Cataluña de 2017, Moscú vio la oportunidad perfecta de provocar un conflicto “a través de una mezcla de información engañosa y desinformación”, que beneficiaba a quienes querían la independencia. Esta es la conclusión a la que ha llegado el comité de Westminster que investiga la repercusión de noticias falsas en procesos electorales.

Poco después de que Estados Unidos comenzara la investigación que busca esclarecer si hubo coordinación entre el equipo de Donald Trump y Moscú para influir en los comicios presidenciales, el Reino Unido también quiso realizar sus propias averiguaciones.

A principios del año pasado, el Parlamento creó un comité formado por cinco conservadores, cinco laboristas y un nacionalista escocés. Los diputados consideran que la “velocidad del desarrollo tecnológico ha coincidido con una crisis de confianza en las instituciones y los medios occidentales” y advierten sobre “un fenómeno global de países extranjeros que desean influir en la opinión pública a través de la desinformación”.

La investigación en Westminster continúa, al igual que la pesquisa sobre esta materia que lleva al otro lado del Atlántico el que fuera director del FBI Robert Mueller. Con todo, los diputados británicos acaban de publicar un informe preliminar donde el referéndum catalán protagoniza uno de los epígrafes.

El documento señala que el plebiscito sobre la independencia, “declarado ilegal el 7 de septiembre de 2017 y suspendido por el Tribunal Constitucional de España, por considerarlo una violación de la Constitución española de 1978”, es “un ejemplo de la supuesta interferencia rusa en los asuntos de otros países”.

El informe recoge las declaraciones de Francisco de Borja Lasheras, quien hasta principios de 2018 dirigió la oficina en Madrid del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores (ECFR), y David Alandete, director adjunto de 'El País'. Ambos fueron llamados a testificar entre decenas de expertos, académicos y periodistas y, entre otros asuntos, explicaron la cobertura del plebiscito ilegal llevada a cabo por los medios de comunicación pagados por el Kremlin.

Tras su comparecencia, sufrieron una campaña de desacreditación muy virulenta por parte de Russia Today (RT), Sputnik y el Observatorio Hispano-Ruso de Eurasia, que llevó incluso a actuar a la Asociación de la Prensa de Madrid, que denunció que el acoso “vulneraba el derecho a la libertad de prensa”.

Tanto RT como Sputnik reciben dinero público ruso, comparten presidenta, Margarita Simonián, y operan en 100 países y en más de 30 idiomas. En el caso de RT, según la agencia Bloomberg, su presupuesto supera los 300 millones de euros anuales, a pesar de tener audiencias extremadamente reducidas en las plataformas televisivas.

El informe del comité asegura que “durante la campaña del referéndum [catalán], Rusia provocó un conflicto, a través de una mezcla de información engañosa y desinformación, entre personas dentro de España y entre España y otros estados miembros de la UE y en la OTAN”. “Rusia tenía un interés especial en desacreditar el sistema democrático español, a través de las organizaciones televisivas afiliadas al Estado ruso difundiendo propaganda que beneficiaba a quienes querían la independencia en Cataluña”, recalca el texto.

Asimismo, el documento advierte sobre la “prevalencia de entre un 70% y 80% de 'bots' que retuitearon la desinformación”. “Es más, los periodistas que informaron sobre los trols rusos fueron atacados verbalmente y la prensa tradicional quedó en entredicho al difundir información falsa presentada como hechos verídicos, como la alegación de que en Cataluña 900 personas habían resultado heridas, cosa que no aconteció”, añade el texto.

El 'modus operandi' se habría repetido en Estados Unidos y el Reino Unido. Después de que Facebook haya admitido finalmente que la propaganda de fabricación rusa había llegado a 126 millones de norteamericanos durante las últimas elecciones presidenciales, la City University de Londres ha descubierto que 13.000 'bots' de Twitter que bombardearon propaganda pro-Brexit en el histórico referéndum celebrado en 2016 fueron eliminados misteriosamente poco después de que se supiera el resultado de la consulta.

El anonimato que ofrecen las redes encajaría, por tanto, a la perfección con la nueva estrategia del Kremlin. Si bien es cierto que la percepción rusa de la amenaza derivada de la UE y la OTAN ha permanecido inalterable desde la Guerra Fría en los últimos años, según otros informes a los que ha tenido acceso El Confidencial, Rusia ha tratado de combatirla de una forma mucho más agresiva, pero a la vez más sutil, en cuanto que no queda claramente de manifiesto su participación, dando lugar a una continua injerencia en cualquier conflicto o asunto interno del bloque comunitario.

El objetivo no es otro que debilitar la cohesión de la UE y poner en duda sus propios fundamentos. En clave interna, el régimen ruso también utiliza esa estrategia para mostrar una imagen de fortaleza y estabilidad en contraposición al 'caos' que quieren dar a entender en las democracias occidentales.

En sus conclusiones, el comité de Westminster pide al Ejecutivo británico que comparta con otros gobiernos información sobre “riesgos, vulnerabilidades y mejores prácticas”, porque solo con una mayor “cooperación global” se podrá “combatir la interferencia rusa”.

FUENTE: Con información de CELIA MAZA - https://www.elconfidencial.com ->> Ir
 

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