lunes, 27 de agosto de 2018

(Ucrania) Pesadilla en Kiev para 20 familias de vientre de alquiler: "No dan pasaporte a los bebés"

Roberto lleva atrapado en Kiev desde principios de agosto. Eduardo aterrizó el pasado domingo, pero teme que la espera se alargue semanas. Felipe y Alicia [nombres cambiados] llegaron hace más de un mes y aún no saben cuándo podrán volver. Son de distintas partes de España pero todos tienen en común haber acabado en Ucrania para ser padres mediante gestación subrogada. ¿El problema? Que desde hace unas semanas el consulado español ha cerrado el grifo de los pasaportes y no les deja inscribir a sus recién nacidos como ciudadanos españoles.

Son más de 20 familias, muchas de ellas alojadas en un mismo hotel, el Kiev 365, desde donde cuentan desesperadas su situación: “La embajada no quiere saber nada de mi hijo, me han dado fecha para el 12 de noviembre para inscribirle, y por cómo está la situación ya me han dicho que no lo van a hacer”, se queja Roberto.

El pasado 5 de julio, la embajada española en Ucrania emitió un comunicado desaconsejando a los interesados en vientres de alquiler acudir a este país, por la falta de transparencia y de garantías con gestantes y contratantes. “Las autoridades españolas no pueden hacerse responsables de las promesas y afirmaciones hechas por agencias privadas que realizan fuera de España una actividad no amparada por la ley española", recogía el comunicado. Desde ese día, no se ha vuelto a registrar a ningún menor.

Sin embargo, la razón de este colapso parece no tener nada que ver con esta advertencia, de sobra conocida por las agencias y despachos que se dedican a estos trámites, sin que nunca haya habido problemas con el registro. El motivo, según informó el consulado español en Kiev de manera verbal a los agentes que se dedican a la gestación subrogada en una reunión mantenida el 27 de junio, es algo tan inesperado como la modificación del Reglamento General de Protección de Datos, que entró en vigor el pasado mes de mayo en toda Europa.

En Ucrania, el procedimiento para registrar como español a un bebé nacido mediante vientres de alquiler requiere una prueba de ADN del padre, que hasta ahora se recogía de manera presencial delante de un funcionario del consulado. De ahí era enviada a un laboratorio español que devolvía los resultados, y una vez demostrada la filiación con el padre, se emitía el pasaporte español con el que podía volver a España con el menor. La madre debía después hacer un procedimiento de adopción, puesto que España reconoce como madre solo a la que da a luz (en este caso la gestante) aunque la otra aporte sus propios óvulos.

El problema, según el consulado, es que el nuevo reglamento europeo impide la toma de material genético por considerarlo un dato sensible y no pueden demostrar la filiación. En otros países, como Estados Unidos, Canadá o Grecia, es un juez del país el que estima que el procedimiento se ha hecho legalmente y quien acredita la paternidad según la ley local y no según la ley española, que es como se hace en Ucrania y Georgia.

“No pueden dejar a una criatura sin patria potestad. No se puede hacer esto cuando muchas familias están ya en medio del procedimiento, ¿qué le decimos a la gestante, que aborte porque mi país no me va a dar los papeles?”, se queja Roberto. “Si quieren dejar de dar pasaportes que lo digan con antelación, o con una moratoria. Pero no se puede hacer en la fase final del proceso y dejarnos así de desprotegidos”, apunta Felipe.

Las cerca de 20 familias, que han iniciado ya una recogida de firmas en change.org, denuncian el “limbo legal” en el que se encuentran, forzadas incluso a incumplir la legislación española que obliga a inscribir a un recién nacido en el plazo de un mes. Reclaman alguna solución o alternativa por parte del consulado, de quien no tienen respuesta. “Nos dicen que ellos no pueden hacer las pruebas de ADN, que lo tenemos que traer nosotros en los laboratorios con los que tienen convenio en España. ¿Pero cómo voy a hacer una prueba de ADN de mi hijo en España si no puedo sacarle de aquí sin pasaporte?”, se pregunta Roberto.

Ante la falta de soluciones, muchas familias están optando por solicitar de manera paralela un pasaporte ucraniano para los menores, y poder así, al menos, volver a España. “Con mis clientes estamos haciendo los dos procedimientos: pedir cita en el consulado y el pasaporte ucraniano. Es una situación nueva también para los funcionarios ucranianos, pero en principio la ley lo permite aunque los dos padres sean españoles”, explica Franco Antonio Zenna, abogado del despacho Intraius especializado en gestación subrogada. “Luego las parejas tienen que ir a España y que un juez reconozca la filiación del padre y la adopción de la madre, un proceso que puede durar dos años”.

Sin embargo, tanto Zenna como Ana Miramontes, abogados especializados en gestación subrogada con varios clientes ahora mismo en Kiev, aclaran que el consulado no ha resuelto todavía negativamente ninguno de los expedientes en curso: “Sabemos que lo harán, pero necesitamos la resolución para poder recurrir y ver exactamente qué argumentan”, aclara Miramontes.

Ni el consulado ni la Dirección General de Comunicación e Información Diplomática del Ministerio de Asuntos Exteriores han contestado a las reiteradas peticiones de información de este periódico sobre la situación de estas familias.

Ucrania, un destino en auge
Ucrania se ha convertido en los últimos años en uno de los principales destinos para las familias que buscan la paternidad mediante vientres de alquiler. Entre 2010 y 2016, se registró a 231 menores nacidos por este procedimiento en Ucrania, solo por detrás de Estados Unidos, con 553.

Los motivos son, sobre todo, económicos. Mientras todo el proceso puede costar entre 35.000 y 45.000 euros en el país de la antigua Unión Soviética, esta cifra puede duplicarse en Estados Unidos o Canadá. Como en Rusia, en Ucrania la gestación subrogada no es altruista, y las gestantes reciben en torno a 20.000 euros por gestar un embrión, lo que empuja a muchas mujeres de bajos recursos económicos a recurrir a este proceso en un país en el que el sueldo medio se sitúa en unos 260 dólares mensuales. A partir del quinto o sexto mes de embarazo permanecen en residencias donde se supervisa su evolución. Las agencias ofrecen distintos precios según las preferencias de la familia que contrata. Por ejemplo, si quieren o no decidir el sexo del bebé, que la madre dé a luz en una clínica privada o asegurarse un número de intentos. De las parejas contratantes, los únicos requisitos que solicitan las agencias ucranianas son que se trate de un matrimonio heterosexual y que acrediten la imposibilidad de tener hijos por la vía natural.

“Aquí cada uno tenemos una historia, y para muchos esto ha sido la última opción para ser padres. En nuestro caso, mi mujer llevaba ya cinco abortos, dos con legrado. Probamos la fecundación in vitro, tanto por la sanidad pública como por privada, y nada. Y cuando cumplió los 40, la pública ya no le hacía in vitro, así que intentamos adoptar. Nos consideraron idóneos, pero después de tres años sin que nos llamasen una sola vez decidimos hacer esto, porque tenemos ya 44 y 42 años”.

Aunque los plazos de cita por el momento no han superado la media de antes del cambio de reglamento, las familias sí temen que su estancia se alargue más de lo que tenían previsto con una resolución negativa y que se les agote incluso el visado de turista antes de que se solucione su situación. “Estamos totalmente desamparados. Si uno de los bebés se pone enfermo, tendríamos que ir a un hospital privado, que puede costar 300 euros al día, y no nos entendemos con nadie”, explica Felipe.

Además, al no ser considerados todavía padres tampoco pueden cogerse la baja de paternidad para quedarse en Ucrania. “Yo me vuelvo cuando se acaben mis vacaciones y luego viene mi mujer, que se ha tenido que coger excedencia”, explica Eduardo, que llegó el pasado domingo para estar presente si el parto se adelantaba, previsto para el día 28.

“Estamos retenidos sin poder salir de aquí, abandonados por nuestro país”, apunta Isabel, de Madrid. “Es increíble que no tengamos apoyo moral ni de ningún tipo. Que nos denieguen un pasaporte cuando son hijos de españoles, aunque hayan nacido en unas circunstancias diferentes”.

FUENTE: Con información de MARÍA ZUIL - https://www.elconfidencial.com ->> Ir
 

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