jueves, 20 de septiembre de 2018

(Colombia) Cultivo de coca aumentó en 17% y la producción de cocaína en 31%, según la ONU

Las mediciones de las Naciones Unidas confirman lo que el gobierno de Estados Unidos ya había advertido: el cultivo de coca y la producción de cocaína siguen aumentando en el país. De 146.000 hectáreas cultivadas en 2016, se pasó a 171.000 en 2017, lo que representa un incremento del 17%. Entre tanto, la capacidad de conversión de la hoja en cocaína también se habría disparado en un 31%, lo que se traduce en 1.379 toneladas de la droga durante el año pasado.

Según el informe del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Ilícitos que presenta anualmente Naciones Unidas, los cultivos aumentaron en la mayoría de áreas cocaleras del país, a excepción de Meta y Guaviare. Así mismo, aunque el crecimiento no ha sido tan marcado como en otras zonas, Nariño seguiría siendo el departamento con más coca sembrada del país, pese a que allí se han concentrado en buena proporcón las medidas de sustitución voluntaria y erradicación forzada de cultivos ilícitos.

Las nuevas mediciones refuerzan el diagnóstico del incremento que se viene presentando en los últimos años y que tiene al país en sus picos históricos de cultivo y producción, justo cuando las Farc, que controlaban y regulaban ese mercado ilícito en muchas zonas del país, salieron del escenario del conflicto armado y el narcotráfico.

El gobierno de Estados Unidos, que hace un registro distinto al de las Naciones Unidas, ya había mostrado esa tendencia al aumento, aunque con cifras aún más críticas. Un informe presentado por la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas de ese país (ONDCP) mostró que el número de hectáreas de coca en Colombia aumentó en 11% durante el 2017, para llegar a 209.000. Ese mismo registro mostró que la capacidad de producción de cocaína del país aumentó también 19% el año pasado.

Estas cifras se conocen en medio de la discusión sobre las políticas antidrogas que se están promoviendo en el gobierno de Iván Duque, en el que se ha planteado, por ejemplo, la posibilidad de reactivar el uso de glifosato para atacar los cultivos, tal como lo recomienda Estados Unidos.

El gobierno anterior, por su parte, le apostó a una mezcla de erradicación forzada por parte de la Fuerza Pública y de sustitución voluntaria, uno de los puntos del acuerdo de paz. Esto último, con la esperanza de que al convencer a los campesinos de cambiar coca por productos legales, se lograran resultados más sostenibles en el tiempo. Pero la estrategia no ha dado hasta ahora los resultados esperados.

El aumento de los cultivos ilícitos, además, está sirviendo de combustible al surgimiento y crecimiento de las estructuras armadas al servicio del narcotráfico. De hecho, dos de las zonas con más presencia de cultivos, como lo son el Pacífico Nariñense y el Catatumbo, están sufriendo guerras protagonizadas por las disidencias de las Farc, el Eln y otros grupos delincuenciales que aspiran a controlar las rutas y los territorios que dominaba la extinta guerrilla.

FUENTE: Con información de Semana.com - http://eltiempolatino.com/n - ->> Ir
 

LO + Leído...