jueves, 20 de septiembre de 2018

(España) Siete días con la Xiaomi Mi Band 3: la mejor pulsera deportiva que verás por solo 30€

Xiaomi es capaz de hacer móviles por 200 o 300 euros que dejan a sus parroquianos tan satisfechos como esos que se gastan una talegada mucho mayor que alcance los 800 o 900 euros. “No necesito más”, suelen decir sus fieles. Ese es el 'leitmotiv' de uno de los productos más vendidos de la factoría china. Y no es un móvil. Tampoco la arrocera o la báscula que tienen en su catálogo. Hablamos de la Mi Band 3, su monitor de actividad física, cuya tercera entrega ha llegado recientemente a España.

Por resumir antes de entrar a un análisis pormenorizado, es el dispositivo perfecto para aquellos que se compran un 'wearable' por probar, sin saber muy bien si le van a sacar rendimiento. “No me iba a dejar 100 o 150 euros en algo que quizás acabe cogiendo polvo”, me decía un colega que se lo regaló a su novia cuando hizo un propósito de Año Nuevo "con lo de cuidarse más y tal". Dos meses después, me dijo que estaba encantado.

“La sigue utilizando. No tiene que andar con la batería todo el rato y tal”, me explicaba entonces. “Pero lo mejor es que ahora coge el teléfono porque como le vibra la pulsera se le ha acabado el rollo de que no se entera porque lo lleva en el bolso”, bromeaba.

Repiten básicamente la misma fórmula: precio, batería y funcionalidades justas. Incluyen un sensor cardiaco, que funciona a las mil maravillas. Es lo de siempre: no pasarse de extravagantes. Cansa oírlo, pero es así. Obviamente, hay cosas que se echan de menos. Otras no. He pasado una semana con este aparato y esta es mi experiencia con la Mi Band 3.

Diseño 'low cost'

Un diseño a la altura del precio. Es decir, un diseño barato. 'Low cost'. Es lo esperable. Lo contrario sería como si alguien quiere viajar en Qatar Airways a precios de Ryanair. Volvemos a encontrarnos una maquinaria encapsulada en una pieza central (de 17,9 x 46,9 x 12 mm) que se desprende de la correa, de goma. Simple hasta el extremo. Un plástico que no está tratado de ninguna forma especial, que no pretende ocultar el ingrediente de la base. Es ligera y cómoda. Incluso a la hora de tenerla en la muñeca durmiendo. Personalmente, me suele costar monitorizar el sueño con relojes. Acabo por abrir el ojo, quitármelo a tientas y dejarlo en la mesilla. No es el caso de este dispositivo, que es francamente ligero: 20 gramos.

En el apartado de la construcción, hay dos pegas. La primera de ellas es que el proceso para extraer esa cápsula es un pelín engorroso. Está claro que necesita sujeción para que no se salga en un movimiento brusco. Pero sacarla, un paso necesario para cargarla, no es algo fluido. Da la sensación de que con el paso del tiempo va a acabar cediendo la sujeción, perdiendo rigidez o incluso se va a romper. Siempre puedes tener correas supletorias. Xiaomi las vende en rojo y azul, pero hay muchas otras en tiendas como Gearbest o Aliexprés.

La segunda gran queja es el cargador. Primero, por el tipo de conexión. Es un tipo de conector exclusivo. A estas alturas ya podíamos tener un micro USB (o un USB tipo C, aunque eso parece una utopía). Ocurre lo mismo que con algunos modelos de Fitbit. ¡Por favor, ya tengo demasiados cables que gestionar en mi vida! Ya vimos esos puertos al aire (eran impermeables) en las pulseras cuantificadoras que Sony lanzó hace unos años. Para rematar, tenemos el incoveniente de lo corto que resulta el cable. Excesivamente corto.

Batería

'Wearables'. La gran revolución lo llamaban. El siguiente gran paso tecnológico del 'smartphone'. Todos los gurús que se subieron al carro se dieron de bruces contra la realidad. Las ventas no fueron como el caballo desbocado al que muchos habían apostado. Apenas Fitbit, Apple y Xiaomi dan la cara. Huawei y Samsung las siguen, más retrasados. Cuando vieron que aquello no eran fuegos artificiales, llegaron los diagnósticos del enfermo. Muchos proclamaron que el problema eran las funcionalidades. Otros la batería. Y no les faltaba razón. Al final, tener que andar recargando una pulsera o reloj, por muy inteligentes que sean, cada uno o dos días es un peñazo más que otra cosa. Especialmente si no vas a exprimir al cien por cien las posibilidades del aparato en cuestión.

Por eso, la Mi Band es un buen aparato en ese sentido. Con una carga, sus 110 mAh prometen llegar a los 20 días de duración. Ya la cogí con el 7% a última hora del jueves y me duró hasta el final del sábado. La recargué y cinco días completos después está al 52%. Los números no llegan a la frontera prometida, pero esto siempre ocurre. La proyección es de más de 10 días. No está mal. Todo al final depende del uso intenso que des a funcionalidades como el pulsómetro y la frecuencia que programes. Pero la autonomía es una preocupación. Además, si estás en la oficina y ves que te queda un 20%, siempre puedes quitártela un poco y darle un chute de energía en el ordenador.

Funcionalidades al milimetro

Es un monitor de actividad básico. Cumple con lo que promete. Puedes contar pasos y calorías. Recibir algunas notificaciones. Puedes medir la calidad del sueño. O el pulso. También establecerlo para que vibre cuando te llaman (también colgar) o para tener alarmas y recordatorios. Si quieres, el cacharro te dirá que muevas el culo cuando lleves demasiado tiempo quieto. Una carta de servicios más que suficiente para la mayor parte de personas. En China, hay una versión con NFC para hacer pagos, pero de momento el servicio solo funciona allí.

Me cuesta estar cien por cien seguro a la hora de decir que mide bien el sueño, porque al fin y al cabo estoy dormido. Es algo de cajón. Pero las señales apuntan a que no lo hace mal del todo. Clava la hora en la que me pongo en marcha y a la que me acuesto. Te ofrece horas de sueño profundo y sueño ligero... ¿qué quieren que les diga? Cuando plancho la oreja, no me entero cuando alguien pega un portazo en casa como para enterarme si estoy dormido a 10 metros de profundidad o no tanto. Al final son sensaciones. Y eso es subjetivo. Al final, sirve como referencia pero hay que cogerlo con pinzas.

La 'app' hace un 'ranking' comparando con el resto de usuarios. A mí me coloca, en la mayoría de los casos, por encima del 75% del resto de la comunidad. Que me lo pregunten un lunes. Si yo estoy así, no me quiero imaginar los que están por detrás en la tabla. La 'app' remata todo con un poco de complejo de madre. Te dice si te quedaste dormido demasiado tarde o si no echaste las suficientes horas descansando. Malditas 'stories' de Instagram.

Sobre el medidor de ritmo cardiaco, cabe decir que lo hace con bastante precisión. Lo he chequeado con el Apple Watch y la Fitbit Versa, y en todos los casos me han dado resultados muy similares. Ofrece varias configuraciones, que impactarán directamente en el uso de la batería, como decíamos anteriormente. Yo lo he tenido programado para que me tomase el pulso cada media hora. Más que suficiente, me parecía. Puedes aumentar el intervalo a 10 minutos o a 60 segundos. Una locura, esta última cifra, que devorará la autonomía.

A la hora de monitorizar deportes, varias observaciones. Si a la hora de correr quieres medir la ruta, no tiene GPS, así que necesitarás el móvil. Si no lo llevas, podrás controlar pasos, pulso y calorías. Pero no el recorrido.

Tiene cuatro modos de deporte. Correr en cinta, correr al aire libre, ciclismo al aire libre y caminata. Falta variedad. La verdad. Si tienes una pulsera sumergible hasta 50 metros, qué menos que incluir un modo que mida las brazadas en la piscina, donde, por cierto, tampoco funciona el sensor. Si mejoran estas opciones de cara a futuras ediciones, pueden meter en un serio problema a competidores de un rango superior.

La pantalla sabe a poco
Xiaomi se ha lucido metiendo una pantalla OLED a esta pulsera. Lo cierto es que el acabado de la misma y las curvas le dan un aspecto algo más refinado, teniendo en cuenta los 30 euros que cuesta. Vamos, que podría haber sido más fea y tampoco me hubiese quejado. El tratamiento del panel táctil los primeros días se me hacía raro al dedo, pero la respuesta es bastante buena. Manejarte es muy fácil. Solo necesitas deslizar hacia arriba y hacia abajo o hacia los lados. Para confirmar, tienes que mantener el dedo en la pequeña muesca que se incluye en la parte inferior.

La resolución del panel de 0,78 pulgadas ha mejorado frente a la anterior edición. Ahora es de 120 por 80 píxeles. Más que suficiente para una pantalla monocroma de este tipo. El problema viene por el brillo. Me he encontrado en situaciones de luz exterior, con el sol incidiendo directamente en el panel, en las que tenía que estrujar los ojos para conseguir una buena vista de la información. Ese lunar es una pequeña mancha en un dispositivo notable.

¿Merece la pena?
Si uno se pone a sacarle pegas a la Mi Band 3, seguramente pueda enumerar unas cuantas. No tiene GPS. Es más útil como apéndice del móvil que como dispositivo totalmente independiente. El tema del cargador o el brillo... Pero cuando uno llega al precio, la cosa cambia. Cuesta 30 euros (durante el día de hoy, 22 euros). Si estás pensando en hacerte con una para iniciarte en esto de tener un aparato para medir el pulso, calorías y que te sirva para controlar notificaciones, no necesitas más. Y por ese precio nadie te va a dar nada mejor.

También es tu opción si te quieres marcar el 'tec-regalito' de turno. Ha sido un clásico de las últimas temporadas. Parece una tontería, pero el no tener que estar pendiente de la batería cada poco tiempo es un aspecto fundamental para los usuarios menos iniciados. Aunque los que venimos de un reloj o pulseras más avanzadas echamos en falta un abánico mayor de opciones en la 'app', lo cierto es que la curva de aprendizaje es pequeña y cualquier persona se familiariza rápidamente.

Eso sí, si lo quieres como dispositivo para monitorizar deporte, todo depende de las necesidades que tengas. Yo, por ejemplo, a la hora de correr llevo siempre el móvil encima, así que calcular la ruta sería suficiente. Sin embargo, como decimos, si necesitas resultados más precisos o quieres prescindir del teléfono, búscate otro dispositivo. Lo mismo que si quieres monitorizar una sesión de entrenamiento personal, boxeo o pesas. Al fin y al cabo, es un dispositivo asequible. Cumplir con todo esto sería la carta a los Reyes Magos.

FUENTE: Con información de M. MCLOUGHLIN - https://www.elconfidencial.com ->> Ir
 

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