lunes, 1 de octubre de 2018

(Italia) La UE presiona para corregir presupuesto

Suenan tambores de guerra. Bruselas y la eurozona han decidido plantarse ante el órdago económico lanzado por Roma. El Gobierno formado por la Liga de Matteo Salvini y el Movimiento Cinco Estrellas de Luigi Di Maio anunció el jueves un presupuesto que dinamita los compromisos asumidos por Italia en materia fiscal. No solo no respeta el objetivo de reducir su déficit al 1,6% sino que lo eleva al 2,4%, iniciando una política expansiva que, según Di Maio, se prolongará durante tres años. Ni más ni menos. La preocupación es palpable, y entre los europeos se extiende la idea de que será difícil evitar un encontronazo.
De poco o nada ha servido la pipa de la paz que el tecnócrata ministro de Economía, Giovanni Tria, ha tendido este lunes a sus socios de la eurozona. "Voy a tratar de explicar lo que está sucediendo", ha asegurado a su llegada a un Eurogrupo en el que Italia se ha colado como plato fuerte, pese a no estar en la agenda. Tria ha prometido que la abultada deuda del país —la segunda mayor de la UE, solo por detrás de Grecia— bajará del 131% en el que se encuentra ahora, pese a las políticas expansionistas. ¿Cómo? Confiándolo todo al crecimiento. Una receta tan poco confiable como la capacidad del ministro, que llevaba meses prometiendo que lograría convencer a su Gobierno de seguir moderando el gasto, de embridar a Salvini y Di Maio.

"No querría que, después de haber sido capaces de lidiar con la crisis griega, acabásemos en la misma crisis con Italia. Una de estas crisis ha sido suficiente", ha advertido el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. El luxemburgués ha ido más allá, al advertir de que la Comisión —encargada de vigilar que se cumplan las normas de disciplina fiscal europeas— no tendrá manga ancha con Roma. "Un tratamiento especial con Italia querría decir el fin del euro. Así que tenemos que ser muy estrictos", ha añadido. El choque está servido.

Corregir las cuentas
Italia, y todos los países europeos, tiene hasta el 15 de octubre para enviar a Bruselas sus presupuestos finales. Por ello, Roma tiene margen para enmendar la mayor, aunque es muy poco probable que la coalición populista se desdiga. "Solo quiero dejar muy claro que hay unas reglas que cumplir", ha advertido este lunes el ministro francés de Finanzas, Bruno Le Maire, en una inusual rueda de prensa previa al Eurogrupo que se celebra en Luxemburgo. El galo —al igual que hace su jefe, Emmanuel Macron, en el terreno político— se ha convertido en el más duro a la hora de reprobar a Roma sus políticas. "Las reglas son las mismas para todos los estados, porque nuestros futuros están unidos", ha avisado Le Maire. Pero no es el único que ha levantado la voz para mostrar su contrariedad con el presupuesto italiano.

"Las señales que nos están llegando por el momento no son muy tranquilizadoras, aunque muchos detalles son aún inciertos", ha dicho Wopke Hoekstra, ministro holandés del ramo, a su llegada al Eurogrupo. Una reunión, ha apuntado, en la que Italia no está oficialmente en la agenda, aunque se ha convertido en el tema del día. "Estará en la mente de todos", ha afirmado Hoekstra. El presidente del Eurogrupo, Mário Centeno, ha confirmado esta sensación. Al mismo tiempo, ha querido recordar que el proceso presupuestario apenas ha arrancado y Roma no ha presentado a Bruselas sus cuentas aún de manera oficial, por lo que quedan muchas preguntas por resolver, pero también —en teoría— margen para que Italia se lo piense. En cualquier caso, "estas preocupaciones tienen que ser abordadas pronto", ha urgido.

Lo pagarán los ciudadanos italianos
No obstante, es poco probable que Roma se eche ahora atrás. Incluso si la Comisión Europea, la encargada de analizar los presupuestos estatales para comprobar que cumplen con las normas de disciplina fiscal, ya ha advertido a Roma de que sus números no le cuadran. "Obviamente" incumplen las normas, ha recalcado Pierre Moscovici, responsable de Asuntos Económicos de la Comisión, poco antes de ver a Tria durante el Eurogrupo. "Con las cifras que conocemos hay una desviación (...) muy significativa y no veo que estas cifras puedan ser compatibles con nuestras reglas", ha advertido.

Moscovici también ha afeado a la coalición populista que dé prioridad al gasto público con la situación de alto endeudamiento que vive Italia. Con un 131% de la deuda, el país dobla el máximo establecido en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento de la Unión Europea, marcado en un 60%. "El gasto público te puede hacer popular a corto plazo y te puede dar ganancias políticas, pero al final hay que decir la verdad a los ciudadanos. ¿Quién paga? Serán los ciudadanos italianos los que paguen", ha dicho el comisario francés.

España, comprometida
Mientras Italia siente una jornada más los efectos de su decisión de aumentar el gasto público —su prima de riesgo sigue en cotas muy altas—, España trata de poner tierra de por medio. "No tengo una preocupación especial por un efecto contagio que no vemos en ningún lugar", ha dicho la ministra de Economía, Nadia Calviño, en Luxemburgo. Calviño ha aprovechado para mandar un mensaje que el Gobierno se esfuerza en que cale, para evitar que los inversores castiguen a otros países del sur por los problemas de otros, como sucedió durante la crisis: "Compromiso con la reducción del déficit público y la estabilidad de la deuda pública".

FUENTE: Con información de MARÍA TEJERO MARTÍN - https://www.elconfidencial.com ->> Ir
 

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