jueves, 29 de noviembre de 2018

(España) Brexit y británicos en la Costa del Sol a punto de irse de Europa: así (no) ven Andalucía

En cualquier urbanización de la Costa del Sol, un oasis sureño que es esta zona para ellos, los británicos viven en un universo propio. Ajenos al ruido de la actualidad, sin juntarse con españoles. Quieren disfrutar del buen clima, la alianza del mar… Pero no tienen ni idea de que el domingo es el 2D. Toman el sol y beben. No todos, sí la mayoría.
Aislados porque ellos quieren (sin conocer el idioma, aunque les haría falta), ignoran lo que es Andalucía. Apenas saben quién es Susana Díaz (si la conocen) y menos los otros candidatos. No votan en las andaluzas, pero si lo hicieran, muy pocos sabrían a quién hacerlo. El concepto Andalucía les llega muy lejos, casi de otra galaxia.

Myra Azzopardi no es una de esas personas. Nació en el sur de Reino Unido, vivió de niña en Gibraltar y desde hace 25 años reside en la Costa del Sol. “Mis compatriotas no saben lo que se les viene encima”, confiesa. “Nos afectará de muchas maneras”, subraya esta británica, responsable en España del CAB (Citizen Advice Bureau), que lleva funcionando cuatro años y medio (40.000 seguidores en Facebook).

300.000 residentes
Muchos jubilados no se dan cuenta de hasta qué punto van a cambiar sus vidas a partir de marzo. “Quien piense que todo seguirá igual es que es un arrogante. Tendremos problemas con las tarjetas de residencia”. Azzopardi anima a los residentes extranjeros que han vivido cinco años seguidos en España a que soliciten un certificado de residencia permanente.

El Brexit puede afectar a unos 300.000 británicos residentes en España (alrededor de un millón tiene casa en territorio nacional y 18 millones visitaron el país el año pasado) de una manera muy clara: la mayoría de los conductores circulan con un permiso de conducir expedido en Reino Unido. Cuando se consume su salida de la Unión Europea, podrían verse obligados a examinarse de nuevo. “Sería un drama que se perdiera la sanidad gratuita universal que tenemos en España”.

Azzopardi quería desde los 18 años vivir en España. Su primera aventura en este país llegó en la Costa Brava. Hasta 1993, ya con 40 años, no cumplió su sueño de asentarse. Lo hizo primero en Casares Costa, el municipio donde nació Blas Infante, el padre del andalucismo. Trabajaba para una discográfica irlandesa y era una especie de agente de músicos en busca de su primer contrato para publicar un LP.

Esta británica tuvo algunos coqueteos con la política. “Me utilizaron varios partidos”, admite. Cayó en las redes del GIL (Grupo Independiente Liberal) para ser la coordinadora de los votos para extranjeros. Ahora no le gusta ningún partido (“estoy desilusionada con todos”), pero dice que es “más del PSOE”, “aunque ya tampoco”. “Vengo de la clase trabajadora y no estoy contenta con lo que pasa en Andalucía”.

Su última incursión en el mundo de los partidos fue en 2015. Entonces decidió apoyar al actual concejal de Asuntos de Extranjeros, Comercio, Consumidores y Medio Ambiente en Manilva, Dean Tyler Shelton, que se presentó por las siglas de IU. “Yo no voté al partido, sino a una persona”, aclara. En Manilva, al oeste de la Costa del Sol, a escasos kilómetros del límite con la costa gaditana, hay 15.000 personas registradas: el 42% son extranjeros y la mitad, británicos.

“Vivir en el Mediterráneo es una maravilla. ¡No vendemos ni frío ni algo feo! Es un sitio muy bonito y para mi gusto no se ha sabido explotar Andalucía desde el punto de vista turístico. No se venden la música y la cultura que hay aquí, que sería muy importante para atraer más turismo de calidad”. Lo dice Azzopardi, que es toda una mezcla intercultural. Sus padres eran británicos, pero hasta los siete no vivió en su país. Había nacido en Gibraltar y empezaba a perder su idioma materno. Tuvo que aprender inglés muy rápido. Su padre era militar. Vivió también en Chipre y Alemania. “Donde estoy, intento moverme en los círculos de la gente. Si no lo haces, te pierdes un montón de cosas”.

Richard Parnell está al frente, junto a su hija Natasha, de una academia de español para británicos en La Cala de Mijas. Hace dos años también organizaron un ‘spin off’ de su negocio. Se trataba de ofrecer clases a extranjeros para obtener la ciudadanía española. “Solo tenemos ya a dos alumnos, ya no tenemos grupos como estos. Muchos se han cansado del tema. Están hartos de tanto Brexit”, explica este impulsor de la asociación Brexpats in Spain.

De la incertidumbre y miedo iniciales se ha pasado a un estadio de cierto pasotismo, una indiferencia, más bien resignación típica británica, ante lo que puede ocurrir. “Como verdaderamente nosotros no determinamos nada, ya veremos lo que pasa; veremos los que nos dan”, apunta Parnell.

"En Andalucía no cambiará nada"
¿Andalucía? ¿Qué es Andalucía para este ‘british’ de 52 años afincado en la Costa del Sol desde que tenía cinco? “El problema es que aquí cuando se descubre la corrupción de un político lo último que piensan es en dimitir. En Reino Unido, si te pillan, es un escándalo. En España, todo el mundo tiene la mano en la hucha y tan tranquilos. Y particularmente, aquí, en Andalucía, a pesar de lo que se destapa, todo sigue igual. Eso es lo que hay y ya está. No va a cambiar nada”.

Considera Cornell que hace falta un cambio en la política andaluza, pero no cita a ningún partido en concreto. “Nada más que lo del impuesto de sucesiones es una vergüenza. Nuestros padres han estado pagando impuestos toda su vida y cuando pueden aprovechar algo, hay que seguir pagando. Y eso por no hablar de fondos europeos que han venido a Andalucía y han desaparecido. ¿Quién se los ha llevado? Nadie sabe dónde han ido”.

Se siente triste por la situación política española. “Lo que hemos visto en los últimos cinco años era impensable con el tema de Cataluña. A mí me encanta Barcelona y si no viviese en la Costas del Sol lo haría allí, pero el separatismo entre español y catalán ha puesto ya una línea difícil de traspasar”.

Pensionistas en un mundo irreal. Cornell coincide con Azzopardi. “Ven y escuchan, pero viven hacia dentro y lo hacen al margen, no se integran y pasan olímpicamente, por supuesto también de la política. Viven la buena vida, y por eso están aquí, claro, mejor que en Reino Unido”.

El británico Alex Radford, que vivió su niñez y adolescencia entre Reino Unido y España, capitanea el despacho de abogados My Lawyer in Spain, con sede en Marbella y con el 95% de los clientes internacionales, no solo en la Costa del Sol, sino en toda la geografía nacional. Su especialidad es la compra y venta de viviendas. También las herencias. Lleva desde 2003 trabajando entre Málaga y el municipio marbellí. “En Reino Unido no se votó para este acuerdo. Se hizo para salir de la UE; por lo tanto, no se cumple con la intención del resultado del referéndum. El Gobierno May está actuando para los mejores intereses del país y no quiere cortar las venas a la economía”.

Según Radforf, en la negociación, Pedro Sánchez “no ha conseguido nada”. “En la futura relación comercial tienen veto los 27 países. Si se empiezan a revisar tratados de más de 300 años, como es el tratado de Utrecht, Europa como la conocemos y sus fronteras cambiarían mucho, dado que Europa se ha formado en base a tratados. El acuerdo es el mejor que se ha podido conseguir”.

“May tiene una tarea difícil en rubricar el acuerdo en el Parlamento británico. Si lo consigue será un triunfo, porque Reino Unido podrá limitar la inmigración, recuperar la soberanía sobre sus leyes, no pagar grandes cantidades a Bruselas y dejar el acuerdo común de agricultura y de pesca. Si el Parlamento no lo aprueba, no se puede renegociar, por tanto, pienso que habrá una extensión a la salida el día 29 de marzo y se convocará un nuevo referéndum o elecciones anticipadas”.

Rosario Génova, socia fundadora de My Lawyer in Spain, resalta los cambios a los que se puede enfrentar un británico residente en la Costa del Sol cuando el Brexit sea una realidad. A saber: el Tribunal de Justicia de la UE ya no será la última instancia supranacional que armonice los reglamentos europeos. Así, la decisión de un juez español ya no será vinculante para su homólogo británico. “Esto será peligroso, por ejemplo, en asuntos como los matrimonios mixtos. Habrá falta de seguridad jurídica. Sería todo más complicado”, explica Génova.

Piden mentalidad "más práctica"
En las suspensiones de pagos, el pago de impuestos y el uso de la tarjeta sanitaria (incluido el seguro médico), también habrá polémica. Bradford lo ve optimista: “Seguirán llegando aquí, eso no hay ninguna duda. Lo que les preocupa más es la sorpresa que se pueden llevar al comprar una casa y si tiene o no licencia de obras. En Reino Unido tenemos un modelo de contrato de compraventa para todo el país. Aquí en cada sitio es distinto. Hacen falta en España un contrato estandarizado y una mentalidad más práctica”.

Regresa a la conversación Myra Azzopardi. Insiste en cómo ve a sus compatriotas. Una imagen que no vislumbra que pueda cambiar. “No saben lo que se les va a venir encima. Piensan que todo seguirá igual con el Brexit. No quieren hablar español. Piensan que con el inglés es suficiente y necesitan involucrarse más y no lo hacen. ¿Cómo es posible que ni digan buenos días? Son muy suyos”.

FUENTE: Con información de AGUSTÍN RIVERA - https://www.elconfidencial.com
 

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