miércoles, 7 de noviembre de 2018

(España) Huelga en la 'casa de papel': "Falta personal y las impresoras están obsoletas"

Justo enfrente de la Fábrica de la Moneda, en Madrid, hay un 'escape room' ambientado en 'La casa de papel', la popular serie que fantasea con un atraco en el lugar donde nacen y parten los billetes que utilizamos cada día.
En la ficción televisiva, los ladrones irrumpen en la institución con un minucioso plan calculado durante meses para llegar al corazón de la producción y fabricar sus propios billetes. Pero si el desvalijamiento se produjese hoy —en la vida real—, no encontrarían a empleados que secuestrar y es muy probable que alguna de las máquinas que se utilizan para generar el papel moneda que quisieran robar se estropease durante el asalto por su falta de mantenimiento.

Los calcógrafos, encargados del corte, supervisores de calidad, auxiliares de producción y otros trabajadores especializados en fabricar cada día los billetes que llevamos en el bolsillo han convocado este miércoles una huelga que paralizará parcialmente la producción del papel moneda de toda España. En paros de tres horas en turnos de mañana, tarde y noche, quieren protestar por la sobrecarga de trabajo, las horas extra, los expedientes sancionadores y la incertidumbre laboral que llevan viviendo desde hace tres años, cuando la dirección cambió de manos y empezaron a depender del Banco de España (BdE).

Horas extra y sobrecarga de funciones

Todo se remonta a 2015, cuando el Banco de España compró a la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT) su rama de producción de billetes para gestionarla a través de una sociedad mercantil: Imbisa. El motivo era cumplir con una normativa del Banco Central Europeo (BCE) para liberalizar la producción de moneda en los países miembros. La medida solo contemplaba dos opciones para cumplir con la cuota nacional de billetes: hacerlo en una imprenta propiedad del banco central emisor o mediante adjudicación por proceso competitivo entre imprentas externas.

Como en España la segunda opción no cuajó, el BdE acabó montando la mercantil de la que posee el 80% del accionariado, aunque todo el capital. La FNMT aporta el 20% restante, pero solo en concepto de estructura, espacio, maquinaria y 'know-how'. Cuando la planta de producción se traslade a Vicálvaro, como está previsto, Imbisa pasará a ser al 100% del BdE.

Con el cambio, los trabajadores denuncian la caída en la calidad de la producción debido a la “mala gestión” de la nueva directiva. Imbisa absorbió a los trabajadores de la FNMT, pero no la estructura que rodea a la fábrica y que es vital para su funcionamiento. “El proyecto nació cojo, no se pensó por ejemplo en el mantenimiento, que estaba subcontratado, y sin prevención las máquinas están sufriendo muchas averías”, señala María Antonia Araque, presidenta del comité de empresa de Imbisa. Las máquinas, ya más que amortizadas, llevan tiempo acusando la falta de revisiones y de soluciones cuando algo falla. “Si falta una pieza, hay que mandarla hacer porque ya no hay ni repuestos de lo obsoletas que son”, señala Paloma Sánchez, una de las trabajadoras de la sección de calcografía.

Al deterioro de la maquinaria se une además la falta de trabajadores. Según los sindicatos, en el último trienio cerca de 50 empleados se han ido marchando de la planta de producción por jubilaciones o excedencias, y sus puestos no han sido cubiertos como deberían. Como consecuencia, las categorías más bajas están asumiendo trabajos por encima de su cualificación y se ha estado contratando de manera sistemática personal temporal para cubrir puestos estructurales (hasta llegar al 26% de la plantilla), lo que le ha costado a Imbisa una sanción de 3.125 euros de la Inspección de Trabajo.

Debido al volumen de tareas, la plantilla ha estado trabajando “casi todos” los sábados desde enero hasta septiembre para poder hacer frente a los plazos. Algunas labores que estaban subcontratadas son ahora asumidas por los empleados, multiplicando sus funciones. “Por ejemplo, el personal de seguridad y controladores de producto eran de la FNMT y ahora hay una categoría que tiene que asumir estas tareas. O los almaceneros tienen que encargarse de la gestión del material entrante… O simplementa las compras: antes decías 'necesito tornillos' y ahora hay que hacer una solicitud, decir qué tipo de tornillo, medidas… Encargarte de todo, vaya”, explica José Luis García, otro trabajador de la sección de calcografía (la que imprime los relieves de los billetes de euro).

Aunque aseguran estar echando más horas extra que nunca, les preocupa tener la peor productividad que recuerdan desde que trabajan haciendo billetes, debido a los problemas en la gestión. “La sensación general es que esto no funciona, y que hay un decaer general en todo: formación, plantilla, maquinaria… que nos hace temer por la viabilidad de la empresa si no se hace algo. Ahora mismo producimos la mitad que antes del cambio, y un tercio que en épocas como la del cambio al euro”, señala Sánchez, delegada del sindicato independiente de la FNMT. “Vamos a trancas y barrancas. Por primera vez, no estamos cumpliendo con la cuota de producción que nos pide el Banco Central Europeo”.

Además, según los trabajadores en huelga, la empresa no ha promovido ningún tipo de curso ni programa de formación en estos tres años, con lo que son los mismos empleados los que se están encargando de formar a los interinos que entran a suplir las funciones vacantes. Se trata de puestos que son imposibles de encontrar en el mercado laboral por su especificidad y por el secretismo con el que se mueve la fabricación de billetes. Incluso los empleados llevan las cámaras de sus teléfonos móviles tapadas con pegatinas para impedir que se filtre cualquier imagen sobre el proceso de elaboración del dinero y evitar falsificaciones o comprometer la seguridad de la institución. De hecho, a la Fábrica de la Moneda no le hizo mucha gracia la recreación de la serie con la que empezaba este artículo, y se negaron a colaborar en su guion por considerar que no daba buena imagen sobre su seguridad.

Desde el Banco de España aseguran que las condiciones laborales de los trabajadores no han variado con el cambio de titularidad, y niegan la precarización de la plantilla. En cuanto a los puestos temporales, señalan que se han convertido en interinos y que pasarán a ser fijos cuando haya convocatoria de plazas públicas.

Nueva planta en 2021
En estos tres años de “deficiencias en la gestión” que achacan los empleados, ha habido una gota que ha colmado el vaso de su paciencia. En el departamento de calcografía han sufrido en menos de 10 días 30 expedientes sancionadores graves por "provocar pérdida de material". Detrás de estos castigos, los trabajadores consideran que hay un “traslado de responsabilidades” por parte de la directiva, que no ha sabido hacer frente a los pedidos y ha buscado un chivo expiatorio ante el BdE. “Es una agresión a los trabajadores, quieren enmascarar sus incumplimientos con el Banco de España”, denuncia Sánchez, una de las afectadas por los expedientes, que finalmente han prescrito sin sanción efectiva.

Esta decisión creen que es un buen reflejo de la "incapacidad de la dirección", que proviene en parte de la FNMT, para hacer frente a la nueva situación. "Hasta hace tres años estaban arropados por la sobreestructura que daba la FNMT. Si ahora no tienen ese respaldo y tienen que sobredimensionar la inversión, mantener la maquinaria, subcontratar gente… tendrán que hacerlo, porque nosotros tenemos que seguir fabricando billetes y la sensación que tenemos es que todo se desmorona”.

El sentir general es que en estas condiciones difícilmente llegarán a 2021, la última fecha que les ha comunicado la empresa para hacer efectivo el traslado a la nueva planta de producción que se está construyendo en Vicálvaro. Por el momento, el terreno está comprado pero todavía no han comenzado con la construcción de las instalaciones.

De hecho, según el Banco de España, esta planta supone la mayor garantía de futuro de los trabajadores, al asegurar sus puestos, un extremo con el que la plantilla no está tan de acuerdo. “Sabemos que con la nueva planta ellos pretenderán aligerar la plantilla porque se suprimirán muchos procesos manuales”, afirma Araque.

Aunque empleados y sindicatos reconocen que las carencias en la gestión y la descapitalización de profesionales son competencia de Imbisa, piden también respuestas al Banco de España como “responsable último” de la situación. “Estamos hablando de algo tan importante como la impresión de billetes, en la que España es la tercera imprenta de Europa, y alguien tiene que tomar las riendas”, reclama Sánchez.

FUENTE: Con información de MARÍA ZUIL - https://www.elconfidencial.com
 

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